Introducción
La vida es un viaje de aprendizaje, transformación y crecimiento. Desde el nacimiento hasta la madurez, el ser humano enfrenta desafíos que moldean su carácter, decisiones que trazan su destino y lecciones que fortalecen su espíritu. En este trayecto, la pregunta fundamental que todo creyente debe hacerse es: ¿Cómo debo crecer como hijo de Dios?
"Mensajes para el alma" es un compendio de reflexiones que buscan responder esta pregunta a la luz de la Biblia, la fuente suprema de sabiduría y guía para quienes anhelan caminar conforme a la voluntad del Creador. A través de sus páginas, se explora el proceso de crecimiento espiritual, abordando temas esenciales como la fe, la perseverancia, la humildad y el amor.
Sin embargo, el conocimiento de la verdad no está aislado de la experiencia humana. A lo largo de la historia, grandes pensadores han reflexionado sobre la existencia, la moral y el propósito de la vida. Por ello, este documento incorpora también citas de filósofos y sabios de diversas épocas, con el fin de tender un puente entre el pensamiento humano y la revelación divina. Lejos de contraponerse, estas ideas permiten entender cómo el anhelo de verdad y justicia ha sido una constante en la humanidad, encontrando su máxima expresión en las Escrituras.
Cada capítulo de este documento invita a una introspección profunda, desafiando al lector a examinar su vida a la luz de la Palabra de Dios y a comprometerse con un crecimiento constante. Porque ser hijo de Dios no es solo una identidad, sino un llamado a la transformación diaria, al desarrollo del carácter y a la búsqueda incansable de la verdad.
Min. Rubén Mauriño LopezPrimer Administrador de la Iglesia de Dios (Israelita)
Mensaje 1
La vida que tenemos es un encuentro con nosotros mismos. Es un tiempo de reflexión interna, un tiempo de mirarnos y descubrir la esencia de nuestra alma. Aquí podemos reencontrarnos con todas las maravillas que Dios ha hecho en nuestra existencia y con la certidumbre de su grandiosa bendición hacia nosotros, ayer, hoy y siempre.
“Aumentado has tu, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; y tus pensamientos para con nosotros, no te lo podremos contar: si yo anunciare y hablare de ellos, no pueden ser enarrados. “ Salmo 40:5. RVA.
“Muchas son, Señor, Dios mío, las maravillas que tu has hecho, y muchos tus designios para con nosotros; nadie hay que se compare contigo; si los anunciara, y hablara de ellos, no podrían ser enumerados.” Salmo 40:5. Versión de las Americas.
Mensaje 2
Una de nuestras fortalezas espirituales como integrantes de la Iglesia de Dios es afrontar las dificultades manteniendo nuestra confianza en el Creador y afirmando nuestras creencias. De esta forma, la cercanía con Dios la logramos a través de la oración y la reflexión profunda de las Escrituras que logran afirmar lo que creemos de una forma fuerte y convincente, plenamente claros de lo que somos y de lo que creemos. Mantengamos nuestra fortaleza en el Señor, creamos siempre en Él.
“Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos.”
2 Corintios 4:13.
“Y cuál aquella supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, por la operación de la potencia de su fortaleza”. Efesios 1:19.
Mensaje 3
La paz de Dios es un abrazo para nuestra alma. Cada instante que sentimos necesidad o que nos invade la angustia, el Dios de paz está para acercarse a nuestro corazón y confortar nuestra alma. Es por ello que la paz de Dios es un bálsamo para nuestra vida, es la tranquilidad que necesita nuestra mente y la calma que estabiliza nuestro corazón.
“Y decidle así: Que vivas y sea paz á ti, y paz á tu familia, y paz á todo cuanto tienes.”
1 Samuel 25:6
“Jehová dará fortaleza á su pueblo: Jehová bendecirá á su pueblo en paz”. Salmo 29:11.
“Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.” Números 6:26.
Mensaje 4
En la vida, tenemos muchas razones para estar preocupados, más aún cuando sabemos que en este tiempo existen muchas vicisitudes. Sin embargo, ante cualquier situación abrumadora, sabemos que para Dios todo es posible. Con este pensamiento en mente, ahora, más que nunca, es tiempo de creer con toda certeza que Dios proveerá. Esto significa que mientras nosotros nos preocupamos por las necesidades, Dios se ocupa por encontrar una solución. Dios nos ama como nadie y por eso, nunca habrá desamparado.
“Mozo fuí, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su simiente que mendigue pan”. Salmo 37:25.
“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Filipenses 4:19.
“Los leoncillos necesitaron, y tuvieron hambre; pero los que buscan a Jehová, no tendrán falta de ningún bien.” Salmo 34:10.
Mensaje 5
La palabra de Dios nos da la oportunidad de enfocar nuestros pensamientos en cosas positivas. Cuando cambiamos los pensamientos de angustia por pensamientos de paz, de tranquilidad, de bienestar y seguridad, encontramos una manera de fortalecer nuestro espíritu. Toda angustia es negativa y como seres humanos, no queremos sufrir. Sabemos que la vida tiene muchos momentos en los que se presenta el “dolor del alma” que es la angustia, pero como dice el poeta Jalil Gibrán, la vida nos pone ante situaciones en las que es indispensable romper la angustia, la cual es como una cáscara de nuez, una vez rota, se puede disfrutar del fruto. Y para esto, nosotros tenemos la voz de Dios, la cual nos habla al corazón para que nosotros decidamos romper la “cáscara” y avanzar en la vida con fe y con paz en el alma.
“Se fuerte y valiente! !No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas.” Josue 1:9.
“El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida; ¿quién podrá amedrentarme? Cuando los malvados avanzan contra mi para devorar mis carnes, cuando mis enemigos y adversarios me atacan, son ellos los que tropiezan y caen. Aún cuando un ejército me asedie, no temerá mi corazón; aún cuando una guerra estalle contra mi, yo mantendré la confianza.” Salmo 27:1-3.
Mensaje 6
La fuerza espiritual la obtenemos de Dios,vÉl es quien nos alienta cuando se presentan dificultades y es quien nos ayuda a soportar cualquier situación o prueba. Fortalecernos en Dios es como vestirnos con una armadura. Sabemos lo que ocurre en el mundo pero también sabemos que Dios es amparo y protección y que Él actúa con bien hacia nosotros y nos sostiene con la diestra de su justicia. Cada día, tengamos la confianza y la humildad para vestirnos de Dios y dejar que Él guíe nuestra existencia.
“No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” Isaías 41:10.
“Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; Él es mi herencia eterna.” Salmo 73:26.
Mensaje 7
La paciencia no es estática, no se queda quieta; por el contrario, la paciencia es un movimiento de fe, Hebreos 12:1 dice “corramos con paciencia la carrera que nos es propuesta”. Esto significa que debemos movernos hacia una meta sabiendo que al final obtendremos el objetivo si perseveramos pacientemente. De esta manera, la paciencia es la perseverancia hasta lograr un objetivo, es el esfuerzo constante para superar las pruebas, es la espera activa para lograr el cumplimiento de una promesa. Por lo tanto, la paciencia no se obtiene de inmediato, requiere desarrollarse, practicarse y fortalecerse día con día. Aún estamos a la mitad del camino; por tanto, es el tiempo indicado para desarrollar nuestra paciencia. Perseveremos con firmeza hacia el objetivo que tenemos enfrente, fortalezcamos nuestra confianza en el Creador, y renovemos nuestra fe día con día para trabajar y esperar, con una paciencia activa hasta lograr cada uno de nuestros objetivos.
“Empero si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.” Romanos 8:25.
“Corroborados de toda fortaleza, conforme a la potencia de su gloria, para toda tolerancia y largura de ánimo con gozo.” Colosenses 1:11.
“Sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia. Mas tenga la paciencia perfecta su obra, para que seáis perfectos y cabales, sin faltar en alguna cosa.” Santiago 1:3-4.
Mensaje 8
Uno de los movimientos que genera crecimiento espiritual en nuestro ser interior es la manifestación activa de los frutos del espíritu. Como hemos visto recientemente, el Espíritu de Dios nos ayuda en los momentos gratos pero también en los momentos difíciles de nuestra existencia, incluso nos ayuda a orar como conviene. Somos conocidos por nuestro fruto, esa es la forma en la que nos presentamos ante los demás y también son las herramientas espirituales básicas para afrontar cualquier situación que se presenta en nuestra vida. Dice la Escritura: “por sus frutos los conoceréis”. Es por ello que es muy importante identificar los frutos del Espíritu que nos caracterizan, reconociendo los que requieren mayor desarrollo de nuestra parte. Durante esta carrera con paciencia activa que estamos realizando, una manera de mover nuestro hombre interior es desarrollando los frutos del Espíritu, los cuales los requerimos para nosotros mismos, y también para interactuar y para ayudar a los demás. Estamos en el mejor momento para movernos, para ejercitar nuestra fe y para fortalecer nuestro crecimiento espiritual. Es tiempo de decirnos y de decirle a los demás que el Espíritu fluye a través de nosotros, es tiempo para mostrar la caridad de Dios y de proclamar la alegría que Él nos brinda, es tiempo de llenarnos de paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. Al enfocarnos en la importancia que Dios pone en el desarrollo del fruto del Espíritu en cada uno de nosotros, nos daremos cuenta que abrimos una puerta dentro de nuestra alma que nos comunica directamente con nuestro Creador.
“El fruto del justo es árbol de vida: Y el que prende almas es sabio.” Proverbios 11:30.
“Estad en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto de sí mismo, si no estuviere en la vid; así ni nosotros, si no estuviereis en mí”. Juan 15:4.
“En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”. Juan 15:8.
“Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza.” Gálatas 5:22-23.
Mensaje 9
Los frutos del Espíritu son una característica del verdadero cristiano y son los que definen nuestra persona espiritual. El primer fruto mencionado es la caridad. Nosotros sabemos que el cumplimento de la ley es la caridad, como lo indica Romanos 13:10. La caridad se traduce como amor porque la ley se resume de esa manera, al preguntarle al maestro cuál era el mandamiento grande en la ley, su respuesta fue: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente... y el segundo es semejante a este: amarás a tu prójimo como a ti mismo”, Mateo 22:36-40.
Dios es amor. Su misericordia y bondad hacia nosotros lo prueban. La mayor muestra de ello fue otorgarnos el perdón de los pecados a través de su Hijo. Y Él, en obediencia a su Padre, entregó su vida por nosotros. Estas son las mayores muestras de amor que podemos recibir. Ahora que somos rescatados por tan inmenso amor, nos corresponde agradecer al Creador por esta misericordia. ¿Cuál es la manera de hacerlo? Quitando los rencores, los prejuicios, los enojos, y desarrollando la capacidad de amar a Dios y a los demás. Dice la Escritura: “Sed pues imitadores de Dios como hijos amados: Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor suave”, Efesios 5:1-2.
Si eres hijo amado por Dios, ama a los demás. Inicia con los que tienes cercanos. Escúchalos, entiende sus preocupaciones, está atento a sus aflicciones y conflictos. Ora con ellos. Fortalece su espíritu y llena de alegría su existencia. Ámalos con el alma y con el corazón, como te amas a ti mismo y como amas a Dios. De esta manera, cada vez que somos capaces de amar a los demás de una manera amplia, sin reprochar algo, ponemos en práctica el amor como fruto del Espíritu. Finalmente, podemos resumir lo indicado en la siguiente expresión: Se imitador de Dios, ya que cada vez que amamos de esta manera, nos parecemos más a Él.
“Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama a Dios, ame también a su hermano”. 1 Juan 4:21.
Mensaje 10
En este mundo que vivimos podríamos decir que es difícil sentir gozo en plenitud porque existen muchas situaciones que consumen nuestros pensamientos día con día. Aún con esto, existen diversas razones que nos brindan felicidad o nos hacen felices. Entre ellas, podemos mencionar abrazar a los familiares o amigos que estimamos y amamos, compartir una buena plática, escuchar aquella música que conmueve el alma, etc. Cada uno podría describir lo que le hace ser feliz. Lo anterior es importante; sin embargo, la felicidad como fruto del Espíritu es un rasgo espiritual que nos permite tener una visión clara y positiva por ser hijos de Dios, es el gozo y agradecimiento que nos produce saber que fuimos rescatados por la sangre de su Hijo y la felicidad que nos brinda seguir el camino que se nos ha indicado. Es el gozo que se produce en nuestro espíritu al saber que recorremos el camino que nos llena de verdad y de vida. Dice el Salmo 16:11: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”. El gozo como fruto del Espíritu es para disfrutarlo y compartirlo con los que están con cada uno de nosotros, para cantarlo al Señor, para orar con la alegría de ser hijo de Dios. Es ayudar a los demás a mantenerse fiel a las enseñanzas de Dios incluso en las situaciones más difíciles. Es encontrar lo que se había perdido y se ha recuperado reconociendo que éramos nosotros los que nos encontrábamos perdidos en el mundo y hemos sido rescatados.
“Ciertamente me gocé mucho cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, así como tu andas en la verdad. No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad.” 3 Juan 1:3-4.
“Además, el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en el campo; el cual hallado, el hombre lo encubre, y de gozo de ello va, y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.” Mateo 13:44.
“Vuélveme el gozo de tu salud; y el espíritu libre me sustente.” Salmo 51:12.
Mensaje 11
La paz que proporciona el Espíritu de Dios se manifiesta en nuestra mente y proporciona tranquilidad a nuestra alma. Dios se acerca a nosotros y nos bendice con paz interior, así lo dicen las Escrituras: “Jehová alce a ti su rostro, y ponga en ti paz”, Números 6:26.
En tiempos de incertidumbre, Dios nos llena de paz y nos da la tranquilidad que necesita nuestro corazón de tal manera que sea como un bálsamo que calme nuestras angustias. El profeta Isaías escribió que así serán nuestras moradas: “Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo”, Isaías 32:18.
¿Cómo podemos mantener la paz en nuestra alma? El rey David nos enseñó en el primero de los Salmos que la bienaventuranza de Dios se manifiesta con aquél que tiene su ley por delicia y medita en ella constantemente. Al hacerlo así, llenamos nuestro ser de paz interior: “¡Ojalá miraras tu a mis mandamientos! fuera entonces tu paz como un río, y tu justicia como las ondas de la mar”, Isaías 48:18.
Una manera adicional de mantener la paz es a través de la oración. Cuando los pensamientos nos agobian, la incertidumbre nos abruma y nos impide dormir, la cercanía con Dios a través de la oración personal y en familia, nos permitirá recuperar la calma interior y recobrar la certeza de su misericordia para con nosotros: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús”, Filipenses 4:7. Es por ello que la paz se escribe con la inteligencia y con el corazón.
“Que el Señor de paz les conceda su paz siempre y en todas las circunstancias. El Señor sea con todos ustedes”, 2 Tesalonicenses 3:16.
Mensaje 12
La tolerancia es aquello que nos permite aceptar y perdonar a los demás. El ser humano, desde tiempos remotos, ha sido egoísta e intolerante, en las Escrituras tenemos diversos casos de intolerancia y prejuicio; por ejemplo, los judíos no se trataban con los samaritanos porque consideraban abominable el hecho de acercarse a un extranjero. Desde el punto de vista espiritual, la tolerancia nos conduce a ser pacientes y misericordiosos para ayudar a los demás a acercarse a Dios. Es un fruto de movimiento, de acción hacia los demás. El Hijo de Dios fue un ejemplo claro de lo que significa la tolerancia como fruto del Espíritu, dice Marcos 2:17 - “Y oyéndoles Jesús, les dice: los sanos no tienen necesidad de médico, mas los que tienen mal. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. Este concepto de Jesús nos lleva a comprender que la tolerancia está orientada a la aceptación de la falta pero también a la oportunidad de mostrar un camino diferente para aquél que ha errado. La tolerancia abre nuestra mente y corazón para aceptar a los demás a pesar de sus imperfecciones y diferencias así como brindar una ayuda sólida y honesta para apoyar a los demás a ser mejores, recordándo que “con la medida que medimos a los demás, ellos nos volverán a medir”. Esto implica un ciclo de tolerancia: soy tolerante con los demás y también los otros requieren ser tolerantes conmigo”. La Escritura nos enseña en Colosenses 3:13 - “De modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes”.
De esta manera, la tolerancia es un fruto del Espíritu que nos permite convivir en armonía, con paciencia y con perdón. La tolerancia nos permite ver con humildad los errores propios y ver con misericordia los errores de los demás. Es comprender que ahora nuestras obras son hechas en Dios.
“Mas el que obra verdad, viene a la luz, para que sus obras sean manifestadas que son hechas en Dios”, Juan 3:21.
Mensaje 13
Otro aspecto del fruto del Espíritu que conocemos como tolerancia se relaciona con la paciencia que tenemos con los demás, ya sea con la familia, los vecinos, los amigos o los integrantes de la Iglesia. En el mundo en el que vivimos, mucha gente es impaciente, demanda respuestas inmediatas y presiona a los demás para lograrlo. La impaciencia se demuestra con la poca atención que se tiene en una conversación, en una necesidad, en alguna angustia que otro manifieste o en la forma de llegar a un acuerdo.
Es por ello que es necesario desarollar la paciencia como un distintivo espiritual de cada uno de nosotros. La paciencia nos permite tener la calma para escuchar sin juzgar, es permitir el tiempo para permitirnos comprender las necesidades de los otros, incluso de aquellos que nos tratan mal.
Necesitamos escuchar con verdadera atención. Al vestirnos de Dios, la paciencia nos permite tener la calma para entender y dejar que la paz y la armonía gobierne nuestros corazones, de esta manera, evitamos que estallemos llenos de impaciencia.
“Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones”. Colosenses 3:15
Dios mismo es paciente con nosotros. Nos espera, nos escucha, está atento a nuestras plegarias. Incluso, es paciente para que podamos arrepentirnos en el tiempo oportuno. “El Señor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza; sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”, 2 Pedro 3:9. “Y nosotros requerimos reconocer la paciencia de nuestro Dios”, Romanos 2:4.
Por otro lado, la paciencia la requerimos con aquellos que tienen modos de ser que nos molestan o cuando alguien nos ofende. La requerimos en los diversos lugares, principalmente en casa, ya que tenemos interacción constante con los que viven con nosotros. Tengamos calma para responder, dice la Escritura en Ecclesiastés 7:9: “No te impacientes en tu espíritu para enojarte: porque la ira en el seno de los necios reposa”.
Tengamos paciencia y escuchemos con atención, respondamos hasta que hayamos comprendido la situación y así evitaremos llenarnos de ira. “Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardío para hablar, tardío para airarse”, Santiago 1:19. Este versículo explica claramente lo que significa este fruto del Espíritu ya que se trata de controlar nuestras emociones, de encauzarlas a través del Espíritu de Dios y buscar la comprensión plena de nosotros mismos y de los demás.
Mensaje 14
Oremos siempre a Dios para que Él sea nuestro escudo y protección en todos los momentos de la vida. Oremos por todos los nuevos integrantes de la localidad y por toda la Iglesia, incluso pidamos que Dios sea misericordioso con el mundo. La vida nos enseña a amar de mejor manera a nuestro Dios y también a todos los demás. Nos enseña a agradecer lo que tenemos y valorar cada instante de la existencia. La Biblia dice: “contentos de lo presente”. Esto significa que la oración fortalece nuestro espíritu para poder decir: Dios es mi ayudador. Sintamos la protección de Dios a cada instante, valoremos grandemente lo que Él nos da y tomemos nuevo aliento en nuestros corazones.
“Contentos con lo presente; porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré. De tal manera que digamos confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré”, Hebreos 13:5-6.
Mensaje 15
Existen dos frutos del Espíritu estrechamente relacionados, estos son la benignidad y la bondad. Ambos tienen que ver con la forma en la que tratamos a los demás y el bien que buscamos para ellos. La benignidad es una disposición amable del corazón y actitudes compasivas. Se manifiesta con generosidad y un deseo de hacer bien a los demás. La bondad es la capacidad de actuar por el bienestar de los demás. Se manifiesta a través de acciones que benefician a otros. Por tanto, la benignidad nos permite experimentar el trabajo del Espíritu para desarrollar el sentimiento interior de hacer el bien y la bondad es la manifestación a través de las acciones que tiene una persona benigna y que es guiada por el Espíritu Santo.
La benignidad produce un cambio espiritual dentro de nosotros, no se trata sólo de ser amable con las personas, sino de estar dispuesto a valorar a los demás como parte de la creación de Dios y propiciar el bien hacia ellos a través del espíritu de unidad y concordia que agrada al Señor. La benignidad nos ayuda a comprender que podemos hacer el bien para ayudar a los demás a superarse y ser mejores cristianos y mejores personas, nos enseña a sufrir con los que sufren y a empeñarnos en ayudar a resolver los problemas de los demás. Es el interés sincero en el bienestar de los otros. El Hijo de Dios, nuestro maestro, es nuestro ejemplo de benignidad. Imitémoslo, rompamos los obstáculos que nos impiden buscar el bien de los demás y aprovechemos la interacción con las demás personas e integrantes de la Iglesia para practicar y fortalecer nuestros sentimientos de bien, darles palabras que los regocijen y darles fuerza para enfrentarse a las dificultades de la vida.
“Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor, y les comenzó a enseñar muchas cosas”, Marcos 6:34.
“Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia”, Colosenses 3:12.
“La angustia abate el corazón del hombre, pero una palabra amable lo alegra”,
Proverbios 12:25.
“Panal de miel son las palabras amables: endulzan la vida y dan salud al cuerpo”, Proverbios 16:24.
Mensaje 16
La bondad se manifiesta a través de nuestras acciones; es por ello que la persona que manifiesta bondad busca formas de ayudar a los demás y de hacer cosas por ellos. El bien que buscamos en los demás inicia ayudando a cubrir sus necesidades, se desarrolla cuando somos capaces de desprendernos de algo propio con tal de ayudar al otro y se perfecciona con lo que hacemos para apoyar el crecimiento espiritual de los demás.
Enseñar la palabra de Dios a otros, orar por ellos, fortalecer su espíritu, son actos de bondad. Dios mismo es bondadoso al hacerlo con nosotros, “Bueno eres tu, y bienhechor: enséñame tus estatutos”, Salmo 119:68. Y así mismo muestra su bondad para con nosotros: “Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan”, Salmo 86:5.
Por nuestra parte, la bondad, como fruto del espíritu, es algo que debemos aprender a realizar. Se trata de pensar en hacer el bien y de llevarlo a cabo. El profeta Isaías dice: “Aprended a hacer bien” y enseguida nos da algunos ejemplos: “buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad a la viuda”, Isaías 1:17. Hacer el bien significa entonces ayudar a los demás y fortalecer su edificación en el Espíritu, “Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en bien, a edificación”, Romanos 15:2.
Estemos siempre dispuestos para que la bondad de Dios continúe desarrollándose en nosotros, oremos constantemente por los que están enfermos y sostengamos a los que requieren nuestro apoyo. Trabajemos para que Dios fortalezca los corazones de cada familia y compartamos la bendición de tener la Palabra de Dios en nuestro ser. Amós 5:14
Mensaje 17
En momentos de aflicción, el consuelo lo obtenemos de Dios. Él es misericordioso y bondadoso para tocar nuestra alma y darnos la paz que nuestro ser necesita. Sin embargo, no sólo es obra del Creador, también nosotros somos participantes activos para ayudar en momentos de dificultad a los demás.
La Escritura dice: “Tampoco, hermanos, queremos que ignoréis acerca de los que duermen, que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con él á los que durmieron en Jesús. Por tanto, consolaos los unos á los otros en estas palabras”,
1 Tesalonicenses 4:13-18.
¿Qué podemos hacer con aquellos que sufren o que tienen pérdidas físicas o familiares? La Palabra de Dios nos invita a acompañar, escuchar y orar con aquél que sufre. Saber escuchar es una habilidad que consiste en prestar atención a lo que dice otra persona sin interrumpir ni planificar una respuesta. Es una parte fundamental de la comunicación y puede ayudar a tener relaciones más significativas y efectivas. Cuando escuchamos correctamente también podemos consolar y ayudar de forma correcta a los demás. La Palabra de Dios nos enseña a hacerlo así:
“El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados por Dios”,
2 Corintios 1:4.
Ayudemos a los demás a transitar el camino que va desde el dolor hacia el agradecimiento, agradecimiento por la vida que Dios le brinda a cada persona y a cada integrante de la Iglesia.
Mensaje 18
Ante toda dificultad, ante la adversidad y ante cualquier tribulación, lo que sostiene a los hijos de Dios es la fe. Este fruto del Espíritu nos permite creer firmemente que todo lo mencionado por nuestro Dios en sus Escrituras es verdad, que todo lo mencionado por Él se ha cumplido y que todo lo que falta por acontecer, se cumplirá.
La fe la construimos al escuchar la voz de Dios y la perfeccionamos al creerla con todo nuestro ser. Dice la Escritura: “la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios”; por la tanto, la verdadera fe sólo se obtiene al escuchar la voz de Dios hablando a nuestro corazón. Ahí surge, dentro de cada uno de nosotros, en nuestro corazón. Esto significa que se origina en nuestro interior y la podemos comprender sólo a través de nuestra alma y nuestro espíritu, así entonces, la fe es espiritual y Dios la proporciona a todos los que permitimos que su Espíritu nos guíe.
Es por ello que la fe también es la convicción de una promesa que no vemos aún pero que estamos seguros y convencidos que es verdad; por tanto, la fe “es la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”, Hebreos 11:1.
La fe nos motiva a actuar. Recordemos que una fe sin obras está muerta. Así que nuestra fe surge en nuestra alma y se demuestra con lo que hacemos y decimos:
“Porque con el corazón se cree para justicia; mas con la boca se hace confesión para salud”, Romanos 10:10.
La fe nos permite mover montañas de problemas, mantenernos firmes en su Palabra en los tiempos de angustia y brindarnos paciencia en los momentos de desesperación. La fe cimienta nuestra doctrina, nos permite agradecer a Dios y cantarle con toda el alma, nos permite orar con confianza y nos llena de anhelo, de esperanza y de certeza respecto a nuestro propio futuro. Por fe creemos con toda el alma y con todo el corazón que la salvación es alcanzable, tanto para los que estamos presentes hoy como los que han dejado de estar con nosotros, porque estamos plenamente convencidos de estas palabras: “que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”, Romanos 10:9.
Tengamos una fe firme en nuestro Dios y escuchemos a su Hijo hablando a nuestro corazón, Él nos dice al oído: ¿no te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?
Juan 11:40.
Mensaje 19
Dios envía bendición cuando sus hijos se reúnen a alabar su nombre. La unión periódica nos permite abrazar a nuestros hermanos, sentir sus tristezas, acompañar a los que sufren y también alegrarnos con los demás. Lo sabemos porque lo sentimos y porque nuestra vida se reconforta al promover relaciones fuertes y saludables con todos los que amamos. Esto nos ayuda a fortalecer nuestra salud espiritual, nos muestra que le importamos a otros y nos provee la oportunidad de ver más allá de nosotros mismos y así poder dar lo mejor de cada uno. Esto significa que, más allá de las paredes, la Iglesia se forma con cada uno de sus integrantes. Cada quien es una parte importante del edificio espiritual que construimos día con día. Dice la Escritura: “Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme a su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor”, Efesios 4:15-16. Nos construimos y nos edificamos a través del amor fraternal que tenemos. Cuando sufrimos con el que sufre, cuando oramos por quien tiene angustia, cuando pedimos para que los demás sean consolados, nos construimos interiormente y ayudamos a que los demás también lo hagan. ¿Por qué sucede esto? Porque lo hacemos con el amor fraternal que nos une y cuando lo hacemos así, reflejamos nuestra semejanza con Dios porque Él es amor. Es por esto que nos parecemos a Dios cuando somos capaces de amar y preocuparnos por los demás, las Escrituras nos indican lo siguiente: “Ninguno vio jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros”.
1 Juan 4:12.
Mantengamos un fuerte nexo con los que tenemos cerca, oremos por todos, ocupémonos en fortalecer la fe de los demás y demos aliento a nuestras vidas. Que la fortaleza que logramos construir juntos perdure más allá de cualquier circunstancia desfavorable. Juntos somos un cordón de tres dobleces, capaces de amarnos fraternalmente y capaces de amar a Dios con todo nuestros corazones y con todas nuestras almas.
Mensaje 20
La mansedumbre se refiere a la persona tranquila y serena, que no se deja arrebatar por la ira y que tiene un espíritu pacífico y dócil. Se relaciona con la persona humilde, grata y apacible. Como fruto del Espíritu se refiere a la tranquilidad espiritual que nos ayuda a controlar las emociones negativas, nos brinda la oportunidad de manejarnos con prudencia, nos da la fuerza interior para mantenernos ecuánimes ante los insultos u ofensas sin querer buscar venganza o guardar rencor, nos permite hablar sin desbordarnos en las palabras y a expresar nuestras convicciones sin ofender a los demás sabiendo escuchar, también nos permite aceptar los designios de Dios sin discutirlos comprendiendo que todo está en sus manos. Es por ello que la mansedumbre está en nuestra alma, está adherida a nuestro ser.
¿Parece difícil ser así? Si lo vemos desde el punto de vista humano y personal, consideraríamos que es muy complicado cambiar para ser personas con mansedumbre. Sin embargo, este es el trabajo del Espíritu y la transformación que hace Dios en nuestras vidas. ¿Cómo inicia esta transformación? Con la misericordia de Dios y con la decisión de cada uno de nosotros, la Escritura dice: “Despiértate tú que duermes y te alumbrará Cristo”, Efesios 5:14-17. Se requiere entonces de nuestro esfuerzo y decisión para aprender a tener mansedumbre. Ser manso significa aprender a ser así. ¿Cómo lo sabemos? Lo sabemos porque creemos en el Hijo de Dios y Él nos dijo: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”,
Mateo 11:29.
El aprendizaje requiere esfuerzo diario, decisión, convicción real de renovarse. Es crear este fruto del espíritu a través de la constancia. Dice la Escritura: “corred de tal manera que lo obtengáis”, 1 Corintios 9:24 y también lo expresó alguna vez Mahatma Gandhi: “Un esfuerzo total es una victoria completa”.
Aprendamos a tener mansedumbre. Iniciemos este aprendizaje en nuestras casas, trabajos y escuela. La mansedumbre dará paz en nuestra alma y en nuestros hogares: “Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos a los otros en amor; solícitos a guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”, Efesios 4:2-3.
Mensaje 21
La templanza es el fruto del Espíritu que podemos definir como el control de uno mismo, esto es autodominio. ¿Qué tan efectivo es el dominio que actualmente tenemos de nosotros mismos? Las Escrituras nos indican que es necesario poner toda diligencia en diversas actitudes espirituales, y entre ellas, la templanza, 2 Pedro 1:5-8. Por lo tanto, ser templado requiere de un proceso de autoconocimiento honesto y profundo porque es difícil darnos cuenta de nuestros errores. Podemos ver fácilmente los errores de los demás, juzgarlos, criticarlos y hasta proponerles soluciones, pero los errores propios es difícil verlos y aceptarlos. El Hijo de Dios dijo: “¿por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo?, Mateo 7:3. Entonces, las Escrituras tienen mucha razón al decirnos que debemos poner toda diligencia para ser templados. Diligencia proviene de la palabra “diligere” que significa “amar”. Por lo tanto, es la disposición para resolver con rapidez e interés lo que ha de hacerse, es hacer algo con tal empeño y cuidado que se logra amar lo que se hace. Uniendo estos conceptos podemos decir: “ámate de tal manera que puedas reconocer tus errores y aceptarlos y así, colocar todo tu empeño y esfuerzo para superarte a ti mismo. Cada vez que lo logras, Dios te mira como un ser lleno de templanza, de fortaleza y de amor propio”, es por esto que las Escrituras hablan a nuestro corazón y nos dicen: “Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza”, 2 Timoteo 1:7.
Siempre hay oportunidad para amarse y autocontrolarse para ser mejores. Es tiempo de quererse, de abrazarse internamente y de sentir la alegría de amarse a uno mismo superándose y creciendo espiritualmente cada día. Salomón escribió: “Mejor es el que tarde se aira que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”, Proverbios 16:32. Confiemos en Dios y pongamos toda diligencia para lograrlo.
Mensaje 22
La voz de Dios nos ayuda a identificar los frutos del Espíritu en nuestra vida. De esta manera, podemos reconocer lo que tenemos y lo que nos hace falta para seguir creciendo espiritualmente. También, comprendemos que los frutos del Espíritu los requerimos de manera continua y sobre todo, en estos tiempos que vivimos. De la misma manera, sabemos que “si vivimos en el Espíritu, es necesario andar en el Espíritu”, Gálatas 5:25. Es por ello que el esfuerzo que realicemos es verdaderamente importante, ya que sólo aquél que haya logrado vivir guiado por el Espíritu de Dios podrá reinar con Cristo en su venida. Así lo dice Pablo a los Romanos: “Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó a Cristo Jesús de los muertos, vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros”, Romanos 8:11.
Una persona que permite que el Espíritu del Creador guíe sus pensamientos se transforma en hijo de Dios. Mediante el Espíritu, podemos llamarle Abba (papá) a Dios, podemos fortalecernos para orar de manera adecuada, tenemos la libertad para abrir nuestro corazón y creer en Cristo y podemos guardar con el alma cada mandamiento que Dios nos enseña, Romanos 8:14-17, 26-27.
Es importante saber que cada uno de nosotros identifica cuánto permite que el Espíritu de Dios esté en sus pensamientos y en sus acciones. El Espíritu es como el aceite de las lámparas de las vírgenes en la parábola del Hijo de Dios. Depende de nosotros mantener nuestra lámpara encendida; si lo hacemos, sembraremos para el Espíritu y segaremos vida eterna, Gálatas 6:8.
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tu eres mi Dios: tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”, Salmo 143:10.
Mensaje 23
“Uno de los descubrimientos más determinantes de los seres humanos es comprender que pueden modificar sus vidas modificando sus actitudes”. La vida tiene muchas circunstancias que pueden desanimarnos, no sólo por la situaciones que se nos presentan en la vida, sino por diversas situaciones que tenemos con los demás, ya sea con los compañeros de trabajo, con la familia e incluso con la Iglesia. Sin embargo, la frase con la que iniciamos nos indica que si cambiamos nuestra actitud y la forma en que reaccionamos ante estas situaciones, será más fácil desarrollar un enfoque positivo que nos ayude a crecer espiritualmente y esforzarnos por encontrar la solución que necesitamos.
Muchas ocasiones ocupamos nuestra mente en preocupaciones y angustias por situaciones que aún no ocurren. Existen estudios que indican que más del 90 por ciento de las cosas que nos preocupan nunca llegan a ocurrir. Entonces, es importante descargarnos de mucho peso y enfocarnos sólo en aquello que realmente necesitamos resolver, la Escritura dice: “Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy”,
Mateo 6:34, Nueva Traducción Viviente.
Permitamos que el Espíritu de Dios nos de la fortaleza para mantener un ánimo positivo e impedir que la ansiedad se apodere de nosotros. Dios habló con Josué de esta manera: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres”, Josué 1:9.
Y también dicen las Escrituras: “No hay mejor medicina que tener pensamientos alegres. Cuando se pierde el ánimo, todo el cuerpo se enferma”, Proverbios 17:22, Traducción en Lenguaje Actual.
La vida que tenemos incluye una multitud de experiencias, positivas y negativas. Muchas ocasiones, sólo queremos disfrutar de las cosas positivas; sin embargo, superar las circunstancias negativas nos ayuda a desarrollar nuestro ser interior, moldea nuestro carácter y nos reta a encontrar lo mejor de nosotros mismos para superar la adversidad. Ese carácter lo requerimos para alcanzar la eternidad, Jesús nos enseñó: “el que perseverare hasta el fin, éste será salvo”, Mateo 24:13.
Mensaje 24
El día de hoy queremos agradecer a Dios por lo que tenemos e incluso por lo que no tenemos, ya que sabemos que Dios tiene la medida necesaria para cada uno de nosotros.
El sentimiento de agradecimiento al Creador del Universo es un valor profundo y verdadero que nos acerca a Él y nos hace comprender su misericordia y su amor para nosotros. Una relación de agradecimiento con Dios es la relación más auténtica que existe. Es por ello, que la gratitud y el agradecimiento nos abren las puertas para sentir la presencia de Dios en nuestras vidas. Así lo aprendemos del rey David: “Para exclamar con voz de acción de gracias, y para contar todas tus maravillas”, Salmo 26:7.
La gratitud y el agradecimiento manifiestan la perfección de nuestra fe porque logramos mantenernos cerca de Dios aún cuando experimentamos situaciones que a nuestros ojos no parecen buenas, como la necesidad económica, la enfermedad e incluso la pérdida de alguno de nosotros.
Por otro lado, sabemos que es importante superarse espiritual y materialmente, pero también es indispensable ser agradecidos con Dios por lo que tenemos: “he aprendido a contentarme con lo que tengo. Sé estar humillado, y sé tener abundancia: en todo y por todo estoy enseñado, así para hartura como para hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:11-13.
Si anotáramos todas las bondades que Dios hace por nosotros, tanto en las situaciones agradables como en las tribulaciones y después, al terminar el día, agradecemos al Creador por cada registro que hayamos anotado, nos llenaremos de alegría y agradecimiento y descubriremos que la vida está llena de bondad del Creador y sobre todo, que Dios nos envía muchos más bienes que aquellos que habíamos pensado.
Escribamos las bondades de nuestro Dios en papel y en nuestro corazón y no perdamos la oportunidad de agradecer a nuestro Creador por todas sus maravillas en nuestra vida. “Dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”, Efesios 5:20.
Mensaje 25
Cada día que tenemos significa una nueva esperanza y un ánimo renovado para continuar adelante, es una nueva oportunidad de fortalecer nuestra confianza y fe en el Creador. Puede ocurrirnos cualquier cosa, pero siempre sabemos que nuestra fe se levanta cada día con fuerza renovada. Así lo dicen las Escrituras y creemos firmemente es esto: “Los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”, Isaías 40:31, NVI. Sabemos que tenemos frente a nosotros situaciones y retos de diversos tipos, pero siempre nuestra fe nos llenará de esperanza, de confianza y fortaleza interior. David fue un ser humano como todos nosotros, y él siempre supo fortalecer su alma a través de su confianza en Dios: “Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón, Él es mi herencia eterna”, Salmo 73:26, NVI. Esto significa que cada día que tenemos nace la esperanza y se levanta la fe.
Hoy se comparte con ustedes este fragmento de un libro de Jaime Sabines, parafraseado de la siguiente manera:
“Ponte bien. Alégrate. ¿Dónde está esa sabiduría, y esa virtud y esa perseverancia? Date cuenta de que la vida es buena y de que solo una vez la vivimos. Saca de todos tus momentos lo bueno, lo maravilloso que hay en cada uno de ellos. Fíjate que estás rodeado de las personas que amas, ahí están los padres, los hermanos o los hijos; fíjate que todos hemos logrado querernos mucho; que hay luz y hay árboles y hay piedras; que el agua juega y cae y se levanta; fíjate que tú cama te adormece suavemente, a tu gusto, y que a tu cuarto llega el cielo, llegamos todos, llega el aire, llegan tantas cosas que no te digo.
Aprovecha también tu soledad. Acuérdate de todos los que necesitan estar solos. Pero tú en tu pequeño cuarto es el mundo. Allí está todo. Así como está todo en corazón. Descúbrelo, sorpréndete, ámalo. Ve de milagro en milagro, de sorpresa en sorpresa, a lo largo de ti mismo y de ti misma. Aun cuando te sientas triste, sabes que tú no eres tristeza, eres alegría y serenidad y paz. No mires solo un aspecto de ti, un accidente de tu propia substancia; tú eres todas las cosas juntas, y el mar y las estrellas y las rosas se anuncian en ti. No mires tu desdicha, no te complazcas en ella; hazla a un lado, apártala, y cultiva lo que todos tenemos de parte de Dios. Saca al aire tu alegría y hazla crecer en ti, que ella sea tu verdad y tu vida”.
Mensaje 26
En la vida tenemos muchos caminos para elegir por donde andar. Sin embargo, no todos son benéficos para nuestra vida espiritual. Elegir el camino adecuado significará encontrar la vida y la bendición de Dios. El mismo Creador habla directamente a nuestro corazón y nos dice: “escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente: que ames a Jehová tu Dios, que oigas su voz, y te allegues a él; porque él es tu vida, y la longitud de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres que les había de dar”, Deuteronomio 30:19-20. Ante esto, nuestra pregunta sería la misma que hizo Tomás: ¿cómo podemos conocer este camino? La respuesta de Jesús para Tomás y para nosotros es: “Yo soy el camino, y la verdad y la vida”, Juan 14:5-6. Cuando comprendemos esto, transformamos nuestra existencia, escuchamos la voz de Dios y elegimos la vida, además, ayudamos a fortalecer el corazón de aquéllos que nos rodean y así contribuimos a que este mundo sea mejor.
La decisión está en nosotros, en nuestra boca y en nuestro corazón. Para esta ocasión, compartimos este relato escrito por Gabriel García Márquez.
Arreglar el mundo
“Un científico, que vivía preocupado con los problemas del mundo, estaba resuelto a encontrar los medios para aminorarlos. Pasaba sus días en su laboratorio en busca de respuesta para sus dudas.
Cierto día, su hijo de seis años invadió su espacio, decidido a ayudarlo a trabajar. El científico, nervioso por la interrupción, le pidió al niño que fuese a jugar a otro lado. Viendo que era imposible sacarlo, el padre pensó en algo que pudiera entretenerlo. De repente se encontró con una revista, en donde había un mapa con el mundo, justo lo que precisaba. Con unas tijeras, recortó el mapa en varios pedazos y junto con un rollo de cinta, se lo entregó a su hijo diciendo:
- “Como te gustan los rompecabezas, te voy a dar el mundo todo roto para que lo repares sin la ayuda de nadie.”
Entonces calculó que al pequeño le llevaría 10 días componer el mapa, pero no fue así. Pasadas algunas horas, escuchó la voz del niño que lo llamaba calmadamente:
- "Papá, papá, ya hice todo, conseguí terminarlo".
Al principio el padre no creyó en el niño. Pensó que sería imposible que, a su edad, hubiera conseguido componer un mapa que jamás había visto antes. Desconfiado, el científico levantó la vista de sus anotaciones, con la certeza de que vería el trabajo digno de un niño. Para su sorpresa, el mapa estaba completo. Todos los pedazos habían sido colocados en sus debidos lugares. ¿Cómo era posible? ¿Cómo el niño había sido capaz?
- “Hijito, tu no sabías cómo era el mundo, ¿cómo lo lograste?”
- “Papá, yo no sabía cómo era el mundo, pero cuando sacaste el mapa de la revista para recortarlo, ví que del otro lado estaba la figura del hombre. Así, que di vuelta a los recortes, y comencé a recomponer al hombre, que sí sabía cómo era.”
- “Cuando conseguí arreglar al hombre, di vuelta a la hoja y vi que había arreglado al mundo.”
Mensaje 27
Cada día que termina es una oportunidad más de llevar a cabo nuestras actividades, tanto en casa como en el trabajo o en la escuela. Un día que termina es una forma de constatar su misericordia. Es por ello, que antes de dormir, demos un tiempo de agradecimiento a Dios por todo lo recibido y que Él tenga el lugar que corresponde en nuestra vida y en nuestro corazón. Dice la Escritura: “No daré sueño a mis ojos, ni a mis párpados adormecimiento. Hasta que halle lugar para Jehová”, Salmo 132:4-5.
El agradecimiento diario nos permite crecer en unión con nuestro Creador, así lo dice Pablo en Efesios 2:22: “Sois juntamente edificados para morada de Dios en espíritu”. El agradecimiento real, sincero y de corazón se transforma en un amor recíproco con nuestro Dios y con su Hijo: “Si alguno me ama, guardará mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a Él, y haremos con Él morada”, Juan 14:23.
Mensaje 28
En ocasiones queremos resolver nuestros problemas y disminuir nuestras angustias por nosotros mismos. Sin pedir ayuda. Muchos de nosotros preferimos hacer un sobre esfuerzo y agotamos todas las alternativas o incluso preferimos errar y hacer algo mal antes de solicitar ayuda. Es probable que tengamos muchos motivos para evitar solicitar apoyo pero es importante saber que todo lo que no podemos resolver genera niveles elevados de estrés emocional, mental y espiritual. Si no pedimos ayuda a tiempo, generalmente el problema se hace más grande, ocupa más pensamientos, más emociones, nos perturba y hasta nos aleja de nuestro entorno por querer resolverlo solos.
Es cierto que el esfuerzo personal es valioso y necesario, nos construimos a través de él, pero también es importante ser suficientemente humildes para pedir apoyo cuando lo necesitamos. El Hijo de Dios nos dio una gran enseñanza en dos sentidos, saber pedir ayuda a Dios y hacerlo también con los demás: “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se abrirá ¿Qué hombre hay de vosotros, a quien si su hijo pidiere pan, le dará una piedra? ¿Y si le pidiere un pez, le dará una serpiente?
“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que le piden? Así que, todas las cosas que quisierais que los hombres hiciesen con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esta es la ley y los profetas”, Mateo 7:7-12.
Pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía, de fortaleza espiritual, de honestidad con uno mismo y de confianza. Es una decisión consciente. Necesitamos a los otros y los otros a nosotros. Todos necesitamos ayuda en algún momento. Vivir es compartir y cuando se comparten los problemas, las preocupaciones y aquello que nos angustia, las angustias se desvanecen porque logramos ver una puerta abierta a la solución que buscamos.
Hablemos de lo que nos preocupa y oremos los unos por los otros. Una oración en conjunto nos da la fortaleza y el valor para continuar. Compartimos la siguiente reflexión:
Un padre estaba observando a su hijo pequeño que trataba de mover una maceta con flores muy pesada. El pequeño se esforzaba, sudaba, pero sólo lograba desplazar la maceta unos cuantos centímetros.
- “¿Has empleado todas tus fuerzas”, le preguntó el padre.
- “Sí”, respondió el niño.
- “Te falta algo”, replicó el padre. “Aún no me has pedido que te ayude”.
Mensaje 29
Las Escrituras nos narran esta vivencia que tuvieron los discípulos con su maestro: “Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento”,
Marcos 12:41-44.
Esta narración bíblica se refiere a dar todo lo que tenemos, tanto a Dios como a las personas que nos rodean. Ante esto podríamos preguntarnos: ¿cuántas ocasiones hemos limitado lo que damos o hacemos por Dios o por los demás? Esta narración es muy clara, nos enseña que compartir no es dar lo que nos sobra. Tenemos mucho que compartir con los demás. Una de las cosas que es de gran valor para compartir es el tiempo. Sabemos que en esta vida agitada carecemos de tiempo. Vivimos en un mundo de apresuramientos; por ejemplo, ¿quién no anduvo corriendo para llegar puntual a una cita o quién no ha perdido algo importante por llegar tarde?
Nuestra vida es una carrera constante contra el tiempo. Es por ello por lo que es importante aprovecharla al máximo y dar todo lo que tenemos, sin limitar el tiempo de agradecimiento a nuestro Dios y sin obstaculizar nuestra relación con la familia y con los demás. Busquemos entonces dar tiempo y atención a Dios y a los demás, pero no el que nos sobre, sino el que sea de valor. Dar lo mejor de nosotros, con toda nuestra atención y con un tiempo dedicado a los demás es una gran bendición. Por tanto, es bendición de Dios ser bendición para los demás. No nos limitemos, abramos nuestro corazón con abundancia.
También compartimos este relato:
“El dueño de una joyería estaba tras el mostrador mirando distraídamente la calle. La puerta se abrió y entró en la tienda una niñita que se acercó y apretó su cara contra el vidrio de la vitrina donde estaban expuestas diversas joyas y collares. Sus ojos brillaron al ver un determinado objeto.
- “¿Me puede enseñar el collar azul, por favor?”, le preguntó al joyero.
- “¿El collar de turquesas?”, le respondió.
- “Sí, señor, ese mismo. Es para mi hermana. ¿Me podría hacer un paquete muy bonito?”
- “¿Cuánto dinero tienes, niña?”, le preguntó el hombre.
Sin dudarlo ella sacó del bolsillo de su ropa, un pañuelo atado y fue deshaciendo los nudos. Colocó el contenido de monedas encima del mostrador y dijo feliz:
- “¿Verdad que es bastante? Son todos mis ahorros. Quiero hacer un regalo muy especial a mi hermana porque desde que mi madre murió ella cuida de mí y de mis hermanos y nunca se queja. Este collar tiene el color que más le gusta.”
El joyero tomó el collar delicadamente, lo puso en una cajita y lo envolvió con gusto haciendo un hermoso lazo para acabar su paquete.
- “Toma niña. Llévalo con cuidado y que tu hermana sea muy feliz.”
La niña se fue contenta, saltando calle abajo. Aún no había acabado el día cuando una jovencita de cabellos rizados entró en la tienda. Colocó sobre el mostrador la caja con el collar de turquesas y preguntó:
- “¿Este collar fue comprado aquí?”
- “Sí, señorita.”
- “¿Me puede decir cuánto costó?”
- “Ah, señorita”, repuso el joyero, “el precio de cualquier producto de mi tienda es un tema confidencial entre vendedor y el cliente.”
- “Pero señor”, continuó la joven, “mi hermana no tenía dinero para comprar este collar. Porque este collar es verdadero ¿verdad?”
El hombre tomó el estuche y lo envolvió de nuevo, con sumo cuidado, devolviéndolo a la joven:
- “Señorita”, dijo, “su hermanita pagó por el collar el precio más alto que cualquier persona puede pagar: dio todo lo que tenía.”
El silencio llenó la pequeña tienda y algunas lágrimas rodaron por la cara emocionada de la joven, a la vez que una sonrisa iluminaba su rostro. Dando las gracias, sus manos tomaron el paquete con el collar por el que su hermana había dado todo lo que tenía”.
Mensaje 30
“De mi debilidad, obtuve una fuerza que nunca me abandonó”, Jorge Luis Borges.
En ocasiones, las situaciones complejas de la vida nos llegan a debilitar y pensar que no podemos más a pesar de los esfuerzos que realizamos. Sin embargo, aún las situaciones difíciles de la vida nos ayudan para ser mejores personas e hijas e hijos de Dios. En las angustias aprendemos a relacionarnos con nuestro Dios de mejor manera, intensificamos nuestras oraciones de petición y también de agradecimiento y comprendemos la importancia de solicitar y de dar apoyo a los demás. Por todo esto, aún en la debilidad crecemos espiritualmente y eso es de gran aliento para cada uno de nosotros.
Para ello, contamos siempre con un baluarte que fortalece nuestra vida y da aliento a nuestro corazón. Es la voz de Dios hablando diariamente a nuestro ser. En esta ocasión hacemos nuestras las palabras de David, el cual compuso este cántico: “AMARTE he, oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, y mi libertador; Dios mío, fuerte mío, en él confiaré; escudo mío, y el cuerno de mi salud, mi refugio. Invocaré a Jehová, digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos. Cercáronme dolores de muerte, y torrentes de perversidad me atemorizaron. En mi angustia invoqué á Jehová, y clamé a mi Dios: Él oyó mi voz desde su templo, y mi clamor llegó delante de él a sus oídos. Él envió desde lo alto; tomóme, sácome de las muchas aguas”, Salmo 18.
¿Hemos imaginado como se habrá escuchado este Salmo cantado por el mismo David y como se habrá escuchado más tarde en el Templo que construyó Salomón? Para nosotros, estas palabras y este cántico también surgen de nuestro ser, también hacen vibrar nuestro interior. El cántico concluye de esta manera: “Tu pues alumbrarás mi lámpara: Jehová mi Dios alumbrará mis tinieblas. Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado, ensanchaste mis pasos debajo de mi, y no titubearon mis rodillas. Viva Jehová, y sea bendita mi roca; y ensalzado sea el Dios de mi salud”.
Cada uno de nosotros somos un mundo, con nuestros propios desafíos, con nuestras propias angustias pero también con nuestra fortaleza espiritual. Cada uno tiene la capacidad de construir el mundo en el cual vivimos. Tenemos la fuerza necesaria para superar el desafío porque sabemos que es Dios quien nos llena de valor, de entereza y de fortaleza. Pidamo a Él con todo el alma, con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro ser para que nos ayude en nuestros momentos de debilidad.
Compartimos este poema de Mario Benedetti:
“No te rindas, aún estas a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo, aceptar tus sombras, enterrar tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo.
Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos,
No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se ponga y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños, porque cada día es un comienzo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo”.
Mensaje 31
Un día, mientras un rey paseaba por los jardines de su palacio se le acercó uno de los sirvientes y le preguntó :
- "Disculpad majestad, ¿cuál es el secreto de vuestra gran sabiduría?"
- "Muy sencillo", respondió el monarca. "Tengo dos orejas y una boca, así que escucho dos veces y hablo sólo una".
La Palabra de Dios es una fuente de sabiduría para nosotros. Con ella escuchamos la voz de Dios. Nos brinda la oportunidad de ser sabios y mostrarnos el camino por donde debemos andar. Para todos nosotros, la Palabra también nos da el conocimiento necesario para afrontar la vida y tenerlo a Él como un escudo a nuestro lado. Dice la Escritura: “Dios, perfecto su camino: La palabra de Jehová purificada, escudo es de todos los que en él esperan”, 2 Samuel 22:31.
Por tanto, en cualquier tiempo de incertidumbre, es también momento de mantener nuestra confianza en el Creador. Él nos ayudará a tomar decisiones sobre nuestra vida y nos dará siempre la protección que necesitamos. Hagamos nuestras las palabra del rey David expresadas en el Salmo 46: “DIOS es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbaránse sus aguas; temblarán los montes á causa de su braveza. Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra. Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob”.
Tengamos confianza, fortalezcamos nuestro espíritu y transitemos en esta vida con el amparo y seguridad puesta en nuestro Dios. Compartimos con ustedes la siguiente historia para que avancemos con el gran escudo que es nuestro Dios. Siempre con prudencia pero sin temor, como dice Proverbios 22:3, “El avisado ve el mal, y escóndese: más los simples pasan y reciben el daño”.
El río helado
Un viajero muy cansado llegó a la orilla de un río. No había un puente por el cual se pudiera cruzar. Era invierno y la superficie del río se hallaba congelada. Oscurecía y deseaba llegar pronto al pueblo que se encontraba a poca distancia del río, mientras hubiera suficiente luz para distinguir el camino. Llegó a preguntarse si el hielo sería lo suficientemente fuerte para soportar su peso.
Como viajaba solo y no había nadie más en los alrededores, una fractura y caída en el río helado significaría la muerte; pero pasar la noche en ese hostil paraje representaba también el peligro de morir por hipotermia. Por fin, después de muchos titubeos y miedos, se arrodilló y comenzó, muy cauteloso, a arrastrase por encima del hielo. Pensaba que, al distribuir el peso de su cuerpo sobre una mayor superficie, sería menos probable que el hielo se quebrara bajo su peso.
Después de haber recorrido la mitad del trayecto en esta forma lenta y dolorosa, de pronto escuchó el sonido de una canción detrás de sí. De la noche salió un carruaje tirado por cuatro caballos, lleno de carbón y conducido por un hombre que cantaba con alegría mientras iba en su camino. Allí se encontraba nuestro cauteloso viajero. Arrastrándose con manos y pies, mientras, a su lado, como un viento invernal, pasó el conductor cantando en su carruaje, con caballos y pesada carga... ¡por el mismo río!
Mensaje 31 – Segunda Parte
Este mensaje lo iniciamos con la oración que Jonás realizó dentro del gran pez y a través de la cual encuentra a Dios para salir de su momento de angustia:
“Clamé en mi tribulación á Jehová, y él me oyó; del vientre del sepulcro clamé, y mi voz oiste. Echásteme en el profundo, en medio de los mares, y rodeóme la corriente; todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Y yo dije: Echado soy de delante de tus ojos: mas aun veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, rodeóme el abismo; el alga se enredó á mi cabeza. Descendí á las raíces de los montes; la tierra echó sus cerraduras sobre mí para siempre: Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, acordéme de Jehová; y mi oración entró hasta ti en tu santo templo. Los que guardan las vanidades ilusorias, su misericordia abandonan. Yo empero con voz de alabanza te sacrificaré; pagaré lo que prometí. La salvación pertenece á Jehová”.
Jonás fue hijo de Amitai, su nombre significa “paloma”. Fue un profeta con una misión diferente pues su propósito primordial no fue predicar al pueblo de Dios sino a los ninivitas. El Señor le ordenó ir a Nínive a prevenir al pueblo de que su ciudad sería destruida; sin embargo, Jonás en vez de obedecer a Dios, se embarcó para Tarsis. Surgió una gran tormenta y Jonás pidió a los hombres que lo tiraran por la borda, pues él era la causa de la tormenta. Los hombres así lo hicieron y lo arrojaron al mar. En ese momento, Dios envió a un gran pez para que se lo tragara. Luego de estar allí por tres días, Jonás se arrepintió y el pez lo vomitó en tierra. Aprendida su lección, Jonás fue a Nínive y previno a los ninivitas que serían destruidos. Esta vez lo hizo como un hombre que entendía su responsabilidad y por esto los ninivitas escucharon su mensaje y se arrepintieron.
En ocasiones, nosotros somos como Jonás. Todos podemos encontrar en Jonás esa fuerza para ser obedientes a Dios aunque en un primer momento nos cueste convencernos de nuestro deber; aunque dudemos al principio y, por lo tanto, suframos nuestra falta de fe. Después de orar y acercar nuestro corazón al Creador, logramos comprender lo importante de llevar el mensaje de bien a los demás. La historia de Jonás es la historia de un hombre que decidió dejar de huir de su deber y comenzar a obedecer.
¿Cuántas veces hemos huido de nosotros mismos y de nuestro compromiso con la familia, con el trabajo, con la Iglesia y con Dios? Hoy es tiempo de cambiar, de hacer a un lado los temores, de extender las alas y abrir el alma: “los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse”, Isaías 40:31.
El siguiente acróstico nos ayudará a reflexionar sobre nuestra responsabilidad:
Responsabilidad no sólo es valor o un Estado moral Sino que también es un forma de encauzar la vida Para alcanzar nuestros Objetivos y No obstaculizar el progreso de los demás. No es Sólo saber lo que tenemos que hacer sino también Actuar, cumplir nuestro deber, poner en una Balanza nuestro comportamiento y no Ignorar aquello que debemos hacer de La forma más oportuna, sin Ignorar la labor pendiente, sin ningún tipo De evasiva o pretexto.
Así, la responsabilidad, es una forma De tener bienestar con nosotros mismos, con los demás y con nuestros Dios.
Mensaje 32
En la vida, muchas veces se presentan situaciones en las que sentimos miedo. Dice el diccionario de la Lengua Española que el miedo es “aquella perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario”. En este sentido, el miedo es un sentimiento común a todos los seres humanos. Algunos de nuestros miedos nos ayudan porque tienen un valor de supervivencia; sin embargo, la mayoría de ellos son temores que podemos reducir a lo mínimo. ¿Por qué queremos reducir nuestros temores? Porque producen ansiedad. Cuando tenemos miedo es difícil dar un paso hacia adelante y nos sentimos inseguros y angustiados. También ocurre que tenemos la siguiente dualidad: una parte de nosotros nos imagina conquistando montañas y saltando desde precipicios pero otra parte siente el miedo y desea estar en cualquier otro lugar. Y entonces nos preguntamos, ¿quiénes somos en realidad? ¿El valiente o el medroso? ¿Cómo superamos el miedo?
En la vida, tenemos un aliado personal quien indudablemente es Dios. Sabemos que encontrar la fe para superar el miedo es difícil y que nos resistimos naturalmente a situaciones que nos atemorizan. Sin embargo, enfrentar nuestros miedos nos permite superarlos. Es importante confiar que Dios nos cubre y nos protege. Una forma de recordarnos que Dios está aquí con nosotros es por medio de la oración. A través de la plegaria podemos sentir a Dios tan cerca como queramos. Es cierto que, aunque parte de nosotros quiere gritar con desesperación; lo que realmente necesitamos es controlarnos y manejar la situación de la mejor forma posible. Al orar, abrimos nuestra mente y cerramos nuestros ojos, respiramos con mayor tranquilidad, pidiéndole a Dios que nos ayude a superar este momento estresante. Al incluir a Dios en nuestros desafíos cotidianos podemos sentir su presencia en los momentos de angustia. Orar a Dios en los momentos de temor nos recuerda que Él siempre está con nosotros, que nunca estamos solos. De esta manera, podemos obtener fuerza de Dios para superar el miedo.
La comunicación abierta con el Creador abre una puerta a nuestra alma, y ahí, una voz interna nos dice: “Llénate de valor, anímate, no se trata de intentar ser perfecto sino de saber que no me dejará caer. Di "sí". Comprométete. Decide que quieres levantarte y afrontar tus más profundos temores. La única opción que tienes es ir hacia adelante. Avanza. Nunca estarás solo”. El miedo es nuestro, avanzar para superarlo también depende de nosotros, y por parte de Dios, Él siempre extenderá su brazo para evitar la caída.
“Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará”, Deuteronomio 31:6.
“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa. Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: No temas, yo te ayudaré”.
Isaías 41:10, 13.
Mensaje 33
“Con todo, yo siempre estuve contigo: Trabaste de mi mano derecha. Hazme guiado según tu consejo, y después me recibirás en gloria. ¿A quién tengo yo en los cielos? Y fuera de ti nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón desfallecen: Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”, Salmo 73:23-26.
Estos versos de las Escrituras nos enseñan a enfocarnos en nuestro Dios, ya que si nos enfocamos en nosotros mismos, en nuestros cuerpos frágiles y en nuestras imperfecciones, desfalleceremos. Recibimos fortaleza cuando ponemos nuestra mirada en Dios, en su poder y en la herencia de vida que tenemos como hijos suyos. Todos los problemas y todas las angustias están en las manos del Creador, Él conoce nuestro ser y en su voluntad están los designios de la vida. Y también en su mano está bendecirnos con su herencia eterna, llena de salvación y misericordia. Dice la Escritura: “Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas”.
Agradezcamos a nuestro Creador por la vida que tenemos, hagámoslo valorando cada instante que Él nos da. Estamos hechos de tiempo, del tiempo que está en las manos de Dios. Terminamos este mensaje con lo mencionado por el escritor y poeta Jorge Luis Borges: “El tiempo no se puede medir como se mide el dinero en pesos y centavos, porque todos los pesos son iguales, mientras que cada día, tal vez cada hora, es diferente”.
Mensaje 34
La fortaleza se obtiene con Dios, porque “lo que es imposible para con los hombres, con Dios todo es posible”, Mateo 19:26.
Esta misma fortaleza se manifiesta en la firmeza que nos enseña el apóstol Pablo: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, Filipenses 4:13. Esto significa que la fuerza de voluntad que podemos desarrollar en nuestra mente la construimos tomando a Dios y a su Hijo como fundamento.
Sabemos que todos tenemos las herramientas para enfrentar los desafíos de nuestras vidas, pero: ¿por qué uno puede sentirse agotado, frustrado y desgastado al llevar su propia vida? Los versículos nos indican que necesitamos colocar a nuestro Creador y a su Hijo como la piedra principal de nuestra existencia, como los cimientos de nuestra vida.
A través de la historia hemos visto que personas sin recursos y sin preparación previa, han logrado revolucionar ideas, industrias e incluso naciones. El poder de la voluntad es muy grande. La persona que tiene voluntad consigue la solución a muchos problemas porque está convencida de que encontrará un camino para salir victorioso en su emprendimiento. Sabe que, si no hay un camino, deberá construirlo.
Cuando hablamos de voluntad nos referimos a la fuerza de voluntad. Una facultad del alma con la que se decide actuar en un determinado sentido. La fuerza de voluntad es la capacidad de uno para dirigir sus propias acciones con libertad.
El poder que tiene la fuerza de voluntad es impresionante. Una persona puede vencer la angustia gracias a la fuerza de voluntad. Una persona puede salir de una terrible depresión gracias a la fuerza de voluntad. Una persona puede deshacerse de adicciones y malos hábitos gracias a su fuerza de voluntad. Una persona que aprende a despertar su fuerza de voluntad es capaz de enfrentarse a sus miedos, es capaz de atreverse a hacer cosas que consideraba imposibles, es capaz de actuar y avanzar a pesar de la incertidumbre y la crítica.
Aún con todo, la fuerza de voluntad tiene límites. Es por ello que nos cansamos física y espiritualmente, incluso los jóvenes flaquean y caen. Pero si esperamos en Dios, el multiplica nuestra fuerza, nos llena de aliento y nos levanta para correr sin fatigarnos. El poder de la fuerza de voluntad es indetenible si hacemos alianza con Dios, Isaías 40:29-31.
El rey David nos legó este maravilloso salmo:
“No se salva el rey por sus muchos soldados, ni por su mucha fuerza se libra el valiente. Vana esperanza de victoria es el caballo; a pesar de su mucha fuerza no puede salvar. Pero el Señor cuida de los que le temen, de los que esperan en su gran amor; él los libra de la muerte, y en épocas de hambre los mantiene con vida. Esperamos confiados en el Señor; él es nuestro socorro y nuestro escudo. En él se regocija nuestro corazón, porque confiamos en su santo nombre. Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti”, Salmo 33:16-22.
La vos de Dios a través de su Palabra nos enseña de forma clarísima que uno puede dominar a su enemigo interno. Por ejemplo, los sentimientos de ira y tristeza que gobernaron a Caín, y que son letales para cualquier persona, no son invencibles, uno tiene la fuerza para vencerlos.
Dios le dice a Caín Tú puedes gobernarlo, refiriéndose a un enemigo interno, al causante de su pecado. ¿Quién es ese enemigo? ¿Podemos tratar de definir las cualidades y armas que usa ese enemigo o “instinto del mal”? Tratemos de entender quién es el enemigo, desde una perspectiva psicológica. En el mundo del coaching y la psicología se habla de que la mente de una persona puede ser su peor enemigo o su mejor amigo, la pregunta es ¿de qué depende? Para comenzar a abordar este tema debemos entender la naturaleza de la mente humana. Quizás para algunos será un poco incomodo escuchar esto, pero debemos ser sinceros.
Tu mente no está dispuesta para hacerte feliz ni para proveerte de creatividad, riquezas, amor o realización personal. Esas maravillas serán el resultado de un extraordinario trabajo personal, de una definición clara de tu propósito individual en la vida, de la internalización de ese propósito y de la capacidad para asociar todas las áreas de tu vida a ese propósito y generar cooperación.
La mente humana está diseñada para proteger a la persona de cualquier peligro que pueda representar una amenaza para su supervivencia. Para lograr esta protección, el hombre fue dotado de un sistema de alarma sofisticado, capaz de detectar de forma instintiva cualquier indicio de peligro.
No solamente eso, sino que, una vez detectado el posible peligro, ese mismo sistema activa una especie de alarma generalizada en todo el organismo que pone a éste en alerta y lo predispone a reaccionar frente al peligro. Esto incluye la segregación de hormonas relacionadas con la tensión y reacción acelerada de los músculos (como la adrenalina y el cortisol).
Además, este estado de alerta suprime gran parte de las actividades que no sean indispensables para sobrevivir —como por ejemplo la digestión— pasándolas a un segundo plano. Adicionalmente, coloca los cinco sentidos en óptimo funcionamiento y lleva grandes cantidades de hormonas y de sangre a las piernas —para correr— y a las manos —para defenderse—. Todo un mecanismo de defensa que abarca prácticamente todo el organismo de una persona y que se pone en acción incluso antes de que uno pueda siquiera pensarlo. Por eso es un mecanismo instintivo.
Resulta, que el primer freno u obstáculo que utiliza nuestra mente es el miedo. El miedo a lo desconocido, a lo nuevo, al cambio, incluso a algo mejor. El miedo es la herramienta de nuestra propia mente tratando de resguardarnos de cualquier posible peligro o amenaza.
La pregunta es ¿una persona puede lograr aprender algo nuevo si se deja llevar por su “miedo protector? ¡Por supuesto que no! Ningún avance personal o social puede darse mientras el miedo sea el actor principal. Vemos que el miedo es un agente paralizador ante cualquier elemento desconocido; por lo tanto, la primera batalla que uno debe librar para avanzar y crecer en cualquier área de su vida es actuar a pesar del miedo. Para eso hace falta una fuerza que también tenemos los seres humanos, esa fuerza la llamamos voluntad.
La fuerza de voluntad es la capacidad de tomar decisiones y acciones para alcanzar metas, incluso cuando hay obstáculos. Es una habilidad que se puede entrenar pero requiere tener buenos motivos para hacerlo.
Por ello, todos nosotros tenemos la capacidad de enfrentar los miedos que genera nuestra propia mente y entrenarla para hacer lo que requerimos en nuestra vida, con decisión y con una motivación completamente convincente.
Mensaje 35
Tener un día de descanso para el alma y para las actividades de la semana es como un oasis en el desierto. Dios mismo reposó de sus obras de Creación y separó un día a la semana para recordar y conmemorar este gran acontecimiento. Este día se llama sábado. Para la mayoría de nosotros, es una oportunidad de hacer una pausa en las actividades cotidianas. Para los que tienen que trabajar, es buscar el espacio para no dejar ir la oportunidad del reposo.
¿Por qué lo hacemos así? Porque entendemos que el sábado es más allá de un descanso físico, el sábado es la oportunidad de reconocer que el mundo es obra de nuestro Dios y que a Él debemos todo honor y toda gloria. Dios hizo el universo, creo la luz, la vida y a nosotros como seres humanos, esto lo hizo en seis días y el séptimo reposó. A partir de este primer día de reposo, Dios bendijo y santificó todos los sábados de la existencia humana: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el día del reposo y lo santificó”, Exodo 20:11.
El sábado es un tiempo de reposo espiritual, es la manera en la que encontramos una armonía plena con nosotros mismos y con nuestro Dios. La parte física y la parte espiritual se fusionan en magnífica armonía, y ahí es donde vemos reflejada la plenitud de Dios que creo el sábado. Su voz lo habla a nuestra alma de esta manera: “Respeta el sábado; no te dediques a tus negocios en mi día santo. Considera este día como día de alegría, como día santo del Señor y digno de honor; hónralo no dedicándote a tus asuntos, ni buscando tus intereses y haciendo negocios. Si haces esto, encontrarás tu alegría en mí, y yo te llevaré en triunfo sobre las alturas del país y te haré gozar de la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho”, Isaías 58:13-14.
Vivámos cada sábado intensamente, aprovechemos la oportunidad de la vida y la bendición de disfrutarlo. El Hijo de Dios dijo que Él es Señor del Sábado: “El sábado por causa del hombre es hecho; no el hombre por causa del sábado. Así que el Hijo del hombre es Señor aun del sábado”, Marcos 2:27-28.
Mensaje 36
En este mensaje compartimos porciones de los maravillosos salmos 105, 96 y 106:
Salmo 105
¡Alabad a Jehová, invocad su nombre, dad a conocer entre los pueblos sus obras!
¡Cantad a él, cantadle salmos; hablad de todas sus maravillas!
"¡Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan a Jehová!
¡Buscad a Jehová y su poder; buscad su rostro continuamente!
Acordaos de las maravillas que ha hecho, de sus prodigios y de los juicios de su boca.
Jehová, él es nuestro Dios, sus juicios están en toda la tierra.
Él se acuerda de su pacto perpetuamente, y de la palabra que mandó para mil generaciones; del pacto que concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac, el cual confirmó a Jacob por estatuto, a Israel por pacto sempiterno.
Salmo 96
Cantad a Jehová toda la tierra, proclamad de día en día su salvación.
Cantad entre las gentes su gloria, en todos los pueblos sus maravillas.
Porque grande es Jehová, digno de suprema alabanza y más temible que todos los demás dioses.
Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos, mas Jehová hizo los cielos.
Alabanza y magnificenciahay delante de él. Poder y alegría hay en su morada.
¡Tributad a Jehová, familias de los pueblos, dad a Jehová gloria y poder!
¡Dad a Jehová la honra debida a su nombre! Traed ofrenda y venid delante de él. ¡Postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad!
¡Que tiemble en su presencia toda la tierra! Él afirmó el mundo para que no se conmueva.
Alégrense los cielos, gócese la tierra. Digan en las naciones: "Jehová reina".
¡Resuene el mar y su plenitud! ¡Alégrese el campo y todo lo que hay en él!
Salmo 106
Aclamad a Jehová, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna.
Y decid: "¡Sálvanos, Dios,salvación nuestra! Recógenos y líbranos de las naciones, para que confesemos tu santo nombre, y nos gloriemos en tus alabanzas.
¡Bendito sea Jehová, Dios de Israel, de eternidad a eternidad!" Y dijo todo el pueblo: "Amén", y alabó a Jehová.
Mensaje 37
“Agradece a la llama su luz, pero no olvides el candil que la sostiene”.
Rabindranath Tagore.
La gratitud puede transformar nuestros días cotidianos en días de agradecimiento; por lo tanto, podemos transformar un día rutinario en un día de alegría, de oportunidades y de bendiciones, todo esto debido a la disposición del corazón al agradecer a Dios por cada día que nos regala. Nuestra vida cambia cuando comenzamos a contar sus bendiciones y sabemos agradecer con el alma todo lo recibido por parte de Dios. Si somos agradecidos con lo que tenemos y con lo que recibimos, el Creador abundará en bendiciones; en cambio, si nos concentramos en lo que no tenemos, jamás tendremos lo suficiente. Por lo tanto, la gratitud da sentido a nuestro pasado, trae paz al presente y crea una visión para el mañana.
El Hijo de Dios le dijo a un exleproso agradecido: “tu fe te ha salvado”. He aquí la historia bíblica: — Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: --¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros Cuando él los vio, les dijo: --Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que, mientras iban, quedaron limpios.
Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies dándole gracias. Este era samaritano.
Jesús le preguntó: --¿No son diez los que han quedado limpios? Y los nueve, ¿dónde están?
¿No hubo quien volviera y diera gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: --Levántate, vete; tu fe te ha salvado. Lucas 17:11-19.
Mensaje 38
“Hay una gran diferencia entre -haz lo posible- y -hazlo posible”.
Los pequeños detalles logran hacer grandes diferencias. Por nombrar un ejemplo, tenemos la palabra solo. Si la escribimos sin acento significa “sin compañía”, lo cual implica, en muchos casos, la condición de soledad. Por otro lado, si la escribimos con acento significa “únicamente” o “solamente”. Un pequeño acento puede hacer una gran diferencia. Y esto lo vemos también en las Escrituras. Con Dios no nos sentimos solos, no nos angustia la soledad porque nos sentimos acompañados por Él. Y esto es porque sólo confiamos en su misericordia, esto es, “solamente” confiamos en nuestro Creador. El Salmo 62 menciona la palabra “sólo” en varias ocasiones. Esta repetición da una dinámica especial y una muestra de certeza al salmo: “Sólo en Dios confiamos”. No hay otro lugar de paz y descanso para el espíritu del ser humano porque la salvación física y espiritual viene de Él; por lo tanto, hemos de buscarla solamente en Él. Cualquier problema puede afectarnos, pero la estabilidad que Dios proporciona nos fortalece y su misericordia nos consuela. La salvación no sólo viene de Dios, Dios es nuestra salvación. Oremos juntos con este Salmo de David:
“Sólo en Dios encuentro paz; mi salvación viene de él. Sólo él me salva y me protege. No caeré, porque él es mi refugio. De Dios dependen mi salvación y mi honor; él es mi protección y mi refugio. ¡Pueblo mío, confía siempre en él! ¡Háblenle en oración con toda confianza! ¡Dios es nuestro refugio! El hombre es ilusión, tanto el pobre como el rico; si en una balanza los pesaran juntos, pesarían menos que nada. Sin embargo, una vez habló Dios; dos veces he oído esto: que de Dios es el poder, y tuya, Señor, es la misericordia”. Salmo 62
Mensaje 39
“Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios?", Juan 11:40.
Es posible ver la gloria de Dios en este tiempo y también es posible sentir la grandeza del Creador en nuestras vidas. ¿Qué requerimos para lograrlo? ¿Qué significa creer? ¿Qué poder tan grande tiene la acción de creer, que para quien cree todo es posible? La versión de la Biblia que usamos es muy adecuada en este aspecto ya que dice: “si creyeres”. Esto implica un condicionamiento, es decir, verás la gloria de Dios si permaneces creyendo hasta el fin de tus días. Se trata entonces de creer en Dios cuando tenemos momentos de agradecimiento y más aún cuando tenemos momentos de aflicción. La fe no es la creencia que Dios hará lo que queremos, es la creencia que Dios hará lo correcto. Para creer de esta manera necesitamos hacerlo con todo el corazón, con todas nuestras fuerzas y con todo nuestro poder. Dice la Escritura que esto es “creer con el corazón”. De esta manera tenemos la certeza que la presencia y misericordia del Señor es constante y efectiva ante cualquier circunstancia. Es poseer la convicción que podemos confiar en Él y salir victoriosos de cualquier obstáculo que se presente. Así lo dice Hebreos 4:16: “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos”.
Creer significa tener fe. Esta relación de fe con Dios se renueva día con día. Es por ello que podemos decir con plena confianza: “Pon tus debilidades en las manos de Dios y serás fuerte. Si un día dejaste todo por Dios, prepárate para recibir todo de Él”.
Jesús, el Hijo de Dios nos dice que si somos capaces de creer, todo será posible. ¿Qué respondemos ante eso? Nuestra respuesta debe ser completamente sincera. Si me cuesta creer, pide que te ayuden a creer. Aquí la historia bíblica:
“Cuando llegó a donde estaban los discípulos, vio una gran multitud alrededor de ellos, y escribas que discutían con ellos. En seguida toda la gente, viéndolo, se asombró; y corriendo a él, lo saludaron. Él les preguntó: --¿Qué discutís con ellos?
Respondiendo uno de la multitud, dijo: --Maestro, traje a ti mi hijo, que tiene un espíritu mudo, el cual, dondequiera que lo toma, lo sacude; echa espumarajos, cruje los dientes y se va secando. Dije a tus discípulos que lo echaran fuera, pero no pudieron. Respondiendo él, les dijo: --¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? Traédmelo. Se lo trajeron, y cuando el espíritu vio a Jesús, sacudió con violencia al muchacho, que cayó al suelo revolcándose y echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: --¿Cuánto tiempo hace que le sucede esto? Él dijo: --Desde niño. Y muchas veces lo arroja al fuego o al agua, para matarlo; pero si puedes hacer algo, ten misericordia de nosotros y ayúdanos.
Jesús le dijo: --Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: --Creo; ayuda mi incredulidad. Cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu impuro, diciéndole: --Espíritu mudo y sordo, yo te mando que salgas de él y no entres más en él. Entonces el espíritu, clamando y sacudiéndolo con violencia, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: "Está muerto". Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo enderezó; y se levantó”, Marcos 9:14-27.
Mensaje 40
Hoy comparto con ustedes el salmo 61, fue escrito por David cuando huyó de Absalón y se encontraba desterrado, lejos del templo. Sin embargo, David sabe que Dios no se limita y que puede clamar a Él en cualquier lugar y en cualquier circunstancia. En este salmo se expresa que David pide a Dios que lo lleve a una roca alta, sabiendo que es el único que puede sacarlo por encima de sus problemas y de su situación de crisis. Alcanzar esta “roca”, es decir, salir de algún problema, está más allá de lo que David puede hacer y sabe que sólo Dios puede llevarlo a esa posición. Al lograrlo, al superar los problemas, Dios se muestra como su refugio y torre fortificada, es la seguridad y la firmeza que David necesita, es la protección que encuentra bajo el amparo de las alas del Creador. Esta comunión con Dios la encuentra David día tras día porque en su corazón comprende que Dios es duradero y que hace permanente su guía, su protección y su misericordia. ¿Cómo concluye David el salmo? Cantando salmos al Señor para siempre. Cantar salmos y pagar votos es la forma que tiene David para expresar el compromiso que siente en su alma con Dios. Este compromiso es un pacto con el corazón y es indispensable que permanezca también en nosotros, día tras día y para siempre, así como fue Dios con David.
Aquí una versión del salmo 61, expresado como una oración y un canto de cada uno de nosotros:
Oye, Dios, mi clamor; atiende a mi oración. Desde el extremo de la tierra clamaré a ti cuando mi corazón desmaye. Llévame a la roca que es más alta que yo, porque tú has sido mi refugio y torre fuerte delante del enemigo. Yo habitaré en tu Tabernáculo para siempre; estaré seguro bajo la cubierta de tus alas, porque tú, Dios, has oído mis votos; me has dado la heredad de los que temen tu nombre. Días sobre días me añadirás. Estaré para siempre delante de ti; prepara misericordia y verdad. Así cantaré tu nombre para siempre, pagando mis votos cada día.
Mensaje 41
“Si por vivir todo lo bueno, hube de vivir todo lo malo, no renuncio a nada de lo malo por no perder nada de lo bueno; porque no hay luz sin oscuridad, no hay valor sin miedo y nada existe sin su opuesto”, Jorge Bucay del libro Cartas para Claudia.
José fue hijo de Jacob y Rachel. Jacob amaba a José más que a sus hermanos porque le había tenido en su vejez. Sus hermanos, cegados por la envidia, planearon mal en su contra y lo vendieron como esclavo a Egipto. José fue abandonado por sus propios hermanos y ese mismo sentimiento lo sintió con Dios y pensó que también Él lo había abandonado; sin embargo, luego de un tiempo de reflexión y oración, comprendió que las circunstancias adversas también son una oportunidad de cambio. Pensando así, el Señor le mostró su misericordia y llegó a ser intérprete de los sueños de Faraón. Fue nombrado gobernador de Egipto y en los años de abundancia almacenó los excedentes de alimento. Llegaban personas de todos lugares a comprar provisiones por la escasez, entre ellos vinieron sus hermanos desde Canaán. El encuentro de José con ellos fue doloroso pero muy reconciliador. José los perdonó y su padre Jacob se reunió con ellos en sus últimos años.
La historia de José es de fortaleza espiritual, en su vida se vio reflejada la acción de Dios. Así también es nuestra vida, en ocasiones consideramos que muchos nos abandonan, incluso el mismo Dios, pero cuando logramos comprender que es importante superar los obstáculos y no culpar a Dios por ello, entonces se muestra la misericordia del Creador y Él nos muestra un camino diferente.
Estas son las palabras de José:
“Pero ahora, por favor no se aflijan más ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas. Por eso Dios me envió delante de ustedes: para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra”, Génesis 45:1-7.
Mensaje 42
“Somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, frase de Eduardo Galeano.
Ruth, cuyo nombre significa “compañera o apego”, fue una mujer moabita. Dice la Escritura que Elimelech y su esposa Noemí, junto con sus hijos Chelión y Mahalón tuvieron que abandonar su hogar de Beth-lehem por causa del hambre y se fueron a vivir a los campos de Moab. En ese lugar, Ruth se casó con Mahalón, el cuál, después de diez años, murió al igual que su hermano. Sus vidas se llenaron de eventos trágicos de tal manera que Noemí (que significa placentera) prefiere que la llamen Mara (que significa amargura). Ante esto, Noemí decidió regresar a Beth-lehem junto con su nuera. En el camino, después de mucha insistencia, Noemí logró convencer a Orpha para que regresase a Moab, con su pueblo y con sus dioses; sin embargo, Ruth estuvo completamente decidida a no abandonarla y con el apego que le tenía, se fue con ella. No tenía porque hacerlo, no era su obligación, pero dejó su tierra y sus costumbres y abrazó la tierra y la fe de Nohemí. Allí conoció a Booz, pariente de Noemí, quien la trató bondadosamente y la reconoció como “mujer virtuosa”, él redimió las tierras de Elimelech, herencia de Mahalón y así, de acuerdo con la ley, adquirió el derecho de casarse con Ruth. Su hijo primogénito fue Obed, quien fue padre de Isaí y abuelo de David; y por lo tanto, de la misma familia de Jesús, el Hijo de Dios.
La historia de Ruth es sin duda una de las historias más bellas sobre una mujer en el Antiguo Testamento. Ruth es modelo de mujer fiel, noble y llena de valor. Decidida a dejar su pasado y encontrarse con el Dios verdadero. El apego desinteresado de Ruth por Noemí es una muestra de una convicción tan poderosa que sólo puede expresarse de esta manera: “No me ruegues que te deje, y que me aparte de ti: porque donde quiera que tú fueres, iré yo; y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”. Una convicción y una firmeza de esta manera transforma el alma, es por ello que Ruth restauró su alma, restauró el alma de Noemí y fue una gran bendición para Booz y todos sus descendientes. Busquemos una vida con Dios, con la misma convicción de Ruth, y así encontraremos la restauración que nuestra alma necesita; incluso cuando todo parece resultar inconveniente y la desdicha invada la existencia, la fidelidad y la fortaleza nos conducen a una vida de plenitud con el Creador.
Mensaje 43
“Paraíso es apoyar la cabeza en el hombro correcto”.
Nicodemo fue miembro del Sanedrín y varón destacado entre los judíos. Fue un Fariseo que inicialmente se negaba a creer en Jesús, y aún así, solicitó una plática con Él y se sintió confuso cuando éste le dijo que debía nacer de nuevo, pues lo tomó al pie de la letra y no en sentido espiritual. El Hijo de Dios le explicó su significado: “no te maravilles de que te dije: os es necesario nacer otra vez. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. Nicodemo, como muchos seres humanos, se resistía a creer debido a su educación y a sus costumbres ya que fue educado para ser un maestro de Israel, es por ello que le pregunta a Jesús: ¿cómo puede hacerse esto? La respuesta de Jesús es fuerte y determinante: “Si les he hablado de las cosas terrenales, y no creen, ¿entonces cómo van a creer si les hablo de las celestiales?” Jesús continúa con la plática y agrega lo importante que es creer para alcanzar la vida; y, es precisamente a Nicodemo a quien le dice el texto bíblico que ahora es el más conocido y leído en el mundo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado á su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Estas palabras fueron el inicio para la trasformación de Nicodemo ya que, con el tiempo, se convirtió en su discípulo. Nicodemo alzó la voz en la fiesta de los tabernáculos para defender a Jesús cuando el Sanedrín lo acusaba. Cuando Jesús murió, Nicodemo llegó con varios kilos de un perfume, mezcla de mirra y áloe para que fuera sepultado. Nicodemo, por lo tanto, logró comprender lo que significa nacer del agua y del Espíritu. Así mismo, se consolidó como seguidor de Cristo e inició su proceso de transformación espiritual siguiendo el consejo del maestro.
Nicodemo buscó sinceramente la verdad, no lo convencieron las interpretaciones sin vida de los fariseos, muy eruditas pero muertas, pues comprendió que ese modo de pensar le frenaría para poder comprender la vida. Nicodemo buscó a Jesús y decidió abandonar los esquemas de pensamiento a los que estaba acostumbrado. Así, se convirtió de verdad y con humildad, como debe ser de un verdadero creyente. Con este ejemplo de Nicodemo, los exhortamos a que seamos creyentes de verdad, con el alma y con el corazón. Jesús concluye esta narración hablando de todos los que creemos: “el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios”, Juan 3:1-21.
Mensaje 44
Isaías significa “El Señor es mi salvación”, fue hijo de Amoz y llegó a ser predicador en la corte del rey. Aceptó ser profeta de Dios después de tener una visión en la cual observó al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, rodeado de serafines. Uno de ellos tocó sus labios con un carbón encendido del altar haciéndolo limpio, después escuchó la voz del Señor que preguntó: ¿a quién enviaré y quién irá? La respuesta convincente de Isaías fue: “Heme aquí, envíame a mi”. De esta manera, Isaías predicó durante cuarenta años aún cuando supo desde el principio que su trabajo sería infructuoso. Sin embargo, Isaías no solo escribe para esa generación, lo hace a lo largo de los siguientes siglos anunciando la venida del Mesías y llenando de esperanza a aquél que es capaz de creer. Si la generación de Isaías no aceptó el llamado del Señor a través de él, es tiempo que nosotros si logremos comprender y vivir sus enseñanzas. Aquí un ejemplo complemente actual para nosotros en esta versión de la Biblia:
“Entonces brillará tu luz como el amanecer y tus heridas sanarán muy pronto. Tu rectitud irá delante de ti y mi gloria te seguirá. Entonces, si me llamas, yo te responderé; si gritas pidiendo ayuda, yo te diré: "Aquí estoy. Si haces desaparecer toda opresión, si no insultas a otros ni les levantas calumnias, si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, tu luz brillará en la oscuridad, tus sombras se convertirán en luz de mediodía. Yo te guiaré continuamente, te daré comida abundante en el desierto, daré fuerza a tu cuerpo y serás como un jardín bien regado, como un manantial al que no le falta el agua.
Tu pueblo reconstruirá las viejas ruinas y afianzará los cimientos puestos hace siglos. Llamarán a tu pueblo: "reparador de muros caídos", "reconstructor de casa en ruinas". Respeta el sábado; no te dediques a tus negocios en mi día santo. Considera este día como día de alegría, como día santo del Señor y digno de honor; hónralo no dedicándote a tus asuntos, ni buscando tus intereses y haciendo negocios. Si haces esto, encontrarás tu alegría en mí, y yo te llevaré en triunfo sobre las alturas del país y te haré gozar de la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho”,
Isaías 58:8-14.
Mensaje 45
Las Escrituras dan Espíritu a nuestro espíritu. Nos guían durante la vida y muestran el camino hacia Dios. Nos confortan cuando requerimos consuelo, nos fortalecen cuando la debilidad se muestra en nuestra mente y nos brindan seguridad y amparo cuando se presentan situaciones de incertidumbre. Las Escrituras son la voz de Dios que hablan a nuestra alma. Siempre tiene el consejo adecuado para cada situación, dice el Salmo 46:2: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; aunque se traspasen los montes al corazón de la mar”.
Agradecemos a nuestro Dios por su amparo y protección, por confortar y auxiliar nuestra alma cuando lo necesitamos y por enseñarnos a orar los unos por los otros. Él nos ha enseñado a orar cuando estamos en angustia y también cuando estamos llenos de alegría por las bendiciones que esparce sobre nuestras vidas.
Hace unos años, el escritor argentino Jorge Luis Borges citó en unos de sus libros un pequeño diálogo de Bernard Shaw, el premio Nobel de Literatura de 1925. Dice así: “A Bernard Shaw le preguntaron: “Usted cree realmente que el Espíritu Santo ha escrito la Biblia?”, y Bernard Shaw contestó: “No sólo la Biblia, sino todos los libros que vale la pena releer”.
Si acoplamos esta frase a lo que hemos aprendido al leer las Escrituras, podemos decir que el Espíritu inspira las acciones de todo aquél ser humano que cree en Dios. De esta manera, el Espíritu muestra las palabras del Creador en la lengua monumental de sus profetas y también lo hace cuando escribimos con palabras una oración hacia Él, cuando logramos comunicarnos con un corazón sincero, contrito y humillado, agradeciéndole por cada instante de existencia que tenemos y por siempre ser para nosotros nuestro amparo y protección.
Mensaje 46
En el Libro de Esther, Mardochêo le suplica a ella que arriesgue su vida y se presente ante el Rey para salvar al pueblo judío. Ella inicialmente se resiste porque existe una ley que impide presentarse al rey sin ser invitado, si alguien lo hace, recibe la pena de muerte.
Él le dice que quizá fue precisamente para este momento que Dios la puso en el palacio: “Si no actúas y hablas, Dios encontrará otra manera de salvar al pueblo judío, pero tú y la casa de tu padre se perderán para siempre”.
Esther era huérfana y soportó el dolor de no tener padres. Ese sufrimiento que se encontraba en la profundidad de su alma era también la fuente que la motivaba para su máxima grandeza. Es por ello que Mardoquêo le pide aprovechar esta oportunidad para ponerse de pie y hablar por su nación. Esther decide arriesgar su vida y soportar nuevamente el dolor, el sufrimiento y la incertidumbre porque comprende que ahí se encuentra su única oportunidad para redimir todo lo que había perdido, utilizándolo para salvar al pueblo judío.
Si daba un paso atrás y huía del desafío, ¿para qué tanto sufrimiento? La oportunidad de Esther para transformar su propio dolor se perdería. Aunque era huérfana, la memoria de sus padres y la vida de todo el pueblo judío dependía de este momento, la muerte acechaba a menos que tuviera el coraje para ponerse de pie y llenar de sentido y propósito su propia existencia. A menos que pudiera avanzar y saber que este era el momento oportuno para tomar la decisión más importante de su vida. Era muy probable que para este momento Dios la había hecho llegar al reino. La decisión era de ella. Ahí estaba la oportunidad para encontrar su propia voz, para hablar, para pedir por la vida, para salvar a los demás, para canalizar el dolor hacia la grandeza.
La decisión de Esther fue determinante, sin temor, valerosa, así como debemos ser todos nosotros. Así como Esther, cada uno de nosotros ha atravesado su propio dolor y sufrimiento en algún momento de la vida. Pero, el dolor en sí mismo no es lo más importante sino lo que elegimos hacer con él. ¿Nos pondremos de pie cuando recibamos la oportunidad para hablar, no sólo por nosotros, sino por todos los que no pueden encontrar su voz, por quienes no pueden encontrar su camino en la existencia? ¿O nos daremos por vencidos y adormeceremos el dolor? ¿Trataremos de olvidar el pasado en lugar de transformarlo? ¿Permitiremos que prevalezca la oscuridad? Fuimos llamados para hacer la elección crucial de actuar y ponernos a la altura de los desafíos de nuestra vida, de nuestra Iglesia y de nuestro tiempo.
“Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había dicho Esther, mandó a decirle: No te imagines que por estar en la casa del rey serás la única que escape con vida de entre todos los judíos. Si ahora te quedas absolutamente callada, de otra parte vendrán el alivio y la liberación para los judíos, pero tú y la familia de tu padre perecerán. ¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente para un momento como éste! Esther le envió a Mardoqueo esta respuesta: Ve y reúne a todos los judíos que están en Susa, para que ayunen por mí. Durante tres días no coman ni beban, ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, ayunaré con mis doncellas al igual que ustedes. Cuando cumpla con esto, me presentaré ante el rey, por más que vaya en contra de la ley. ¡Y si perezco, que perezca!". Esther 3:12-16:
¡Qué gran decisión de Esther! Con esto en mente, ella pudo convencer al rey y salvar al pueblo judío. De la misma manera, cada uno de nosotros puede lograr mucho más de lo que hemos imaginado, sólo necesitamos a Dios y el valor para hacerlo.
Mensaje 47
La palabra salmo es de origen griego y significa tocar un instrumento y al mismo tiempo cantar, aunque el pueblo el hebreo le dio el significado de alabanza, es por ello que el término hebreo es Tehillim. Por lo tanto, un salmo es un poema religioso cuya finalidad es venerar a Dios. Son también educativos, porque son aprendidos y memorizados por los judíos en su etapa de formación. Hay igualmente un elemento cultural en ellos, puesto que algunos se refieren al periodo del exilio del pueblo judío. Otro de los aspectos destacados es su dimensión moral, ya que los salmos buscan trasmitir valores sobre la vida. Es por ello que en los salmos encontramos conceptos de obediencia, respeto, santidad y la forma de enseñar el bien en el ser humano; pero sobre todo, son una exaltación al nombre y grandeza de nuestro Dios. En este sentido, compartimos el Salmo 112:
“Aleluya. BIENAVENTURADO el hombre que teme á Jehová, Y en sus mandamientos se deleita en gran manera. Su simiente será poderosa en la tierra: la generación de los rectos será bendita. Hacienda y riquezas hay en su casa; y su justicia permanece para siempre. Resplandeció en las tinieblas luz á los rectos: es clemente, y misericordioso, y justo. El hombre de bien tiene misericordia y presta; gobierna sus cosas con juicio. Por lo cual no resbalará para siempre: en memoria eterna será el justo. De mala fama no tendrá temor: su corazón está apercibido, confiado en Jehová. Asentado está su corazón, no temerá. Esparce, da á los pobres: su justicia permanece para siempre; su cuerno será ensalzado en gloria.”
Mensaje 48
Cuando las personas preguntan ¿dónde está Dios? ¿De qué forma actúa en estos tiempos? Dice la Escritura que en los tiempos antiguos la gente adoraba aquello que no era el Dios verdadero, lo cambiaban por imágenes o escultoras de oro o de plata. Se envanecían con lo que veían y no lograban comprender lo espiritual. En la actualidad, mucha gente continúa dando mayor valor a las cosas tangibles y se olvida de lo realmente importante.
Cada uno de nosotros, que logramos colocar a nuestro Dios en el sitio que le corresponde podemos comprender, sentir y vivir su presencia y su acción en nuestra vida. Aquí la muestra en el Salmo 115:
“No a nosotros, oh Jehová, no á nosotros, sino a tu nombre da gloria; por tu misericordia, por tu verdad. Por qué dirán las gentes: ¿Dónde está ahora su Dios? Y nuestro Dios está en los cielos: Todo lo que quiso ha hecho. Sus ídolos son plata y oro, obra de manos de hombres. Oh Israel, confía en Jehová: Él es su ayuda y su escudo. Casa de Aarón, confiad en Jehová: Él es su ayuda y su escudo. Los que teméis á Jehová, confiad en Jehová: Él es su ayuda y su escudo. Jehová se acordó de nosotros: nos bendecirá: bendecirá á la casa de Israel; bendecirá á la casa de Aarón. Bendecirá á los que temen á Jehová; a chicos y a grandes. Acrecentará Jehová bendición sobre vosotros; sobre vosotros y sobre vuestros hijos. Benditos vosotros de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. Los cielos son los cielos de Jehová: y ha dado la tierra á los hijos de los hombres. Nosotros bendeciremos á JAH, desde ahora y para siempre. Aleluya”.
Mensaje 49
En este mensaje invitamos a reflexionar con el Salmo 37:
Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía. Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados. Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal El Señor protege la vida de los íntegros, y su herencia perdura por siempre. En tiempos difíciles serán prosperados; en épocas de hambre tendrán abundancia. Los benditos del Señor heredarán la tierra, pero los que él maldice serán destruidos.
El Señor afirma los pasos del hombre cuando le agrada su modo de vivir; podrá tropezar, pero no caerá, porque el Señor lo sostiene de la mano. He sido joven y ahora soy viejo, pero nunca he visto justos en la miseria, ni que sus hijos mendiguen pan. Prestan siempre con generosidad; sus hijos son una bendición. Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás dónde vivir.
Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados. Los justos heredarán la tierra, y por siempre vivirán en ella. La boca del justo imparte sabiduría, y su lengua emite justicia. La ley de Dios está en su corazón, y sus pies jamás resbalan. Espera en el Señor, y vive según su voluntad, que él te exaltará para que heredes la tierra. Él observa a los que son íntegros y rectos: hay porvenir para quien busca la paz. La salvación de los justos viene del Señor; él es su fortaleza en tiempos de angustia. El Señor los ayuda y los libra; los libra de los malvados y los salva, porque en él ponen su confianza.
Mensaje 50
Cada salmo tiene su grandeza y su estructura de alabanza a Dios. El Salmo 103:11-22 nos invita a dar reconocimiento al Creador de nuestras vidas:
¡Bendiga al Señor la creación entera, en todos los lugares de su reino! ¡Bendeciré al Señor con toda mi alma! Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; Acuérdase que somos polvo. El hombre, como la hierba son sus días, Florece como la flor del campo. Que pasó el viento por ella, y pereció: Y su lugar no la conoce más. Mas la misericordia de Jehová desde el siglo y hasta el siglo sobre los que le temen, Y su justicia sobre los hijos de los hijos; Sobre los que guardan su pacto, Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
Jehová afirmó en los cielos su trono; Y su reino domina sobre todos. Bendecid á Jehová, vosotros sus ángeles, Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra, Obedeciendo á la voz de su precepto. Bendecid á Jehová, vosotros todos sus ejércitos, que lo sirven y hacen su voluntad!
Mensaje 51
La alabanza a Dios se puede expresar a través de salmos, himnos y por el corazón agradecido lleno de reconocimiento por sus bendiciones hacia cada uno de nosotros. La alabanza y la acción de gracias se conjuntan en los Salmos. Como ejemplo, el siguiente es una porción del Salmo 106.
Aleluya! ¡Alabado sea el Señor! Den gracias al Señor, porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre. ¿Quién puede proclamar las proezas del Señor, o expresar toda su alabanza? Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo. Recuérdame, Señor, cuando te compadezcas de tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación.
Hazme disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad. Hemos pecado, lo mismo que nuestros padres; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad. Cuando nuestros padres estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas; no tuvieron presente tu bondad infinita y se rebelaron junto al mar, el Mar Rojo.
Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre, para mostrar su gran poder. Reprendió al Mar Rojo, y éste quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto. Los salvó del poder de sus enemigos, del poder de quienes los odiaban. Las aguas envolvieron a sus adversarios, y ninguno de éstos quedó con vida. Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas.
Al verlos Dios angustiados, y al escuchar su clamor, se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión. Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos. Sálvanos, Señor, Dios nuestro; vuelve a reunirnos de entre las naciones, para que demos gracias a tu santo nombre y orgullosos te alabemos. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, eternamente y para siempre! ¡Que todo el pueblo diga: "Amén y amén."! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Mensaje 52
Extracto del Salmo 116.
Amo á Jehová, pues ha oído mi voz y mis súplicas. Porque ha inclinado a mí su oído, invocarle por tanto en todos mis días. Angustia y dolor había yo hallado. Entonces invoqué el nombre de Jehová, diciendo: Libra ahora, oh Jehová, mi alma. Clemente es Jehová y justo; Sí, misericordioso es nuestro Dios. Jehová guarda á los sinceros: estaba yo postrado, y salvóme.
Vuelve, oh alma mía, a tu reposo; porque Jehová te ha hecho bien. Pues tú has librado mi alma, mis ojos de lágrimas, y mis pies de la caída. Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes. Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera. Y dije en mi apresuramiento: todo hombre es mentiroso.
¿Qué pagaré á Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salud, e invocaré el nombre de Jehová. Ahora pagaré mis votos á Jehová delante de todo su pueblo. Oh Jehová, que yo soy tu siervo: rompiste mis prisiones. Te ofreceré sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre de Jehová. Aleluya.
El Salmo 111 es acróstico y fue elaborado originalmente de acuerdo al alfabeto hebreo. Exceptuando la frase de apertura “Aleluya”, cada una de las 22 líneas del salmo 111 empieza con la letra sucesiva del alfabeto hebreo. Esto indica una gran elaboración para conjuntar las ideas y demuestra excelencia en su composición. Les compartimos dos versiones en español de dicho salmo.
Salmo 111, versión con letra inicial hebrea:
¡Aleluya!
Álef - ¡Alabado sea el Señor!
Bet - en la asamblea, en compañía de los rectos.
Guímel - Grandes son las obras del Señor;
Dálet - estudiadas por los que en ellas se deleitan.
He - Gloriosas y majestuosas son sus obras;
Vav - su justicia permanece para siempre. Zayin - Ha hecho memorables sus maravillas.
Jet - ¡El Señor es clemente y compasivo! Tet - Da de comer a quienes le temen;
Yod - siempre recuerda su pacto.
Caf - Ha mostrado a su pueblo el poder de sus obras
Lámed - al darle la heredad de otras naciones.
Mem - Las obras de sus manos son fieles y justas;
Nun - todos sus preceptos son dignos de confianza,
Sámej - inmutables por los siglos de los siglos,
Ayin - establecidos con fidelidad y rectitud.
Pe - Pagó el precio del rescate de su pueblo
Tsade - y estableció su pacto para siempre.
Qof - ¡Su nombre es santo e imponente! Resh - El principio de la sabiduría es el temor del Señor;
Shin - buen juicio demuestran quienes cumplen sus preceptos.
Tav - ¡Su alabanza permanece para siempre!
Salmo 111, versión alternativa
Aleluya! Alabaré al Señor de todo corazón en la compañía y congregación de los rectos. Las obras del Señor son grandes, y quienes las aman, las estudian.
Su obra es bella y esplendorosa, y su justicia permanece para siempre.
Ha hecho inolvidables sus maravillas.
El Señor es clemente y misericordioso; da alimentos a los que lo honran;
¡se acuerda siempre de su alianza!
Mostró a su pueblo el poder de sus obras, dándole lo que era posesión de las gentes.
Lo que él hace es justo y verdadero; se puede confiar en sus mandamientos, pues son firmes hasta la eternidad y están hechos con verdad y rectitud.
Dio libertad a su pueblo y afirmó su alianza para siempre.
Dios es santo y terrible.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los que lo honran, tienen buen juicio. Su loor permanece para siempre.
Mensaje 53
Los Salmos 113 al 118 constituyen el “Hallel que recuerda la época de la salida de Egipto”, es por ello que estos salmos son cantados por los judíos en las tres grandes fiestas: Pascua, Pentecostés y Cabañas. Desde la antigüedad, los judíos cantaban los Salmos 113 y 114 antes de la comida pascual y del 115 al 118 al final; por lo tanto, son estos salmos lo que muy probablemente cantó Jesús la noche de la Pascua: “Y habiendo cantado el himno, salieron al monte de las Olivas”, Mateo 26:30.
La palabra hebrea “Hallel” viene del mismo vocablo que “Aleluya”, la cual significa “Alabad a Jehová”, esta palabra se usa tres veces en el primer versículo. Por lo tanto, el Salmo 113 es un llamado, una invitación decidida y definida para alabar a Dios sin límites en cuanto al tiempo y en cuanto al espacio. Nuestro anhelo debe ser que Dios sea alabado en todo tiempo y en todo lugar.
De esta manera, nuestro Creador, a quien alabamos con tal firmeza y entusiasmo, reconoce a los humildes, levanta a los pobres y libra de tristeza el alma, incluso para aquella mujer que no tiene hijos, la llena de bendición al construir su hogar.
Aquí el Salmo 113 con versículos en diferentes versiones:
¡Aleluya! ALABAD, siervos de Jehová, Alabad el nombre de Jehová. Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. Desde la salida del sol hasta su ocaso, sea alabado el nombre del Señor. El Señor domina sobre todas las naciones; su gloria está sobre los cielos.
¿Quién como el Señor nuestro Dios, que tiene su trono en las alturas y se digna contemplar los cielos y la tierra? El Señor levanta del suelo al pobre, y saca del lugar más bajo al necesitado para sentarlo entre gente importante, entre la gente importante de su pueblo. A la mujer que no tuvo hijos le da la alegría de tener su propio hogar. ¡Aleluya!
Mensaje 54
Salmo 114 : Un himno relacionado con el poder de Dios en el Éxodo. Con un lenguaje vigoroso y un espíritu alegre, este salmo nos enseña a reconocer y a alabar a Dios por la manifestación de su poder en la naturaleza. Este salmo es parte de lo que constituye el “Hallel que recuerda la época de la salida de Egipto”.
Aunque el Señor es el centro de la alabanza por sus milagros, Dios no se menciona hasta la última estrofa, esto se debe a que el salmista quiere mostrar que su pueblo es el instrumento por el cual Dios revela su poder y su gloria.
Y esto nos lleva a una maravillosa conclusión del salmo: Dios actúa en la historia, así como lo hizo en el tiempo de la salida de Egipto, lo hace también en nuestra historia. Así, cuando los israelitas expresaron su fe al ver las maravillas de Dios, también lo hacemos nosotros cuando recibimos la acción de Dios sobre nuestra historia cotidiana. No se piensa sólo en el pasado, lo extraordinario que sucedió con el pueblo de Israel sucede con cada uno de nosotros, cuando somos capaces de ver las maravillas de Dios a través de nuestra fe y a través de nuestra alabanza al Creador.
Aquí el Salmo 114:
Cuando Israel, el pueblo de Jacob, salió de Egipto, de un pueblo extraño, Judá se convirtió en el santuario de Dios; Israel llegó a ser su dominio. Al ver esto, el mar huyó; el Jordán se volvió atrás. Las montañas saltaron como carneros, los cerros saltaron como ovejas. ¿Qué te pasó, mar, que huiste, y a ti, Jordán, que te volviste atrás? ¿Y a ustedes montañas, que saltaron como carneros? ¿Y a ustedes cerros, que saltaron como ovejas? ¡Tiembla, oh tierra, ante el Señor, tiembla ante el Dios de Jacob! ¡Él convirtió la roca en un estanque! ¡Él convierte las rocas en manantiales!
Mensaje 55
El Salmo 118 es el último himno que constituye el “Hallel que recuerda la época de la salida de Egipto”. Tiene grandes descripciones relacionadas con la alabanza directa y ferviente al Señor; es por ello que la oportunidad de estar en la presencia de Dios es algo tan maravilloso que siempre debe motivarnos a la misma alabanza que presenta este Salmo. Adicionalmente, encontramos un detalle maravilloso: tiene una referencia directa al Hijo de Dios. Dicha referencia es hacia la piedra que rechazaron los edificadores, estas palabras se proyectan hacia el Mesías y se aplican a Jesús, el verdadero Hijo de Dios.
De la misma manera, se encuentra otra referencia hacia la entrada que hace Jesús a Jerusalén, en la cual, la gente le grita Hosanna, lo que se traduce del hebreo como: “Oh Jehová, salva ahora, te ruego”, lo cual está expresado claramente en este salmo. La invitación de este salmo es para alabar a nuestro Dios por todas las maravillas que hace diariamente con nosotros, ¡porque para siempre es su misericordia!
Aquí el Salmo 118 en diferentes versiones entre sus versículos:
ALABAD á Jehová, porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Que digan los israelitas:
«El amor del Señor es eterno.»
Que digan los sacerdotes:
«El amor del Señor es eterno.»
Que digan los que honran al Señor:
«El amor del Señor es eterno.»
En mi angustia llamé al Señor; él me escuchó y me dio libertad.
El Señor está conmigo; no tengo miedo.
¿Qué me puede hacer el hombre?
El Señor está conmigo; él me ayuda.
Es mejor confiar en el Señor que confiar en el hombre.
Es mejor confiar en el Señor que confiar en grandes hombres.
Todas las naciones me rodearon, pero en el nombre del Señor las derroté.
Yo canto al Señor, que me da fuerzas.
¡Él es mi Salvador!
En las casas de los hombres fieles hay alegres cantos victoriosos:
“¡El poder del Señor alcanzó la victoria!
¡El poder del Señor es extraordinario!
¡El poder del Señor alcanzó la victoria!»
¡No moriré, sino que he de vivir para contar lo que el Señor ha hecho!”
Abridme las puertas de la justicia: entraré por ellas, alabaré á JAH.
Esta puerta de Jehová, por ella entrarán los justos.
Te alabaré porque me has oído, y me fuiste por salud.
La piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza del ángulo.
De parte de Jehová es esto: es maravilla en nuestros ojos.
Este es el día que hizo Jehová, nos gozaremos y alegraremos en él.
Oh Jehová, salva ahora, te ruego: Oh Jehová, ruégote hagas prosperar ahora.
Bendito el que viene en nombre de Jehová: desde la casa de Jehová os bendecimos.
Dios es Jehová que nos ha resplandecido: atad víctimas con cuerdas a los cuernos del altar.
Mi Dios eres tú, y á ti alabaré: Dios mío, á ti ensalzaré.
Alabad á Jehová porque es bueno; porque para siempre es su misericordia.
Mensaje 56
En el Salmo 121 se aprecia una súplica individual al sentirse sólo y requerir del amparo que conforta el alma. El salmista parece estar lejos de casa y expuesto a los peligros del viaje; por lo tanto, se enfoca en la necesidad de sentir la protección de Dios, y se extiende no sólo a ese momento sino a todos los aspectos de la vida. ¿De dónde vendrá mi socorro? ¿vendrá de las montañas? En la mayoría de las versiones de la Biblia se traduce en forma de pregunta porque en la religión cananea consideraban a los montes como la habitación de los dioses, especialmente un monte en el norte de Palestina es por ello que el salmista reconoce lo limitado de esta visión y entonces responde: mi socorro viene de Jehová. De la misma manera, nosotros también reconocemos que sólo podemos confiar en Dios, sólo Él es nuestra verdadera protección, nuestro auxilio real, verdadero y pleno. Así, fortalecemos nuestra fe y confiamos que nuestro socorro viene de Jehová que hizo los montes, los cielos y la tierra. Precisamente lo que todos necesitamos es “socorro”, “ayuda”, una ayuda poderosa y continua. Esta ayuda es cuidadosa puesto que Dios no duerme. Él es un Ser infinito que protege a todos sus hijos. Por lo tanto, confiemos plenamente que el Señor guarda cada aspecto de nuestra vida, desde ahora y para siempre.
Aquí el salmo 121 en dos versiones diferentes.
Versión Dios Habla Hoy:
Al contemplar las montañas me pregunto:
«¿De dónde vendrá mi ayuda?»
Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra.
¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme; nunca duerme el que cuida de Israel.
El Señor es quien te cuida; el Señor es quien te protege, quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño de día, ni la luna de noche.
El Señor te protege de todo peligro; él protege tu vida.
El Señor te protege en todos tus caminos, ahora y siempre.
Versión Reina Valera 1909:
Cántico gradual.
ALZARÉ mis ojos á los montes, de donde vendrá mi socorro.
Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.
No dará tu pie al resbaladero; ni se dormirá el que te guarda.
He aquí, no se adormecerá ni dormirá El que guarda á Israel.
Jehová es tu guardador: Jehová es tu sombra á tu mano derecha.
El sol no te fatigará de día, ni la luna de noche.
Jehová te guardará de todo mal: El guardará tu alma.
Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora y para siempre.
AMEN.
Mensaje 57
Salmo 126: Salmo por la completa restauración. Este salmo se originó muy probablemente después del regreso del cautiverio babilónico recordando la felicidad de los primeros días del regreso; sin embargo, no sólo aplicó para esa época sino para todas aquellas situaciones de la vida en las que requerimos la restauración de nuestra alma. Cuando un ser humano recuerda y alaba a Dios por las grandes cosas que ha hecho en su vida, siempre le da gozo y aumenta su fe. Es tan grande lo que Él hace con nosotros que parece que soñamos y por ello, la alegría y la risa inundan nuestra boca y nos hace decir: “Grandes cosas han hecho Jehová con nosotros”.
En Israel, muchos de los arroyos están secos la mayor parte del año; pero cuando viene una lluvia, se llenan de agua. Así es Dios con nosotros, hace tornar nuestro desierto en manantial de agua. Y todos aquellos que siembran en tiempos de sequía, tendrán la oportunidad de ver brotar la semilla cuando llegue la lluvia. Esto es, lo sembrado en tiempos de dificultad, florecerá. Esta renovación hará brotar la buena semilla que fue sembrada con fe en nuestro corazón en tiempos de dificultad y así, seremos como los que sueñan y cada instante de existencia, nuestra boca se llenará de alabanza y gratitud hacia el Creador.
Salmo 126:
“CUANDO Jehová hiciere tornar la cautividad de Sión, seremos como los que sueñan. Entonces nuestra boca se henchirá de risa, y nuestra lengua de alabanza; entonces dirán entre las gentes: Grandes cosas han hecho Jehová con éstos. Grandes cosas han hecho Jehová con nosotros; estaremos alegres. Haz volver nuestra cautividad oh Jehová, como los arroyos en el austro. Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán. Irá andando y llorando el que lleva la preciosa simiente; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”.
Mensaje 58
El salmo 136 muestra una forma de mantener en nuestra mente la historia de los grandes hechos de Dios a favor de su pueblo y, actualmente, a favor de todo aquél que le alaba y guarda sus mandamientos.
¿Cuál es la importancia de este salmo? En hebreo existe la palabra “Halal” que traducimos como “Aleluya”. Esta palabra está descrita en diversos salmos. También existe la palabra “Yodah” que se traduce inicialmente como “dar gracias”. Esta expresión se utiliza en el salmo 118 y en el salmo 136. Sin embargo, el significado de “Yodah” es más que dar gracias, es alabar con gratitud de corazón por lo que hizo. “Halal” significa “aclamar” o “gloriarse en”, mientras “Yodah” significa “reconocer” o “declarar” un hecho y sólo es utilizada en referencia a Dios. Cuando nosotros, como seres humanos, reconocemos una acción exclusiva del Creador, entonces proclamamos: ¡Porque para siempre es su misericordia!
Su misericordia es para todos, el amor de Dios no se limita al pueblo de Israel sino que se extiende, por su misericordia, a toda criatura. Este Dios de tanta misericordia merece la alabanza de todos los seres humanos en todo el mundo y especialmente, de cada uno de nosotros. Por lo tanto, Dios muestra cada día su gran misericordia con nosotros. Reconozcamos con toda el alma esta gran bendición de nuestro Creador.
Salmo 136
ALABAD á Jehová, porque es bueno; Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores, Porque para siempre es su misericordia.
Al solo que hace grandes maravillas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que tendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia;
Al que hizo las grandes luminarias, Porque para siempre es su misericordia;
El sol para que dominase en el día, Porque para siempre es su misericordia;
La luna y las estrellas para que dominasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da mantenimiento á toda carne, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos: Porque para siempre es su misericordia.
Mensaje 59
En las Escrituras encontramos este verso: “El Espíritu de Dios me ha creado; me infunde vida el hálito del Todopoderoso”, Job 33:4. Con esto comprendemos que desde que somos concebidos, la vida es otorgada por nuestro Creador. Y también encontramos que el aliento, la fortaleza, el hálito para llenarnos de vida, lo tenemos de Él para continuar con la existencia y superar cualquier situación. Esto significa que Dios, en su misericordia, nos vivifica. Así lo dice el Salmo 138: “Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás”. Al leer esto, nuestra alma se llena de fortaleza y nuestro corazón de alegría, ya que constatamos que Dios es nuestro manantial de vida: “Porque contigo está el manantial de la vida, en tu luz veremos la luz”, Salmo 36:9. Alabemos a Dios porque siempre nos concede llenarnos de esta bendición de vida.
Aquí el Salmo 138:
“ALABARTE he con todo mi corazón: te cantaré salmos. Encorvaréme al templo de tu santuario, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad: Porque has hecho magnífico tu nombre, y tu dicho sobre todas las cosas. En el día que clamé, me respondiste; esforzásteme con fortaleza en mi alma. Confesarte han, oh Jehová, todos los reyes de la tierra, cuando habrán oído los dichos de tu boca. Y cantarán de los caminos de Jehová: que la gloria de Jehová es grande. Porque el alto Jehová atiende al humilde; mas al altivo mira de lejos. Si anduviere yo en medio de la angustia, tú me vivificarás: contra la ira de mis enemigos extenderás tu mano, Y salvaráme tu diestra. Jehová cumplirá por mí: tu misericordia, oh Jehová, es para siempre; no dejarás la obra de tus manos”.
Mensaje 60
Las Escrituras nos invitan a mantener una comunicación directa con Dios, con la certeza que nos conoce perfectamente y sabe las inquietudes, las dudas y también las convicciones de cada uno de nosotros. Estas son nuestras palabras: “Tú creaste mis entrañas; me formaste en el vientre de mi madre. ¡Te alabo porque soy una creación admirable! ¡Tus obras son maravillosas, y esto lo sé muy bien! Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. ¡Cuán preciosos, oh Dios, me son tus pensamientos! ¡Cuán inmensa es la suma de ellos!”.
Estas palabras nos recuerdan que Dios conoce todo acerca de nosotros, incluso el número de los cabellos que tenemos en la cabeza, Mateo 10:30. Él está con nosotros en cada situación y en cada prueba, Él nos protege, nos ama y nos dirige, conoce nuestra alma a plenitud. No importa lo que hagamos ni a dónde vayamos, nunca estaremos lejos de la presencia protectora de nuestro Dios. Y así como David en este salmo, con total libertad, expresemos a Dios lo que pensamos y lo que sentimos, con la confianza que Él estará atento a nuestras plegarias y con la seguridad que podemos confiar en Él con todo nuestro corazón.
Aquí el Salmo 139 en versión RV1909:
“Jehová, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme, has entendido desde lejos mis pensamientos. Mi senda y mi acostarme has rodeado, y estás impuesto en todos mis caminos. Pues aun no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Jehová, tú la sabes toda. Detrás y delante me guarneciste, y sobre mí pusiste tu mano. Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad; alta es, no puedo comprenderla.
¿Adónde me iré de tu espíritu? ¿Y adónde huiré de tu presencia?
Si subiere a los cielos, allí estás tú: y si en abismo hiciere mi estrado, he aquí allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo de la mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá tocante a mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día: lo mismo te son las tinieblas que la luz.
Porque tú poseíste mis riñones; Cubristeme en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho. No fué encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y compaginado en lo más bajo de la tierra. Mi embrión vio tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas. Así que ¡cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán multiplicadas son sus cuentas! Si los cuento, multiplícanse más que la arena: despierto, y aun estoy contigo. Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno”.
Mensaje 61
El Salmo 144 nos lleva a bendecir a nuestro Dios, a reconocer que cualquier actividad que desarrollemos tiene su gran bendición, aún cuando esta sea de peligro. En el caso de David, una de sus actividades implicaba salir a la batalla contra sus enemigos. Además de la oración para solicitar su misericordia y protección, David pide en la última parte del salmo por todo aquél que tiene a Jehová por su Dios. Ahí estamos incluidos en el Salmo de David. De esta manera, pedimos al Creador que bendiga nuestros esfuerzos, nuestro trabajo, nuestro hogar y nuestra vida.
Aquí el salmo 144:
“BENDITO sea Jehová, mi roca, que enseña mis manos a la batalla, y mis dedos á la guerra: Misericordia mía y mi castillo, altura mía y mi libertador, escudo mío, en quien he confiado; el que allana mi pueblo delante de mí. Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que de él conozcas? ¿O el hijo del hombre, para que lo estimes? El hombre es semejante a la vanidad: sus días son como la sombra que pasa.
Oh Jehová, inclina tus cielos y desciende: toca los montes, y humeen. Despide relámpagos, y disípalos, envía tus saetas, y contúrbalos. Envía tu mano desde lo alto; redímeme, y sácame de las muchas aguas. Oh Dios, a ti cantaré canción nueva: con salterio, con decacordio cantaré á ti.
Tú, el que da salud a los reyes, El que redime a David su siervo de maligna espada. Que nuestros hijos sean como plantas crecidas en su juventud; nuestras hijas como las esquinas labradas a manera de las de un palacio; nuestros graneros llenos, provistos de toda suerte de grano; nuestros ganados, que paran a millares y diez millares en nuestras plazas: que nuestros bueyes estén fuertes para el trabajo; que no tengamos asalto, ni que hacer salida, ni grito de alarma en nuestras plazas. Bienaventurado el pueblo que tiene esto: Bienaventurado el pueblo cuyo Dios es Jehová”.
Mensaje 62
El libro de ISAÍAS es el más extenso de los escritos proféticos. En él se encuentran reunidas las exhortaciones que pronunció aquel gran profeta del siglo VIII a. C., así como algunas narraciones adicionales. Este libro atestigua la gran influencia ejercida por este profeta y la importancia de su obra. Dicha influencia se extiende incluso hasta el Nuevo Testamento. Ningún otro libro del Antiguo Testamento es tan citado como este para mostrar que Jesús es el Mesías prometido y esperado.
Con una tenacidad inquebrantable, Isaías se opuso a todas las maniobras políticas de su época en las que los gobernantes querían encontrar salvación a través de los reyes de otras naciones. Para él, la única actitud correcta es la renuncia a toda seguridad fundada en la astucia política o en la fuerza de las armas y reconocer que sólo la fe en el Señor puede salvar. Aún en los momentos de mayor peligro, Isaías muestra a Jerusalén la liberación, con la condición de poner toda su confianza en el Señor.
Isaías es, además de profeta, un poeta. Fue educado con los sabios de la corte real de su tiempo y ejerció su labor por más de cuarenta años. Es por ello que su expresión es clara, sobria y vigorosa, además de poética. Y es, sobre todo, el más grande de los profetas mesiánicos. El Mesías anunciado por Isaías es un descendiente de David, que hará reinar la justicia y la paz sobre la tierra, pero antes de eso, haría todo lo necesario para redimir al pueblo, aún con su propio sacrificio; con esto, Isaías pudo vislumbrar el cumplimiento de sus profecías en lo que sería la persona y la obra de Jesús.
Aquí uno de las mejores expresiones del Reinado del Hijo de Dios:
“Y SALDRÁ una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones. Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas. Y acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada de las gentes; y su holganza será gloria”.
Mensaje 63
En el libro de Isaías tenemos himnos de alabanza, uno de ellos es el que encontramos en el capítulo 12, el cual fue compuesto para celebrar la esperanza del reino milenial. Fue un himno para renovar la fe del pueblo y también para expresar la gratitud a Dios por la futura presencia del Mesías. En este himno se resalta la palabra JAH (también se pronuncia YAH), la cual es la forma abreviada del nombre de Dios. De ahí surge la expresión Hallelu-Yah (Aleluya) que literalmente significa: «¡Todos deben alabar a Yah!. Por lo tanto, alabemos a nuestro Creador porque es nuestra fuerza, nuestro consuelo, nuestra salvación y la canción de nuestra alma, y, cuando su Hijo reine en esta tierra, esteremos llenos de alegría porque estará con nosotros el Santo de Israel.
Isaías 12:
“Y DIRAS en aquel día: Cantaré á ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra mí, tu furor se apartó, y me has consolado. He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí. Sacaréis aguas con gozo de la fuentes de la salud. Y diréis en aquel día: Cantad á Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido. Cantad salmos a Jehová; porque ha hecho cosas magníficas: sea sabido esto por toda la tierra. Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el Santo de Israel”.
Dios actúa para cambiar la condición del hombre en la tierra y lo hace a través de su Espíritu. De esta manera, alcanzamos la paz y la prosperidad verdaderas. Esto sucederá cuando el Mesías reine, pero no sólo en ese tiempo. También podemos tener el Espíritu de Dios con nosotros ahora, ya que está al alcance de todos los hijos e hijas de Dios. Con Él, tenemos alivio y fortaleza para esta vida y cuando se establezca el Reino de Dios en el Milenio, su Hijo gobernará con justicia, con paz y prosperidad y nos encauzará hacia la eternidad.
Aquí Isaías 32, con textos de dos versiones diferentes:
“HE aquí que en justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio. Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto. No se nublarán los ojos de los que ven; prestarán atención los oídos de los que oyen. Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos será desenvuelta para hablar claramente.
El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el avariento. Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos monteses, y ganados hagan majada: Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque. Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la justicia.
Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y seguridad para siempre. Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en recreos de reposo. Y el granizo, cuando descendiere será en los montes; y la ciudad será del todo abatida. Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas el pie de buey y de asno”.
Mensaje 64 – Parte 1
El capítulo 40 de Isaías puede dividirse en dos secciones. La primer parte habla de la majestad de Dios, quien envía al Mesías para gobernar la tierra y a todas las personas. En ese tiempo, volverá a reunir a Israel y a Judá y los restaurará a su gloria. Mientras eso sucede y el pueblo es advertido acerca de la cautividad y exilio que sucederían a Judá cien años más adelante, Isaías envía un mensaje de consuelo. Dios le dice a Isaías que hable con ternura y que consuele a Jerusalén porque las semillas del consuelo pueden arraigarse en el suelo de la adversidad. Para nosotros, estas palabras de consuelo son más que necesarias, porque sabemos que cuando la vida parece que pierde aliento, es cuando más requerimos que Dios nos consuele y fortalezca. La adversidad siempre existirá, pero aún con ella encontraremos el consuelo de Dios en nuestro corazón. El versículo 3 de este capítulo habla de preparar un camino y enderezar calzada, lo cual significa quitar los obstáculos para la llegada del Señor, tanto en el futuro como hoy en nuestras vidas. El desierto es una semejanza de las pruebas y los sufrimientos de la vida. Pero estas cosas no deben obstaculizar nuestra fe. Veamos con esperanza y claridad la obra de Dios. Y, aunque seamos mortales, la Palabra de Dios siempre será firme y eterna y, mediante ella, encontraremos el consuelo, la fortaleza y la esperanza en nuestro Creador.
Isaías 40:1-11:
“CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. Hablad al corazón de Jerusalén: decidles a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados.
Voz que clama en el desierto: barred camino a Jehová: enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane.
Y manifestarse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló. Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir a voces? Toda carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo: La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella: ciertamente hierba es el pueblo.
secase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.
Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz, anunciadora de Jerusalén; levántala, no temas; di a las ciudades de Judá: Veis aquí el Dios vuestro! He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará: he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.
Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a todos los necesitados”.
Mensaje 64 – Parte 2
Definimos a Dios lo mejor que podemos con nuestro conocimiento y con la manera de expresarlo con nuestras palabras; sin embargo, Dios es mucho más de lo que podemos decir o escribir. Aún con esto, tenemos la certeza que el poder y la fuerza de Él nunca disminuyen. Nunca está demasiado cansado ni ocupado para ayudarnos o escucharnos. Su fuerza es nuestra fuente de fortaleza. Esperar en Jehová es saber que su fuerza prometida nos ayuda a levantarnos por encima de las confusiones y dificultades de la vida y, por supuesto, esta esperanza se transforma en plena confianza en Él.
Aquí tenemos la segunda parte de Isaías 40.
“¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con peso los collados? ¿Quién enseñó al espíritu de Jehová, o le aconsejo enseñándole?
¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del juicio, o le enseñó ciencia, o le mostró la senda de la prudencia? He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.
Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio. Como nada son todas las gentes delante de Él; y en su comparación serán estimadas en menos que nada, y que lo que no es. ¿A qué pues haréis semejante a Dios, ó qué imagen le compondréis? El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le funde cadenas de plata. El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó? Él está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como langostas: Él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda para morar: Él torna en nada los poderosos, y á los que gobiernan la tierra hace como cosa vana. Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y el torbellino los lleva como hojarascas.
¿A qué pues me haréis semejante, o seré asimilado? dice el Santo.
Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: Él saca por cuenta su ejército: á todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la grandeza de su fuerza, y su poder y virtud. ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio? ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas. Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen: Mas los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán”.
Mensaje 65
La Palabra de Dios nos enseña a escudriñarlo todo y retener aquello que sea bueno para nosotros. En esta ocasión, compartiremos algunas frases de un escritor judío de la ciudad de Praga, actualmente capital de la República Checa, llamado Franz Kafka. Muchos de sus escritos son complejos pero contienen frases que utilizaremos para aprender a vivir mejor. Su mirada lúcida sobre los problemas del ser humano nos ayuda a encontrar soluciones creativas a los agobios y dificultades de nuestro día a día. Después de cada frase, viene una interpretación práctica para aplicarlo a la vida diaria, lo cual fue recopilado en un libro relacionado con Franz Kafka. A esto, añadiremos un pasaje bíblico ya que las Escrituras siempre nos aportan luz para iluminar nuestra vida y nos ayudan a salir adelante de aquello que nos acontece y que da rumbo a nuestra “metamorfosis” cotidiana para vivir sin perder el rumbo de la felicidad actual y de la esperanza de la vida eterna.
Esta es la primer frase de Franz Kafka que compartimos: “Cuando todo parece terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que vives”.
Comentario: La fortaleza espiritual es nuestra capacidad de superar cualquier adversidad y salir fortalecido de ella, algo que fue una constante en la vida de Kafka. Otro judío, el francés Boris Cyrulnik, popularizó este término tras sobrevivir el exterminio nazi. Sus padres fueron asesinados en uno de los campos de concentración. Sin embargo, él consiguió en dos ocasiones evitar ser deportado, salvando así la vida, con solo seis años. Semejante trauma acabaría con la salud mental de la mayoría; sin embargo, Cyrulnik tuvo la suerte de ser acogido por personas que le inculcaron el amor por la vida y por los demás.
La clave de esta fortaleza espiritual está en la curación a través del afecto. Boris Cyrulnik trabajó con los huérfanos rumanos y comprobó que los maltratos no eran la causa principal de los trastornos mentales, sino la falta de cariño y afecto en los orfanatos. Actualmente, a sus 87 años, no solo trabaja con niños, sino también con enfermos de Alzheimer. Estos pacientes usualmente olvidan su pasado, incluso las palabras, pero jamás olvidan el afecto o la belleza de la música, asegura Cyrulnik.
El afecto es la mejor herramienta y el bálsamo de nuestra vida, ya que permite que los seres humanos se comuniquen con respeto, cualquiera que sea el idioma que hablen o la cultura que tengan. Texto bíblico de apoyo: “Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso. El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor”.
Mensaje 66
Frase de Kafka: “A menudo es más seguro estar encadenado que ser libre”.
Comentario: Muchas personas prefieren estar encadenados a una situación o circunstancia porque consideran que es más seguro vivir así. La reflexión de esta frase invita a atreverse a ser libre ya que esto significa tener fe, coraje y determinación para lograr lo que anhelamos. Es la oportunidad de asumir riesgos, así como la disposición de aceptar el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y protección como las condiciones primarias de la vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión son su medio de seguridad, se hace prisionero. La libertad es saber vivir y vivir es nacer a cada instante. Estas palabras fueron escritas por Erich Fromm, un psicólogo y filósofo alemán de origen judío, quien incluso vivió en México. Fromm escribió, entre otras obras, “El miedo a la libertad”.
Considerando lo anterior, comprendemos que lo importante es seguir en la verdadera libertad que Cristo nos brinda, y esto significa no renunciar a la vida ni a la libertad de vivirla de la mejor manera. Para ello, es necesario fortalecer nuestra capacidad de adaptarnos a las condiciones en las que nos ha tocado vivir, siempre presentando nuestro corazón al Creador. Esta libertad hace que florezca lo más puro que anida en nosotros, respetando al mismo tiempo la libertad de los demás. Cuando logramos esto a través de la libertad, la comprensión, la tolerancia y el amor, nuestra familia y las personas con las que convivimos podemos existir en armonía. A esto le llamamos pervivir. Esto significa continuar viviendo a pesar de los problemas o dificultades. Este vivir con libertad es cambiar las cómodas cadenas por un libre caminar juntos, sumando cada perspectiva, cada proyecto y cada sueño de nuestras vidas. Escribe Erich Fromm: “Si percibo en otra persona principalmente la superficie, percibo principalmente las diferencias, eso que nos separa. Si me introduzco en su interior, percibo su identidad, nuestra relación de hermandad. El amor es una energía que produce amor porque es la única respuesta satisfactoria al problema de la existencia humana. El amor es una decisión de libertad, es un juicio, es una promesa personal y con los demás”.
Texto bíblico de apoyo: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Dios les dio nueva vida, pues los resucitó juntamente con Cristo. Por eso, dediquen toda su vida a hacer lo que a Dios le agrada. Piensen en las cosas del cielo, donde Cristo gobierna a la diestra de Dios. No piensen en las cosas de este mundo. Pues ustedes ya han muerto para el mundo, y ahora, por medio de Cristo, Dios les ha dado la vida y libertad verdadera. Por tanto, hagan morir todo lo que es propio de la naturaleza terrenal y abandonen también todo esto: no se enojen, no busquen hacer el mal a otros, no ofendan a Dios ni insulten a sus semejantes. Dejen de mentirse unos a otros, ahora que se han quitado el ropaje de la vieja naturaleza y se han puesto el de la nueva, la cual se va renovando en conocimiento a imagen de su Creador. Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, vístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón. Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él”. Colosenses 3:8-17.
Mensaje 67
Frase de Kafka: “Todo lo que tiene un valor real y duradero es un regalo dentro de ti”.
Comentario: Para explicar esta frase de Kafka utilizaremos una narración tradicional recolectada por Martin Buber, gran estudioso del judaísmo. En dicha narración se habla sobre una riqueza que anida en un lugar oculto y bien protegido. La historia es la siguiente:
“Después de muchos años de extrema pobreza que no debilitó jamás su fe en Dios, Rabí Aizik soñó que alguien le pedía que fuera a Praga a buscar un tesoro bajo el puente que conduce al palacio del rey. Cuando el sueño se repitió por tercera vez, Aizik se preparó para el viaje y partió hacia Praga. Mas el puente estaba vigilado noche y día y él no se atrevía a comenzar a cavar. Sin embargo, iba allí todas las mañanas y se quedaba dando vueltas por los alrededores hasta que se hacía oscuro. Finalmente el capitán de los guardias, que lo había estado observando, le preguntó de buena manera si estaba buscando algo o esperando a alguien. Rabí Aizik le refirió el sueño que lo había traído desde una lejana comarca. El capitán rió. —¿Así que por obedecer a un sueño, tú, pobre amigo, has desgastado las suelas de tus zapatos para llegar hasta aquí? Y en cuanto a tener fe en los sueños, también yo, de haberla tenido, habría partido cuando soñé una vez que debía ir a Cracovia y cavar en busca de un tesoro debajo de la estufa en el cuarto de un judío llamado ¡Aizik, hijo de Lekel! Me imagino lo que habría pasado. ¡Habría probado en todas las casas de por allí, donde una mitad se llama Aizik y la otra mitad Lekel! Y volvió a reír. Aizik se despidió y viajó de vuelta al hogar. Cavó debajo de la estufa, encontró el tesoro y construyó la sinagoga que se llama “El Shul de Reb Aizik”.
¿Qué aprendemos de esta narración? Aprendemos que hay cosas que no puedes encontrar en ninguna parte del mundo, ni siquiera en el palacio de un rey. El hombre de la historia era pobre porque no sabía que la riqueza estaba en su propia casa. Hay riquezas que existen en un lugar dentro de ti y que sólo ahí se pueden encontrar, las Escrituras dicen “en tu boca y en tu corazón”. Ahí, en nuestro interior, está la verdadera riqueza.
Texto Bíblico de apoyo: “Cercana está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe, la cual predicamos: Que si confesares con tu boca al Señor Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia; más con la boca se hace confesión para salud. Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia de Judío y de Griego: porque el mismo que es Señor de todos, rico es para con todos los que le invocan: Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”, Romanos 10:8-13.
Mensaje 68
Frase de Kafka: “Creer significa liberar lo indestructible, o mejor: liberarse, o mejor aún: ser indestructible, o mejor aún: ser”.
Comentario: Esta serie de ideas de Franz Kafka apunta a cuatro conceptos fundamentales para vivir:
1.
Creer. Solo si confiamos plenamente en nuestro Dios y nos apoyamos en nuestras propias habilidades podremos vivir con sentido y encontrar un propósito permanente en nuestra existencia.
2.
Liberarse. Soltar todo aquello que no necesitamos para existir, prescindir de las cadenas de las cosas vanas y enfocarnos en el afecto, amor y cooperación con los demás.
3.
Ser indestructible. ¿Qué es lo que anida en nosotros y no se puede destruir? Ser indestructible se refiere a no dejarse vencer por las dificultades de la vida y perseverar hasta el fin para ser salvo. Aunado a esto, Jesús nos dejó esta promesa: “Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá”.
4.
Ser. Lo más importante de todo es aprovechar nuestro momento de luz ya que la vida de un ser humano es un relámpago entre las tinieblas de la noche. Es por ello por lo que “Ser” significa alumbrar con intensidad, “Ser” significa saber vivir.
Texto bíblico de apoyo: “Que por él creéis á Dios, el cual le resucitó de los muertos, y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sea en Dios. Habiendo purificado vuestra almas en la obediencia de la verdad, por el Espíritu, en caridad hermanable sin fingimiento, amaos unos a otros entrañablemente de corazón puro: Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios, que vive y permanece para siempre. Porque toda carne es como la hierba, y toda la gloria del hombre como la flor de la hierba: secose la hierba, y la flor se cayó; más la palabra del Señor permanece perpetuamente. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”,
1 Pedro 1:21-25.
Mensaje 69
Frase de Kafka: “Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece”.
Comentario: Franz Kafka tenía una gran sensibilidad hacia la belleza. De hecho, sostenía que los jóvenes son felices por su mayor capacidad para apreciar lo sublime. En un libro publicado hace unos años, el filósofo y psicoterapeuta Piero Ferrucci afirmaba que rodearnos de belleza es una necesidad vital para todo ser humano. Él escribió lo siguiente: “Muchas personas tienen sed y no lo saben. No tienen conciencia de la sed. No beben lo suficiente y su cuerpo experimenta una desesperada necesidad de agua y se deshidratan. Entonces sienten varias formas de malestar, pero no de sed. Lo mismo pasa con la belleza. La necesidad no satisfecha de belleza puede generar depresión, inquietud y una profunda sensación de pensar que la vida no es importante. Incluso, puede experimentarse una inexplicable agresividad así como la manifestación de diversas enfermedades. La necesidad de la belleza no está reconocida en nuestra sociedad y esto da lugar a enormes males psicológicos y sociales”.
Si tomamos en cuenta lo anterior, como antídoto contra las situaciones a las que nos somete este mundo, podemos recurrir a la apreciación de la belleza. La belleza es la cualidad que atribuimos a aquello cuya percepción produce regocijo o que resulta agradable estéticamente. Esto aplica para cualquier elemento, ya sea un objeto, un paisaje, un sonido, una persona, un espacio, un animal o cualquier otra situación que podamos percibir. Se trata de un concepto abstracto que suele vincularse con los preceptos de armonía, equilibrio y proporción, atributos que dependen de valores subjetivos y culturales. La frase “la belleza no es una cualidad de las cosas mismas; existe solo en la mente que las contempla”, es una descripción que realizó el filósofo David Hume, resumiendo el concepto de aquello que consideramos bello.
Belleza es entonces, aquello que se encuentra en la naturaleza, en el arte, en las palabras. En ocasiones, también se puede encontrar en el corazón sincero de los seres humanos. Belleza es la percepción de la música que nos emociona, los buenos libros que mueven nuestros sentimientos y sobre todo, la maravillosa experiencia que nos transmite la vida. Platón mencionó que la verdadera belleza se encontraba en el alma humana.
También existe un tipo de belleza que invade nuestra alma y que nos ajusta en armonía. Esta es la voz de Dios que encontramos en la lectura de las Escrituras. La lectura de diversos salmos es un ejemplo de esto. La voz de Dios nos acerca a Él y nos brinda la oportunidad de sentir su luz en el alma y en el corazón. ¿Qué maravilla más grande que sentir la presencia de Dios en nuestra vida? Esto también es belleza. Salomón escribió: “El corazón alegre hermosea el rostro”.
Texto bíblico de apoyo: “Ensalzarte he, mi Dios, mi Rey; y bendeciré tu nombre por siglo y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre por siglo y para siempre. Grande es Jehová y digno de suprema alabanza: y su grandeza es inescrutable. Generación a generación narrará tus obras, y anunciarán tus valentías. La hermosura de la gloria de tu magnificencia, y tus hechos maravillosos, hablaré. Y la terribilidad de tus valentías dirán los hombres; y yo recontaré tu grandeza. Reproducirán la memoria de la muchedumbre de tu bondad, y cantarán tu justicia. Clemente y misericordioso es Jehová, lento para la ira, y grande en misericordia. Bueno es Jehová para con todos; y sus misericordia sobre todas sus obras. Alábenle, oh Jehová, todas tus obras; y tus santos te bendigan. La gloria de tu reino diga, y hablen de tu fortaleza; para notificar a los hijos de los hombre sus valentías, y la gloria de la magnificencia de su reino. Tu reino es reino de todos los siglos, y tu señorío en toda generación y generación. Sostiene Jehová a todos los que caen, y levanta a todos los oprimidos. Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida en su tiempo. Abres tu mano, y colmas de bendición a todo viviente”. Salmo 145.
Mensaje 70
Frase de Kafka: “Al creer apasionadamente en algo que todavía no existe, lo creamos. Lo inexistente es lo que no hemos deseado lo suficiente”.
Comentario: El economista, conferencista y escritor Álex Rovira afirma que “lo que crees es lo que creas”. Es decir, nuestros expectativas o, en su defecto, nuestros prejuicios, son los que configuran nuestra realidad. Somos los fabricantes de la mayoría de las cosas que nos suceden. Incluso, muchas de las cosas que salen mal no son culpa de los demás sino de nosotros mismos. Rovira clasifica tres maneras diferentes de enfrentarse a la vida.
•
Actitud observadora. Es la que eligen las personas que no se inmiscuyen en sus
- • propios asuntos y prefieren que sean otros los que tomen el rumbo de sus vidas.
•
Actitud crítica. Es la que adoptan los que se quejan por todo y jamás tienen la culpa de lo que funciona mal.
•
Actitud activa. Son aquéllos que aprenden de todo lo que les rodea. Se trata de
- • personas positivas, capaces de llevar el rumbo y el control de sus vidas.
Nosotros hemos elegido tener una actitud activa. No sólo creemos, investigamos y comprobamos lo que escuchamos así como lo hacían los cristianos de Berea (Hechos 17:11). Al ser creyentes activos, no sólo creemos sino que vemos la Gloria de Dios. Así exhortó el Hijo de Dios al hacernos reflexionar con las siguientes palabras: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la gloria de Dios? Juan 11:40.
Y lo mostramos como dice el Salmo 145:18-21: “Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras. Cercano está Jehová á todos los que le invocan, a todos los que le invocan de veras. Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará. Jehová guarda a todos los que le aman. La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne su santo nombre por siglo y para siempre”.
Mensaje 71
Frase de Kafka: “Empiece primero con lo que es correcto antes que con lo que es aceptable”.
Comentario: Esta frase se basa en los fundamentos de la ética que escribiera Aristóteles. Este filósofo indicó que el objetivo de todo ser humano es la felicidad, y para llegar a ella es necesario estudiar la naturaleza humana. También afirmó que para alcanzar la felicidad, se necesita la actividad intelectual. Es decir, con la reflexión y el raciocinio se llegará a la acción correcta. Aristóteles indica las tres principales virtudes morales que son las siguientes:
•
La voluntad. Cuando tomamos conciencia de nuestros actos, adquirimos el
- • poder de hacer lo correcto en lugar de lo que es aceptable, ya que lo hacemos desde la responsabilidad.
•
La fortaleza. Aristóteles pensaba que “la persona valiente actúa a pesar del temor
- • pero no sin temor”. Esto significa que el exceso de temor es cobardía, pero el exceso de confianza es precipitación.
•
La templanza. Es el justo medio para encontrar lo que realmente necesitamos y no sólo que quisiéramos.
Para nosotros, la alegría la encontramos en cada destello de existencia, en cada instante que logramos maravillarnos ante la luz de la vida. El Salmo 107 lo describe de esta manera: “Cambió la tempestad en suave brisa: se sosegaron las olas del mar. Ante esa calma se alegraron, y Dios los llevó al puerto anhelado”. Y también escribió el apóstol Pablo lo siguiente: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús. Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, todo lo que sea excelente o merezca elogio, en esto pensad”, Filipenses 4:4-8.
Mensaje 72
Frase de Kafka: “Como un camino en otoño: tan pronto como se barre, vuelve a cubrirse de hojas secas”.
Comentario: Un relato habla de una persona que tenía encargado barrer las hojas del patio de su lugar de trabajo. Cada vez que terminaba su tarea aparecía alguna otra hoja llevada por el viento; por lo tanto, tomó la costumbre de dejar siempre una hoja en el suelo de modo que no tuviera que sufrir por este hecho.
Esta breve historia es una alegoría perfecta sobre los problemas. A menudo padecemos más por el temor a sufrirlos que por los problemas en sí, ya que muchos de nuestros temores no se llegan a concretar en realidad. Aspirar a una vida sin dificultades ya es en sí un gran sufrimiento, pues la ausencia de complicaciones no es algo natural en la vida. Sin duda, los problemas nunca faltarán, como las hojas en el patio. Sin embargo, tenemos una gran oportunidad. Cada semana que termina, tenemos la oportunidad de “barrer” nuestra alma y limpiarla de todo aquello que experimentamos. ¿Cómo lo logramos? Lo hacemos a través del tiempo de Dios. Cada sábado es una delicia para el alma, es paz para el corazón, es purificar nuestro ser interior. Si describimos lo que sentimos es como cuando escampa y dejamos la tormenta atrás y así, nos llenamos de la claridad de Dios.
Escampar: Cesar de llover y despejarse el cielo de nubes.
Texto Bíblico: “Si retrajeres del sábado tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo, glorioso de Jehová; y lo honrares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras; entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré a comer la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Jehová lo ha hablado”, Isaías 58:13-14.
Mensaje 73
Frase de Kafka: “Lo importante es transformar la pasión de nuestra mente en carácter”
Comentario: Este pensamiento también lo encontramos en el Kybalión de Hermes Trismegisto, el cual es unos de los libros más antiguos de la humanidad. En él se expresa la idea que indica que el universo es mental; es decir, todo comienza en la mente. Kafka toma esta idea y hace hincapié en nuestra capacidad de tomar el control de nuestra mente y con ello tomar el control de nuestros pensamientos. Los seres humanos tenemos al día unos 70.000 pensamientos, y con ellos interpretamos lo que ocurre en nuestra vida y en la de los demás. En muchas ocasiones, esos pensamientos son negativos pero siempre tenemos la oportunidad de cambiarlos por pensamientos positivos. ¿Cuál es el primer paso para lograrlo? Haciendo un ejercicio consciente de buscar lo bueno. Siempre hay algo bueno incluso en los desafíos más desalentadores. Lo bueno, noble y positivo también está en nuestro interior y más aún cuando es nuestro Dios quien nos ayuda a cambiar nuestros pensamientos, así lo escribió el rey David: “Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría. Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre”.
Texto Bíblico: “ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como la rosa. Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro. Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas. Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro Dios viene. El mismo Dios vendrá, y os salvará. Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos. Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la tristeza y el gemido”, Isaías 35.
Mensaje 74
Frase de Kafka: “Dios nos da nueces, pero no nos las abre”.
Comentario: A Franz Kafka le gustaba mucho la imagen de la nuez que es cascada, ya que en una de sus reflexiones escribió lo siguiente: “Cascar una nuez no es realmente un arte, y en consecuencia nadie se atrevería a congregar a un auditorio para entretenerlo cascando nueces. Entonces, no se trata meramente de cascar nueces”. ¿De qué se trataría entonces? Básicamente de saber vivir aprovechando tantas posibilidades como se nos presenten.
Las nueces representan posibilidades. Están por todas partes, pero solo unos pocos saben aprovecharlas. Todo el mundo camina bajo un inmenso nogal donde los frutos que cuelgan son oportunidades por abrir. Cuando contemplamos las nueces podemos adoptar distintas actitudes:
•
Pasiva. Esperamos a que sea otro quien casca la nuez, de modo que nos convertimos en espectadores de las posibilidades de otros.
•
Dubitativa. Hay tantas nueces distintas en el árbol que dudamos todo el tiempo
- • sobre cuál deberíamos tomar.
•
Proactiva. Cascamos la nuez —exploramos la nueva posibilidad— para acceder a su fruto.
¿Cuál de las tres opciones prefieres tomar ante las posibilidades de la vida?
Texto Bíblico: “EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos abertura de la cárcel; a promulgar año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; a ordenar a Sión a los enlutados, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya. Y edificarán los desiertos antiguos, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades asoladas, los asolamientos de muchas generaciones. Y vosotros seréis llamados sacerdotes de Jehová, ministros del Dios nuestro seréis dichos: comeréis las riquezas de las gentes, y con su gloria seréis sublimes y tendrán perpetuo gozo”, Isaías 61.
Mensaje 75
Frase de Kafka: “Las diferentes formas de desesperación son diferentes etapas en un mismo camino”.
Comentario: La esperanza es un estado que debemos cultivar en los tiempos de dificultad. Acerca de esto, Miguel de Unamuno escribió: La esperanza se encuentra aun en las más oscuras aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecundante. También encontramos esta reflexión realizada por el dramaturgo belga Maeterlinck: La desesperanza está fundada en lo que sabemos, que es nada, mientras que la esperanza está fundada en lo que no sabemos, que es todo. Cuando desesperamos, nos sentimos vacíos, sin ideas ni propósito para seguir adelante, mientras que la esperanza convoca soluciones para la situación en la que nos encontramos. La esperanza, desde que nace, enciende una luz en la oscuridad.
Texto Bíblico: “En el tercer año de Oseas hijo de Ela rey de Israel, comenzó á reinar Ezechîas hijo de Achâz rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de venticinco años, y reinó en Jerusalem veintinueve años. Hizo lo recto en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que había hecho David su padre. El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, é hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán. En Jehová Dios de Israel puso su esperanza: después ni antes de él no hubo otro como él en todos los reyes de Judá. Porque se llegó á Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los mandamientos que Jehová prescribió á Moisés. Y Jehová fué con él; y en todas las cosas a que salía prosperaba.”, 2 Reyes 18:1-7.
Mensaje 76
Frase de Kafka: “El significado de la vida es que algún día se para”.
Comentario: Franz Kafka reflexionó muy hondamente sobre el tiempo, y dijo cosas como: “Mi padre solía decir: La vida es asombrosamente corta. El instante de una vida normal y feliz puede no alcanzar el tiempo necesario para un solo día”.
Kafka nos invita a reflexionar en una expresión latina citada por primera vez por Horacio, esta expresión es: Carpe Diem. ¿Qué significa? La respuesta es: “aprovecha el tiempo, no lo malgastes”. Esto aplica para muchos aspectos de nuestra vida, incluso con aquello que se relaciona con nuestra felicidad. La vida es un vapor; por lo tanto, cada día es una bendición que no podemos desperdiciar a la espera de situaciones futuras que tal vez nunca lleguen. Por eso, sólo tenemos el presente, sólo tenemos el Hoy. ¡Aprovéchalo!
Texto Bíblico:
“CIERTAMENTE tiempo limitado tiene el hombre sobre la tierra, y sus días son como los días del jornalero”, Job 7:1
“SEÑOR, tú nos has sido refugio en generación y en generación. Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres. Porque mil años delante de tus ojos, son como el día de ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche. Háceslos pasar como avenida de aguas; son como sueño; como la hierba que crece en la mañana: en la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca. Acabamos nuestros años como un pensamiento. Los días de nuestra edad son setenta años; que si en los más robustos son ochenta años, con todo su fortaleza es molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos. Enséñanos de tal modo á contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría. Y sea la luz de Jehová nuestro Dios sobre nosotros: y ordena en nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos confirma”, Salmo 90.
Mensaje 77
Frase de Kafka: “A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar”.
Comentario: ¿Cuál es el punto en el que no hay retorno? Es ese momento crucial en el que sabemos que hemos dado un paso que resultará definitivo, en un sentido u otro, el cual marcará el rumbo de nuestra vida. Al igual que un viajero que, tras una larga espera, finalmente siente que el tren se pone en marcha y deja atrás todo lo bueno o lo malo que ha vivido, la existencia es un viaje de un solo sentido: hacia delante. No podemos regresar al pasado. Lo que hicimos bien o mal, quedará como registro de nuestra vida. Aquello que hicimos no podrá deshacerse, tal vez el polvo del tiempo lo irá cubrirá hasta borrar su rastro; pero en el libro de Dios, siempre existirá. Por tanto, tenemos un trayecto de la vida, un viaje felizmente sin retorno en el que estamos obligados a tomar decisiones valientes. Y como dijo Mae West: “Solo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente”.
Texto Bíblico: “Si tú apercibieres tu corazón, y extendieres á él tus manos; Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, y no consintieres que more maldad en tus habitaciones; entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte y no temerás: Y olvidarás tu trabajo, o te acordarás de él como de aguas que pasaron: Y en mitad de la siesta se levantará bonanza; resplandecerás, y serás como la mañana: y confiarás, que habrá esperanza; y cavarás, y dormirás seguro: y te acostarás, y no habrá quien te espante: Y muchos te rogarán”, Job 11:13-19.
Mensaje 78
Resistencia y transformación A muchos de nosotros nos han ocurrido que justamente cuando decidimos tratar de hacer algún cambio y estamos lleno de entusiasmo por realizarlo, aparece una fuerza invisible que obstaculiza nuestro propósito y nubla la determinación que podíamos sentir sólo un tiempo antes. Uno decide comenzar una rutina de ejercicio y al poco tiempo surgen todo tipo de imprevistos “urgentes”. Uno decide irse a dormir una hora más temprano y de pronto surgen tareas que hacer en casa. Uno decide poner en orden nuestras deudas, y algo se descompone y requiere repararse. Incluso, puede ocurrir que simplemente nos falta el ánimo para hacer lo que nos hemos propuesto.
¿Qué es lo que pasa? ¿De dónde viene esa fuerza que aparentemente se confabula para detener la inspiración y el entusiasmo?
Conforme a lo que aprendemos, existe un obstáculo natural al que nos enfrentamos cuando queremos iniciar algún cambio. Dicho obstáculo se llama “resistencia”. Las Escrituras lo llaman “nuestro viejo hombre”, aquel que está acostumbrado a la pasada manera de vivir.
Encontramos referencias de este concepto con Moisés y David, los cuales indicaban que la ley parece difícil de poner en práctica; sin embargo, cuando aprendemos a hacerlo, es dulce como la miel. Es decir, el gozo de una vida abundante de bendiciones, de sabiduría y apegada al Creador no llega inmediatamente cuando uno decide aceptar la Ley, sino después. Ocurre cuando nos ejercitamos en el cumplimiento de la Ley.
Escribió David en el Salmo 19:7-10: “La ley de Jehová es perfecta, que vuelve el alma: el testimonio de Jehová, fiel, que hace sabio al pequeño. Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón: el precepto de Jehová, puro, que alumbra los ojos. El temor de Jehová, limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos. Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que miel, y que la que destila del panal”.
Mensaje 79
Transforma la energía.
Sabemos que el gozo de una vida abundante de bendiciones, de sabiduría y apegada al Creador no llega inmediatamente cuando uno decide aceptar la Ley, sino después. Ocurre cuando nos ejercitamos cotidianamente en el cumplimiento de la Ley.
Y cabe preguntar ¿por qué? ¿Por qué el gozo de hacer lo correcto no es inmediato? La respuesta es un fundamento importantísimo para quien desea emprender una vida de crecimiento espiritual. Existe un concepto que se manifiesta en los primeros pasos de cualquier actividad que iniciamos en la vida: “todos los comienzos son duros”. Es por ello que nos cuesta trabajo iniciar con algo, ya sea material o espiritual. Esto se debe a que existe un elemento en nuestras mentes que se llama la resistencia o el miedo al cambio. Resistencia a estar incómodo, a sentir dolor, a la crítica, a correr el riesgo de la decepción. Incluso, puede existir mucha resistencia a aceptar a Dios; sobre todo, cuando la familia no cree como nosotros. El miedo al cambio tiene su parte positiva; por un lado, la tendencia del hombre a resistirse a lo desconocido tiene como propósito proteger su vida. Pero también tiene su parte negativa, ya que si nos quedamos donde estamos no podremos prosperar, ni material ni espiritualmente.
La infinita inteligencia de Dios diseñó nuestras mentes con un mecanismo indispensable para sobrevivir. No obstante, cabe cuestionar la otra parte, ¿qué será de la vida de una persona que nunca actúa contra el miedo a lo desconocido? ¿Nunca va a atreverse a dejar sus costumbres y acercarse al Dios verdadero? Además, en la vida hay situaciones de fuerza mayor que llegan sin avisar, situaciones desconocidas y amenazantes. ¿Puede acaso una persona resistirse a enfrentar una tragedia natural, una enfermedad o una crisis económica? ¿De qué nos serviría el miedo frente a lo inevitable? En esos casos, la resistencia puede provocar una pesada carga de sufrimiento y frustración, pues, por más que uno se resista, el reto se aproxima sin que se pueda evitar. Resistirse a lo inevitable duele. Entonces, ¿qué se debe hacer? ¿Cuál es el enfoque de las Escrituras al respecto?
Para comprenderlo, iniciaremos por definir el concepto de resistencia. En electrónica; por ejemplo, cuando se habla de resistencia se hace alusión a un cuerpo conductor que es utilizado para transformar energía. De esta manera, ¿de qué forma la electricidad se transforma en luz o en calor? La energía eléctrica viaja por cables, los cables llegan a una resistencia que detiene y acumula la energía y gracias a esa acumulación de energía la electricidad se transforma en luz y calor. La resistencia transforma la energía eléctrica en luz y calor. Entonces, si esto lo llevamos a un plano espiritual, Dios nos ayuda a transformar nuestra resistencia en luz. Dios nos ayuda a encontrar la parte positiva de la resistencia al cambio. La resistencia nos hace reflexionar de manera profunda, nos permite analizar con mayor detalle cada concepto que escuchamos, nos lleva a colocar en duda los nuevos principios pero también los ya aprendidos. Cuando nos esforzamos en poner resistencia también estamos buscando razones para justificar nuestras opiniones. Y, en este proceso, descubrimos que la enseñanza es luz. Uno de los hombres más sabios de Israel escribió lo siguiente: “Porque el mandamiento es antorcha, y la enseñanza luz; y camino de vida las reprensiones de la enseñanza”. La reflexión honesta abrirá el entendimiento y provocará que nuestra mente se alumbre con la enseñanza del Creador.
Compartimos esta cita bíblica: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta brillar en todo su esplendor”. Proverbios 4:18.
Mensaje 80
Transformación de energía humana
En la historia se observa que los hombres sobresalientes usan la resistencia y el miedo al cambio para transformar su creatividad en ideas y las ideas en obras útiles y duraderas. La innovación tecnológica es un desafío a la resistencia natural a lo desconocido. Esto aplica en muchos aspectos de la vida. Resulta que la resistencia natural a lo desconocido realmente puede servirnos para transformar nuestra energía física, mental, emocional y espiritual en hechos concretos que iluminen nuestras vidas y nosotros a la gente que nos rodea. Gracias a la resistencia que generamos, podemos iluminar nuestra vida, lograr transformaciones importantes y allegarnos al Creador; siempre y cuando la logremos encauzar en forma correcta.
Y nosotros, ¿qué necesitamos saber para transformar nuestro potencial en hechos concretos? Necesitamos transformar nuestra energía y potencial humano mediante los desafíos de la vida. Si leyéramos el siguiente mensaje: “simplemente sigue corriendo”, en primera instancia sentiríamos rechazo: “¿Simplemente correr? ¡Qué falta de propósito!, correr y correr ¿para qué? ¿hacia dónde?”. Sin embargo, después comprender lo que significa la resistencia, nos damos cuenta de que seguir corriendo ciertamente, tiene un propósito. Lo demostramos con el siguiente ejemplo de vida de un hombre llamado Saulo, el cual oponía gran resistencia al mensaje de Cristo; sin embargo, el mismo Señor Jesús le mostró la forma de vencer: “El Dios de nuestros antepasados te ha escogido para que conozcas su voluntad, y para que veas al Justo y oigas las palabras de su boca. Tú le serás testigo ante toda persona de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, bautízate y lávate de tus pecados, invocando su nombre. Cuando volví a Jerusalén, mientras oraba en el templo tuve una visión y vi al Señor que me hablaba: ¡Daté prisa! Sal inmediatamente de Jerusalén, porque no aceptarán tu testimonio acerca de mí. Señor --le respondí--, ellos saben que yo andaba de sinagoga en sinagoga encarcelando y azotando a los que creen en ti; y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, ahí estaba yo, dando mi aprobación y cuidando la ropa de quienes lo mataban. Pero el Señor me replicó: “Vete; yo te enviaré lejos, a los gentiles. Y a partir de esto confieso que adoro al Dios de nuestros antepasados siguiendo este Camino que mis acusadores llaman secta, pues estoy de acuerdo con todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas. Tengo en Dios la misma esperanza que estos hombres cristianos profesan, de que habrá una resurrección de los justos y de los injustos. Y por todo esto procuro conservar siempre limpia mi conciencia delante de Dios y de los hombres”. Hechos 22:14-21.
Mensaje 81
Reacción frente a la resistencia
¿Cuál es la reacción típica de una persona frente a la resistencia? Comúnmente es evadirla. Quizás también bajar la intensidad, buscar otras alternativas o hasta rendirse. En nuestro ejemplo de la luz, si la energía desvía su curso y evita el choque con la resistencia, no habría transformación, no habría luz, ni calor. La resistencia no habrá cumplido su propósito y la energía acabará desperdiciada viajando por otro camino y nunca llegará a transformarse en luz o calor.
¿Qué nos dicen las Escrituras? El Creador le indicó a Josué: “El libro de aquesta ley nunca se aparte de tu boca, antes de día y de noche meditarás en él”. Evidentemente, la única forma de que uno llegue a convertir sus fuerzas en sabiduría es a través de un proceso constante de estudio y reflexión. Las ideas, la creatividad, la identificación que reposa en nuestras mentes y corazones, se pueden convertir en hechos gracias al poder de la resistencia. Ahora adicionemos un elemento crucial: la constancia, el flujo ininterrumpido de energía. La única forma de que la resistencia transforme la energía es mediante el viaje continuo y directo frente a la resistencia. ¡Qué gran reflexión para la vida! Cuando uno visualiza una meta potencial, sueña con un cambio material y espiritual, con un estado de abundancia y logro, tiene que esperar la acción de este concepto que dice que todos los comienzos son duros pero finalmente, con esfuerzo y constancia logramos lo que anhelamos. Por lo tanto, ¿cuándo llega la abundancia? Con la continuidad. Para esto es necesario seguir adelante, no voltear, seguir corriendo.
¿Qué habría sido de la historia del mundo si Abraham hubiera “escapado” de sus pruebas? ¿Si Moisés hubiera huido de su tarea de enfrentar al faraón egipcio? ¿Si Caleb se hubiera sometido a los espías? ¿Si Josué se hubiera rendido en la conquista de la tierra de Israel? ¿Si David no hubiera enfrentado a Goliat y a los filisteos? Esforcémonos día con día, paso a paso, logremos con el esfuerzo necesario y la paciencia debida, crear una vida de constancia, de permanencia a los principios que hemos aprendido. Dice la Escritura: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; que a su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado”, Gálatas 6:9.
Mensaje 82
Sigue adelante, no te detengas.
Uno de los consejos que encontramos en las Escrituras es: “el que persevera hasta el fin, este será salvo”. ¡No te detengas! Sigue adelante, alimenta la resistencia de tu energía y verás tu potencial materializado. Abraza la resistencia y sigue dirigiendo tus esfuerzos hacia ella, eso crea luz. Cuando tu energía se ponga en marcha y, de pronto te equivoques, ¡no te rindas! Cuando busques transformar tus ideas en hechos y te enfrentes a la crítica ¡no te detengas!, cuando quieras transformar tu bondad en amor, ¡actúa a pesar del miedo! Cuando te comprometas a transformar tus talentos en ayuda para quien te necesita ¡mantén la energía fluyendo! Eso es vencer la resistencia y aprovecharla para que se transforme en bendición.
¿Hay alguna área de tu vida en la que deseas una trasformación? ¿Hay algún proyecto u oportunidad en tu vida que se está enfrentando a una resistencia?!Realízalo! Cambia tu vida material y espiritual y experimenta el maravilloso poder de la transformación que Dios puso en nuestra mente y corazón. Nos aconseja Salomón: “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”. Y concluimos este mensaje con un gran ejemplo que nos enseña a aprovechar la resistencia y encauzarla hacia la victoria:
“Por lo cual, siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos por ganar a más. Me he hecho a los flacos flaco, por ganar a los flacos: A todos me he hecho todo, para que de todo punto salve a algunos. Y esto hago por causa del evangelio, por hacerme juntamente participante de él. ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, mas uno lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis. Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible. Así que, yo de esta manera corro, no como a cosa incierta; de esta manera peleo, no como quien hiere el aire: Antes hiero mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre; no sea que, habiendo predicado a otros, yo mismo venga a ser reprobado”, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. 1 Corintios 9:22-27 y Filipenses 4:13.
Mensaje 83
Logrando paz interior
Nuestra era ha sido llamada la ‘Era de la ansiedad’, lo cual no es sorprendente dado el ritmo de la vida moderna, el estrés, las presiones económicas y familiares así como las crisis mundiales. En este mensaje compartiremos algunos consejos para reducir la preocupación y lograr paz interior en nuestro corazón. Está basado en las Escrituras y en la psicoterapia, y considera que la ansiedad es un llamado a la introspección y a expresar nuestra esencia con mayor profundidad. Es un proceso de transformación personal dividido en tres etapas que fue enseñado por un rabino llamado Israel Salanter. Consiste en lo siguiente:
•
Autoconciencia – conocerse a uno mismo.
•
Control – lograr un control consciente sobre tus tendencias negativas.
•
Transformación – transformar esas tendencias para que sigan los pensamientos de tu ser verdadero.
Las Escrituras, a través del profeta Jeremías nos indican en el libro de Lamentaciones: “Escudriñemos nuestros caminos y busquemos, y volvámonos a Jehová; levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos”. El mismo profeta Jeremías nos hace un llamado a conocernos a nosotros mismos y convertirnos, así lo escribe: “Conviérteme y seré convertido; porque tú eres Jehová mi Dios. Porque después que me convertí, tuve arrepentimiento, y después que me conocí, herí el muslo: avergoncéme, y confundíme, porque llevé la afrenta de mis mocedades”.
Al poner en práctica este proceso de autoconciencia, control y transformación, obtendremos una vida llena de paz y de alegría, en el mismo capítulo 31 de Jeremías, el profeta escribe: “Vendrán y cantarán jubilosos en las alturas de Sión; disfrutarán de las bondades del Señor: el trigo, el vino nuevo y el aceite, las crías de las ovejas y las vacas. Serán como un jardín bien regado, y no volverán a desmayar. Entonces las jóvenes danzarán con alegría, y también lo harán los jóvenes junto con los ancianos. Convertiré su duelo en gozo, y los consolaré; transformaré su dolor en alegría. Colmaré de abundancia a los sacerdotes, y saciaré con mis bienes a mi pueblo, así lo afirma el Señor”.
Mensaje 84
ETAPA 1: Autoconciencia
El primer paso para lograr paz es tomar conciencia de nuestro diálogo interior, es decir, de lo que nos dicen nuestras preocupaciones y qué las causan. El rabino Salanter precedió a Sigmund Freud en resaltar la influencia del subconsciente en nuestro comportamiento. Es común que nuestras preocupaciones sean el resultado de temores o inquietudes subconscientes. La ansiedad puede tener su raíz en experiencias difíciles o traumáticas del pasado, eventos en los que nos hemos sentido impotentes, vulnerables o asustados. La ansiedad también puede ser consecuencia de comportamientos y características personales, tales como una excesiva necesidad de control o por cuestiones externas, como las situaciones que se viven. En las Escrituras tenemos diversos ejemplos acerca de la importancia de examinarnos a nosotros mismos y tomar conciencia de nuestras decisiones. En una parábola del Hijo de Dios se narra el momento en que, después de vivir situaciones de gran aflicción, el hijo pródigo recapacita y “vuelve en si”.
Este acto de autoconciencia nos ayuda a identificar las razones de cada situación que vivimos y a luchar para salir adelante. El apóstol Pablo nos expresa esta misma necesidad de auto examen para ratificar nuestra fe, dice 2 Corintios 13: “Cristo no es débil en su trato con ustedes, sino que muestra su fuerza entre ustedes. Es cierto que fue crucificado como débil, pero vive por el poder de Dios. De la misma manera, nosotros participamos de su debilidad, pero unidos a él viviremos por el poder de Dios para servirles a ustedes. Examínense ustedes mismos, para ver si están firmes en la fe; pónganse a prueba. ¿No se dan cuenta de que Jesucristo está en ustedes? Que ya no son reprobados”. En una ocasión, le preguntaron a Jesús, ¿qué dices de ti mismo? Aquí se usa la palabra griega “autos” que significa hacia atrás o pasado. Entonces para conocerme a mi mismo tengo que reflexionar sobre mis experiencias del pasado. Esto significa hacer un recuento de lo que hemos aprendido en cada lección de vida que hemos experimentado.
Mensaje 85
Cuenta una leyenda que al matemático griego Tales de Mileto, se le acercó un día a un filósofo, quien tratando de confundirlo, le hizo nueve preguntas para probar su sabiduría, dice así:
“¿Qué es lo más antiguo? Dios, porque siempre ha existido
¿Qué es lo más bello? El universo, porque es obra de Dios
¿Cuál es la mayor de todas las cosas? El espacio, porque contiene todo lo creado
¿Qué es lo más constante? La esperanza, porque permanece en el hombre después que lo ha perdido todo
¿Cuál es la mejor de todas las cosas? La virtud, porque sin ello no existiría nada bueno
¿Cuál es la más rápida de todas las cosas? El pensamiento, porque en menos de un minuto nos permite volar hasta los confines del universo
¿Cuál es la más fuerte de todas las cosas? La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta todos los peligros en la vida
¿Cuál es la más fácil de todas las cosas? Dar consejos
Por fin, la última pregunta y su respuesta que dejó atónito al filósofo: ¿Y cuál es la más difícil de todas las cosas? El sabio respondió: "conocerse a sí mismo".
Mensaje 86
ETAPA 2: Control
Una vez que entendemos la naturaleza de las preocupaciones y su fuente, podemos comenzar a ejercer un control consciente sobre ellas, utilizando nuestras capacidades de pensamiento, habla y acción, que pueden ser utilizados individualmente o combinados.
Pensamiento: desafía tus pensamientos. A menudo, nuestras preocupaciones se originan en pensamientos ilusorios, el hecho de pensar que una evidencia falsa es real. Esos pensamientos ilusorios pueden llevarnos a perder la proporción de los temas y a imaginar que tiene lugar el peor escenario posible. Por ejemplo, alguien que se preocupa por la situación económica o el trabajo puede imaginarse sin empleo, sin recursos y al borde de una situación de crisis. Por otro lado, los recuerdos de eventos traumáticos o dolorosos del pasado también pueden proyectarse hacia la situación presente, y la preocupación se vuelve inmensa. Al desafiar este tipo de pensamientos, podemos ver nuestras preocupaciones con mayor objetividad y calma. Lo primero que podemos hacer es cuestionarnos lo siguiente: ¿Hay otras formas de ver la situación? Incluso si eso pasara, ¿todas las consecuencias negativas que visualizas realmente ocurrirán? Incluso si ocurrieran las peores consecuencias, ¿cómo las enfrentarías?
Mensaje 87
Al reflexionar profundamente, descubrimos que sólo algunos puntos de preocupación son reales y además, siempre habrá manera de enfrentarlos y resolverlos; sobre todo, si confiamos plenamente en Dios. Lo anterior lo confirmamos en muchos textos de las Escrituras, aquí algunos ejemplos de Proverbios:
“Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá. En las manos del Señor el corazón del rey es como un río: sigue el curso que el Señor le ha trazado. A cada uno le parece correcto su proceder, pero el Señor juzga los corazones. Practicar la justicia y el derecho lo prefiere el Señor a los sacrificios. Los planes bien pensados son ganancia pero los planes apresurados son fracaso. El que va tras la justicia y el amor halla vida, prosperidad y honra. El sabio conquista la ciudad de los valientes y derriba el baluarte en que ellos confiaban. El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas 90ngústias porque el justo examina su propia conducta. De nada sirven ante el Señor la sabiduría, la inteligencia y el consejo y que se aliste al caballo para el día de la batalla, porque la victoria depende del Señor”. Proverbios 21.
Mensaje 88
Habla: comparte tus preocupaciones, no las mantengas para ti mismo.
Hablar y describir nuestras preocupaciones nos ayuda a disminuir el impacto que provocan. En primer lugar, nos ayuda a ganar entendimiento y a desarrollar una perspectiva más productiva. El Rey Salomón aconseja lo siguiente: "Si hay preocupación en el corazón de una persona, que lo hable, y una buena palabra la convertirá en alegría", Proverbios 14:10. Además, sacar algo de nuestro interior y hablar de nuestros sentimientos negativos puede traer un inmenso alivio emocional.
Compartir nuestras preocupaciones con Dios también nos ayuda grandemente y nos brinda un apoyo muy poderoso. El Rey David explicó: "Pon tu carga sobre Dios y Él te sustentará", Salmo 55:22. Este principio fue apoyado por la investigación científica. En un estudio realizado hace unos años, se entrevistó a 246 personas antes de someterse a una cirugía de corazón. Los resultados mostraron que aquellos que hicieron oración antes de la operación estuvieron menos ansiosos y fueron más optimistas respecto al resultado. Por lo tanto, pon tu confianza en El Señor, y Él hará, Salmo 37:5.
Mensaje 89
Acción: confronta tus temores.
Implementar un plan de acción para enfrentar el área que nos preocupa reduce la incertidumbre. Nos posiciona en una situación de mayor control. Esto funciona porque la acción cambia nuestros patrones y sentimientos internos, ya que detrás de las acciones está la guía de nuestros pensamientos.
Esta idea es un principio de la terapia conductual, la cual se enfoca en cambiar el comportamiento para eliminar problemas psicológicos. La terapia conductual se basa en los principios del conductismo, la cual se centra en la idea de aprender de nuestro entorno y reforzar las conductas deseables eliminando las no deseadas. Se considera que el viejo aprendizaje llevó al desarrollo de un problema, por lo que la idea es que el nuevo aprendizaje puede arreglarlo. Dos textos bíblicos nos ayudarán a comprender esta situación, dice Santiago 5:16: “Confesaos vuestras faltas unos a otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho”.
La sanidad que obtenemos con la oración es física y espiritual; así también, el cambio de conducta transforma nuestra alma: “A que dejéis, cuanto a la pasada manera de vivir; el viejo hombre que está viciado conforme a los deseos de error; y a renovarnos en el espíritu de vuestra mente, y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad. Si se enojan, no pequen. No dejen que el sol se ponga estando aún enojados, ni den cabida al diablo. El que robaba, que no robe más, sino que trabaje honradamente con las manos para tener qué compartir con los necesitados. Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia”, Efesios 4:22-31.
Mensaje 90
ETAPA 3: Transformación
En esta tercera etapa pasamos de controlar la preocupación a cambiar la situación personal que la causa, para que no vuelva a ocurrir. Maimónides, quien fue médico, filósofo, astrónomo y rabino judío de la edad media, explica que, al repetir muchas veces actos positivos apropiados creamos gradualmente nuevos hábitos y cambiamos rasgos negativos. Por ejemplo, una persona cuyas preocupaciones son causadas por ser demasiado controladora, debe repetir acciones que muestren una mayor flexibilidad. Una persona que siempre posterga lo que debe hacer, tiene que repetir acciones proactivas que le ayuden a desarrollar actividades con fechas específicas.
Albert Ellis, uno de los creadores de la terapia cognitiva conductual, de joven era extremadamente tímido. Con el tiempo y con perseverancia, logró superar este temor al rechazo iniciando conversaciones con cientos de extraños en un jardín botánico. Hablar con otros acerca de nosotros mismos y sobre todo, hablar de lo que Dios ha hecho en nuestra vida, es una manera excelente de transformar nuestras preocupaciones en situaciones positivas.
Mensaje 91
Una persona se vuelve capaz de pasar naturalmente a un estado de calma y a sentir más alegría en la vida al lograr enfrentar sus preocupaciones, Como explicó Rabeinu Bejaye: "La alegría mora naturalmente en el corazón, cuando se remueve la preocupación". Es por ello que el Creador insiste en el proceso de repetición al indicarnos la constancia requerida en la práctica de la Ley, y si estos pensamientos positivos se originan desde la infancia, es aún mejor. Dice la Escritura: “Y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes”. Así lo entendió David cuando Dios le habló acerca de su hijo Salomón en 1 Crónicas 28:7: “Y afirmaré su reino para siempre, si él sigue esforzándose en cumplir mis mandamientos y disposiciones como hasta el día de hoy”. Por lo tanto, es indispensable transformar nuestros hábitos. Esto es, identificar aquellas acciones y pensamientos que nos afectan y transformarlos en acciones positivas que enriquezcan nuestra alma y den plenitud a nuestra vida. El Hijo de Dios habla a nuestro corazón y nos dice: “Vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona”.
Mensaje 92
“Cuanto más vacíes tu alma de todo aquello que te atormente, podrás llenarla de todo aquello que te hace feliz”.
La paz y la alegría llegan a nuestra alma cuando nos despejamos de las actitudes y comportamientos negativos, cuando logramos avanzar en el proceso de transformación espiritual de nuestra alma. Por tanto, es importante creer con toda certeza lo siguiente:
“Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades. Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado. Confiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza de los siglos”, Isaías 26:2-4.
Mensaje 93
“En la vida es importante tener un amigo que sea, a la vez, espejo y sombra. El espejo nunca miente y la sombra nunca se aleja”
Esta frase nos invita a reflexionar lo importante de una amistad recíproca con la familia, los amigos y con los que asistimos a la Iglesia. No se trata de sólo recibir, sino de estar dispuesto a entregar lo mejor de uno mismo por el bien del otro. Proverbios 19:24 dice: “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo, y hay amigos más fieles que un hermano”. El Hijo de Dios abunda sobre este tema diciéndonos que nos llama “amigos” y “nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su vida por sus amigos”. Fortalezcamos la amistad legítima, seamos verdaderos amigos con los demás y, sobre todo, con Jesucristo y con el mismo Dios. Así lo hizo Abraham, dice Santiago 2:23, “Abraham creyó y fue llamado amigo de Dios”.
Mensaje 94
“Cuando aceptes tus defectos, nadie podrá usarlos en tu contra”
Una de las situaciones más difíciles para todos es aceptar nuestros errores. Muchas veces consideramos que tenemos la razón y por ello, caemos en faltas y hacemos que crezca la soberbia. Es por ello que es indispensable llenarnos de humildad, de reconocimiento de lo que realmente somos e identificar claramente lo que nos hace falta. El rey Salomón escribe que no es prudente mantenerse en los errores y más aún decir que fue ignorancia: “No permitas que tus labios te hagan pecar, y luego digas ante el enviado de Dios que lo hiciste por error. ¿Por qué hacer que Dios se enoje por lo que dices y destruya lo que has hecho?" y su padre, David, nos enseña la importancia de reconocer nuestros errores: “¿Quién se da cuenta de sus propios errores? ¡Perdóname incluso de aquellos de los que no estoy consciente! Detén asimismo a tu siervo de las soberbias; que no se enseñoreen de mí: Entonces seré íntegro, y estaré limpio de gran rebelión. Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío”,
Salmo 19:12-14.
Mensaje 95
El equilibrio emocional de nuestra vida
En algún momento de la existencia es necesario tomar una pausa para reflexionar en nuestras vidas y en la forma en la que nos acercamos a nuestro. En ocasiones sentimos que para lograr un balance entre las actividades cotidianas, el rol familiar, el trabajo y las responsabilidades de la vida necesitamos ser como malabaristas. Nuestros hijos nos necesitan, nuestra pareja espera que la apoyemos y acompañemos y, además, tenemos padres, trabajo, presiones financieras y obligaciones diarias que exigen nuestra atención. Y eso es sin contar nuestro deseo de preocuparnos también por nosotros mismos. En ocasiones, pensamos que no somos felices porque dedicamos más tiempo a los demás que a nosotros mismos. ¿Qué se requiere para encontrar un balance adecuado? Necesitamos equilibrio emocional.
El equilibrio emocional es la capacidad de reaccionar de manera adecuada a las situaciones controlando las emociones y los estados de ánimo. Se refiere a la capacidad de comprender la vida, tener tolerancia, mostrar comprensión y reconocer que no siempre tenemos la razón. Algunas características de las personas equilibradas emocionalmente son:
1.
Son capaces de tomar decisiones
2.
Se adaptan a situaciones difíciles
3.
Dialogan sobre sus necesidades y las de los demás
4.
Tienen un balance entre su interior y su entorno
5.
Tienen un buen desempeño laboral, escolar, social y religioso
6.
Aprenden a ser tolerantes y comprensivas con las opioniones de los demás
Por el contrario, el desequilibrio emocional puede manifestarse en baja autoestima, trastornos de ansiedad y depresión. El equilibrio emocional no implica la ausencia de emociones negativas, sino más bien la habilidad para gestionarlas de manera efectiva. Se trata de reconocer y comprender las emociones, desde la alegría hasta la tristeza, y responder a ellas de manera equilibrada. Este equilibrio no involucra únicamente la gestión de las emociones negativas, sino también la capacidad de experimentar y expresar emociones positivas de manera adecuada. Mantener el equilibrio emocional es crucial para la salud mental, física y espiritual de las personas. Al cultivar el equilibrio emocional, se mejora la resiliencia frente a los desafíos, se fortalece la toma de decisiones y se fomenta un estado de bienestar general.
Mensaje 96
Considerarse a sí mismo
Es determinante ayudarse a uno mismo para superar las dificultades personales.
Si alguien se siente asfixiado, su familia también lo sentirá. Por tanto, es importante darse tiempo para ocuparse de uno mismo. Verificar la salud física, reflexionar sobre la salud mental y emocional y acercarse a Dios para fortalecer la salud espiritual.
Algunos consejos para ocuparse de uno mismo son los siguientes:
1.
Aprender de las experiencias negativas: En lugar de resistirse a las dificultades, es importante verlas como oportunidades de aprendizaje. Se aprende de los errores para evitar caer nuevamente en ellos.
2.
Cuidado personal: es indispensable aprender a cuidar nuestra propia vida. Dice
Salomón, “sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida”, Proverbios 4:23. Priorizar el autocuidado es clave, para ellos es necesario establecer rutinas en la que se incluyan un descanso adecuado, una alimentación balanceada y una actividad física. Esto contribuye en el desarrollo de un buen equilibrio emocional.
3.
Manejo del estrés: Desarrollar estrategias efectivas para manejar el estrés es muy necesario para controlar las emociones. Realizar actividades que nos brinden paz, leer las Escrituras, hacer oración así como realizar ejercicio y dar tiempo a la reflexión, nos ayudará a liberar el estrés y desprendernos de angustias innecesarias.
4.
Agradecimiento: Practicar la gratitud diariamente. Reconocer y apreciar las cosas positivas que nos brinda Dios fortalece el equilibrio emocional. Es reconfortante disfrutar, apreciar y agradecer las bendiciones diarias que nos brinda nuestro Creador.
5.
Ejercicio Creativo: Participar en actividades creativas, como pintar, escribir o tocar un instrumento, proporciona una salida constructiva para las emociones y fomenta la expresión personal. Mas aún, si aprendemos a tocar un instrumento o utilizamos nuestra voz para alabar a Dios.
6.
Flexibilidad emocional: Desarrollar la capacidad de adaptarse a situaciones cambiantes sin perder el equilibrio emocional es algo primordial. La rigidez emocional puede generar frustración, mientras que la flexibilidad permite una adaptación más efectiva. Las Escrituras le llaman “tolerancia”. Es un fruto del Espíritu que se manifiesta al aprender a respetar o considerar las opiniones o prácticas de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras. Dice la Escritura: “Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;
7.
Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas vestíos de caridad, la cual es el vínculo de la perfección”, Colosenses 3:12-14.
8.
Aceptación de las emociones: Reconocer que todas las emociones, incluso las negativas, son parte natural de la experiencia humana. La aceptación de las emociones permite comprenderlas, controlarlas y encauzarlas para beneficio propio y de los demás.
Jesús nos mostró que el Creador fortalece nuestra autoestima, dice Mateo 10:29-31, “¿No se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que el Padre de ustedes lo permita. En cuanto a ustedes mismos, hasta los cabellos de la cabeza Él los tiene contados uno por uno. Así que no tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos”.
Mensaje 97
Reconcíliate con los demás
Cuando nos sentimos presionados, estallamos con nuestra gente más cercana; la familia, amigos y hermanos de la Iglesia son los primeros afectados. Cuando alejamos a nuestros seres queridos, comienza un ciclo que nos deja aislados y en soledad y aquellos que pueden ayudarnos a encontrar calma en la tormenta se alejan cada vez más.
En lugar de enojarse con los demás, es importante buscar un momento tranquilo para hablar. Concentrarse en el tono de voz, en el lenguaje corporal y sobre todo, en lo que se pretende decir. Esto es control emocional. No es recomendable hablar con impaciencia o enojo porque no dará buenos resultados. Dice la Escritura en Proverbios 15:1: “La blanda respuesta quita la ira: mas la palabra áspera hace subir el furor”. También en las Escrituras encontramos esta pregunta: “¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?”, Amós 3:3. Para responder esta pregunta, recordamos el momento de gozo y paz que causó el reencuentro entre Jacob y Esaú, Génesis 33:3-4, “Jacob, por su parte, se adelantó a ellos, inclinándose hasta el suelo siete veces mientras se iba acercando a su hermano. Pero Esaú corrió a su encuentro y, echándole los brazos al cuello, lo abrazó y lo besó. Entonces los dos se pusieron a llorar”.
Mensaje 98
Identificar soluciones
En ocasiones, el sentimiento de sentirse sobrepasado proviene de estar atrapado una y otra vez en el mismo problema. Los hijos impacientes, los días descontrolados, los problemas en el trabajo o los ingresos que no alcanzan. Todo esto nos pone de mal humor, en angustia y en muchas ocasiones, causan conflictos y enojos descontrolados. La ira es una emoción humana pero es importante lidiar con ella de manera positiva. La ira descontrolada puede dañar la salud y la relación con los demás.
Algunos consejos para controlar la ira son los siguientes:
1.
Pensar antes de hablar: Cuando estamos enojados es muy fácil decir algo que después lamentaremos. Por ello, es importante tomarse unos momentos para ordenar los pensamientos antes de decir algo. Esto permite que las otras personas involucradas en la situación hagan lo mismo. Dice la Escritura: “El que tarde se aira, es grande de entendimiento: mas el corto de espíritu engrandece el desatino”, Proverbios 16:32.
2.
Una vez calmado, es tiempo de expresar las razones del malestar: Tan pronto se pueda pensar con claridad, es importante expresar la frustración de una manera asertiva y sin generar confrontación. Para ello, se debe hablar de las preocupaciones y necesidades de forma clara y directa, sin lastimar a otros ni tratar de controlarlos. En las Escrituras tenemos estos dos consejos: “Déjate de la ira, y depón el enojo: no te excites en manera alguna á hacer lo malo”, Salmo 37:8. “No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos”, Romanos 12:17-19.
3.
Identificar posibles soluciones: En lugar de concentrarse en lo que nos enojó, es importante esforzarse por resolver el problema. La ira no solucionará y solo podría empeorar todo. Para resolver el conflicto es importante identificar que lo causó, escuchar a los demás, y analizar las situaciones. También es importante ser empático, aceptar responsabilidades, y buscar soluciones. Se debe ser realista en cuanto a lo que se puede y no se puede cambiar. La solución debe llevarnos a acuerdos claros. El control emocional empieza por uno mismo y es una herramienta básica para afrontar y resolver cualquier conflicto. Dice Efesios 4:32 “Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdónandoos los unos á los otros, como también Dios os perdonó en Cristo”.
Mensaje 99
Encontrar pensamientos positivos
Algunos vivimos la vida con positividad, mientras que otros sólo escuchan voces negativas. La elección es nuestra. Cuando empeoramos nuestra situación, nada parece estar bien. Caemos fácilmente en un estado de descontento. Nuestra mente sólo tiene presente el peor escenario posible. Incluso las dificultades más pequeñas parecen terribles si no creemos que las superaremos.
Algunos estudios muestran que los rasgos de personalidad como el optimismo y el pesimismo pueden afectar muchas áreas de la salud y el bienestar. El pensamiento positivo que suele ir aparejado con el optimismo es una parte clave del manejo del estrés de manera eficaz. El pensamiento positivo no significa ignorar las situaciones menos agradables de la vida. El pensamiento positivo significa enfrentar lo desagradable de una manera productiva. Es confiar y creer que va a pasar lo mejor y no lo peor. El pensamiento positivo suele comenzar con el diálogo interno. El diálogo interno es ese flujo interminable de pensamientos no manifestados que pasan por la cabeza. Estos pensamientos automáticos pueden ser positivos o negativos. Parte del diálogo interno proviene de la lógica y la razón y otra parte puede surgir de las ideas erróneas que creamos por falta de información o expectativas de ideas preconcebidas de lo que podría suceder. Para solucionar esta situación, sabemos que es posible aprender a convertir el pensamiento negativo en pensamiento positivo. El proceso requiere tiempo y práctica porque se debe crear un nuevo hábito.
El primer paso es identificar las áreas de la vida en las que solemos pensar de forma negativa. Cada que llega un pensamiento negativo se debe cambiar por un pensamiento positivo. Si encontramos que los pensamientos son mayormente negativos, se trata de encontrar una manera de darles un giro positivo. Si un pensamiento negativo ocupa la mente, se debe evaluar en forma racional y responder con afirmaciones positivas. Es cierto que podría pasar algo negativo pero también es cierto que puede suceder algo positivo. Esto depende de cada uno de nosotros y de la confianza que tenemos en Dios. Cambiar un pensamiento negativo en positivo es creer con todo el alma que Dios será benigno con nosotros. Dice la Escritura: “Dísteme asimismo el escudo de tu salud: y tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha acrecentado”, Salmo 18:35. Benigno es aquello que, por su disposición natural y su forma de ser, tiende a lo bueno, a lo amable y a lo aceptable. Dios es benigno con nosotros porque es amoroso y misericordioso. Cuando aceptamos y creemos esto, comprendemos que nuestro Dios nos ayudará para que todas las cosas nos sucedan para bien. Dice la Escritura: “Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados”, Romanos 8:28.
Las personas más felices son las más positivas aún viviendo circunstancias difíciles. Cambiemos los pensamientos negativos en pensamientos de paz, de amor de Dios y de misericordia. El Salmo 73:23-26 dice: “Pero yo siempre estoy contigo, pues tú me sostienes de la mano derecha. Me guías con tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria. ¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra. Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu, pero Dios fortalece mi corazón; Él es mi herencia eterna”.
Mensaje 100
Realizar una lista de prioridades y objetivos
Pasamos demasiado tiempo ocupados con actividades insignificantes que nos quitan el equilibrio. En ocasiones, no logramos comprender lo preciado que es el tiempo y lo perdemos en cosas vanas. En este último mensaje buscamos reflexionar en un concepto bíblico que se entiende como “redimir” el tiempo. Las Escrituras lo mencionan en estas dos ocasiones: “Andad en sabiduría, redimiendo el tiempo”, Colosenses 4:5 y “Redimiendo el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis imprudentes, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor”, Efesios 5:16-17.
La palabra “redimir” significa comprarlo de nuevo, recuperar su posesión. En el concepto bíblico, "redimir el tiempo" significa ser sabios y utilizar al máximo el tiempo que se tiene, es rescatar el tiempo perdido para aprovechar las nuevas oportunidades que Dios nos da. El tiempo es un bendición de Dios, y ninguno de nosotros sabe qué cantidad de tiempo nos corresponde. Es por ello, indispensable aprovechar el tiempo para vivir en constante conciencia del reloj de vida que marca nuestra existencia y utilizarlo de la mejor forma para luchar por nuestra salvación.
Compartimos algunos poemas de Jorge Luis Borges, uno de los escritores más emblemáticos de América Latina y el mundo: Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, conocido simplemente como Jorge Luis Borges. Muchos de sus escritos buscaron interpretar los conceptos relacionados con el tiempo, el espacio y la realidad. Para ello utilizó en diversas ocasiones la imagen de una clepsidra, la cual es un reloj de agua que mide el tiempo a través del flujo de un líquido hacia un recipiente graduado. La clepsidra fue una de las herramientas más antiguas para medir el tiempo. Para Jorge Luis Borges, la clepsidra es un elemento recurrente que mide dos tiempos: uno el tiempo mortal, otro el tiempo “imperturbable”. Hay otro tiempo contra el que ni la clepsidra ni la muerte pueden: el tiempo no sucesivo, sino “eterno”, esto es, la eternidad.
Para el caso de este mensaje, la clepsidra es un símbolo del trascurrir del tiempo y la necesidad de redimirlo.
Borges, 2009: 468
No hay otro tiempo que el ahora, este ápice del ya será y del fue, de aquel instante en que la gota cae en la clepsidra.
Ritter, Tod un Teufel (Borges, 2009: 327)
La clepsidra sucesiva
Mide mi tiempo, no su eterno ahora.
Yo seré la ceniza y la tiniebla;
Yo, que partí después, habré alcanzado
Mi término mortal.
Doomsday, Los Conjurados
Será cuando la trompeta resuene, como escribe San Juan el Teólogo.
Ha sido en 1757, según el testimonio de Swedenborg.
Fue en Israel cuando la loba clavó en la cruz la carne de
Cristo, pero no sólo entonces.
Ocurre en cada pulsación de tu sangre.
No hay un instante que no pueda ser el cráter del Infierno.
No hay un instante que no pueda ser el agua del Paraíso.
No hay un instante que no esté cargado como un arma.
En cada instante puedes ser Caín o Siddharta, la máscara o el rostro.
En cada instante puede revelarte su amor Helena de Troya.
En cada instante el gallo puede haber cantado tres veces.
En cada instante la clepsidra deja caer la última gota.
Terminamos con lo que nos enseña la voz de Dios. Dicen las Escrituras en Deuteronomio 6:5-7, “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en la mente todas las cosas que hoy te he dicho, y enséñaselas continuamente a tu familia; háblales de ellas, tanto en tu casa como en el camino, y cuando te acuestes y cuando te levantes”. Y dice Jeremías 32:39, “Y daréles un corazón, y un camino, para que me teman perpetuamente, para que hayan bien ellos, y su descendencia después de ellos”.
“Todo lo hizo hermoso en su tiempo:
y aun el mundo dio en su corazón, de tal manera que no alcance el hombre la obra de Dios desde el principio hasta el cabo.”
Eclesiastés 3:11
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
Salmos 119:105
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