La fiesta de Cabañas y el templo de Jerusalem

Catorce días de alegría

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Lectura bíblica1 Reyes 8:63-66

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V

Versículo clave

“Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem, subirán de año en año a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las Cabañas.”
Zacarías 14:16

El pueblo emprendía días de ayuno y aflicción cuando le sobrevenía una calamidad, casi siempre a causa de su desobediencia a las leyes de Dios (Ester 4:16; Jonás 3:4-5). Pero Jehová nunca estableció el sufrimiento como la norma de una vida religiosa.

Días de alegría decretados por Dios

Al leer las leyes dadas a Moisés encontramos justamente lo contrario: el Eterno concedió a su pueblo días de alegría y de gran regocijo.

Y te alegrarás en tus solemnidades, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que están en tus poblaciones.
Deuteronomio 16:14

El Señor convocaba a sus hijos al lugar que Él había escogido, para que alabaran su nombre y, a la vez, para llenar de alegría su corazón:

Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios, vuestros diezmos, y las ofrendas elevadas de vuestras manos, y todo lo escogido de vuestros votos que hubiereis prometido a Jehová; y os alegraréis delante de Jehová vuestro Dios…
Deuteronomio 12:11-12

Una alegría de todo el pueblo

Nuestro padre Abraham, cuando fue destetado su hijo Isaac, hizo un gran banquete como muestra de su alegría (Génesis 21:8). Las ocasiones de gozo podían nacer de una circunstancia particular o de un mandato expreso de Dios; pero también hubo acontecimientos casi únicos, que alcanzaron a toda la nación.

Uno de ellos fue la dedicación del templo de Jerusalem. El mismo rey de Israel ofreció los animales para los holocaustos de Jehová y para que todo el pueblo comiera y se regocijara durante los siete días de la dedicación (2 Crónicas 7:5; 1 Reyes 8:62-63). Y aquel regocijo fue tan especial como único, porque duró catorce días:

En aquel tiempo Salomón hizo fiesta, y con él todo Israel… delante de Jehová nuestro Dios, por siete días y otros siete días, esto es, por catorce días.
1 Reyes 8:65

Catorce días en el mes séptimo

¿En qué mes ocurrió todo esto? Según 1 Reyes 8:1-2, en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, llamado también Tishri. Al terminar aquellos catorce días, el pueblo volvió feliz a sus hogares, y la Biblia misma nos da la cuenta de los días:

Y a los veintitrés del mes séptimo envió al pueblo a sus estancias, alegres y gozosos de corazón…
2 Crónicas 7:10

Fue el día 23 porque el día anterior, el 22, había sido el octavo día de la Fiesta de las Cabañas, como explica el versículo 9 del mismo capítulo:

Al octavo día hicieron convocación, porque habían hecho la dedicación del altar en siete días, y habían celebrado la fiesta por siete días.
2 Crónicas 7:9

Recordemos que la Fiesta de las Cabañas dura siete días, y que el octavo es de santa convocación, un sábado ceremonial (Levítico 23:34-36). Si meditamos en el versículo anterior, entendemos que primero celebraron la dedicación durante siete días, después la Fiesta de las Cabañas otros siete, conforme al mandamiento, y al octavo día hicieron la santa convocación, como también lo ordenaba la ley.

La cuenta encaja con precisión: si el 22 fue el octavo día y el 21 terminaron los siete de fiesta, entonces la fiesta comenzó el día 15, tal como lo manda Levítico 23:34. Y si antes hubo otros siete días para la dedicación del altar, la dedicación del templo de Salomón comenzó el día 8 del mes de Tishri, en el año 1004 a. E. C. (1 Reyes 6:37-38).

  • Del 8 al 21 de Tishri: los catorce días de fiesta (siete de dedicación y siete de Cabañas).
  • El 22: el octavo día, de santa convocación.
  • El 23: los israelitas regresan a sus casas, contentos por tener un templo permanente y por haber celebrado fiesta al Eterno.

Hubo algo más: el día 10 de Tishri, día en que los israelitas debían afligir sus almas (Levítico 23:27-32), quedó comprendido dentro de aquellos días. En esa ocasión excepcional fue motivo de alegría, por contar con un hermoso templo en Jerusalem.

Lo que este acontecimiento anuncia

¿Qué enseñanza aprendemos, o qué representa este acontecimiento? Al comprobar con las Escrituras que nada hay nuevo debajo del sol (Eclesiastés 1:9), solo nos queda agradecer a Dios su infinita sabiduría, pues nos da a conocer su obra magnífica para el tiempo en que su pueblo vuelva a tener gran alegría con su Hacedor.

En nuestros días, aunque el pueblo judío tiene dominio sobre la tierra santa, no puede edificar el templo. Los acuerdos internacionales lo obligan a respetar los credos y los lugares sagrados de las distintas religiones, y en el sitio se levanta la Mezquita de Omar; para edificar el templo a Jehová tendría que destruirla.

Pero la Escritura señala con claridad quién edificará aquel hermoso santuario:

…He aquí el varón cuyo nombre es Pimpollo… edificará templo a Jehová.
Zacarías 6:12

«Pimpollo» es un retoño, el renuevo de una planta. Jesucristo, en cuanto hombre, desciende del linaje de Isaí, padre de David; por eso se profetizó que «saldrá una vara del tronco de Isaí» (Isaías 11:1), y que juzgará con justicia, defenderá con equidad a los mansos de la tierra y con la vara de su boca dará su pago al impío (Isaías 11:4). Ese Pimpollo es, sin lugar a dudas, Cristo, quien a su segunda venida juzgará con justicia a la humanidad.

Cabañas en el reino del Mesías

Cuando establezca su reinado de paz, Cristo edificará templo a Jehová. Y para ese tiempo, a todas las gentes que no hayan sido transformadas y que queden de las naciones que vinieron contra Israel se les impondrá celebrar la Fiesta de las Cabañas; también los judíos que no estén transformados, y que se multiplicarán como lo dice Isaías 65:23, conmemorarán esta hermosa solemnidad.

Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalem, subirán de año en año a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las Cabañas.
Zacarías 14:16

En los días en que reine el Mesías tendremos Fiesta de Cabañas y habrá templo. Quedarán en el olvido estos días en que el pueblo judío suspira y ayuna porque no tiene templo, porque fue destruido y su tierra se llenó de ignominia y de dioses extraños (Isaías 2:8, 18, 20; Zacarías 6:13; 14:16; 7:3; 8:1-3, 8, 13-15, 19-22).

Grande será la alegría entonces, porque prevalecerá la justicia. Estarán los redimidos de Jehová, los transformados, el séquito real de Jesucristo, los doce apóstoles juzgando a las tribus de Israel, los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, y todos los hombres santos de ayer; y sobre todo estará el Hijo de Dios impartiendo la justicia divina a todos los pueblos. ¡Qué hermoso será subir año con año a celebrar Cabañas a Jehová de los ejércitos en su santuario!

Hermanos, no despreciemos esta gran invitación que Dios nos hace para estar en el reino de su amado Hijo (Salmos 43:3-4; 42:4). Desde ahora, la obediencia se toma en cuenta como parte de las buenas obras que nos permitirán participar de sus fiestas anuales y de sus solemnidades en el reino de Jesucristo.

“…y estarás ciertamente alegre.”

Deuteronomio 16:15