Lectura inicial: Job 38: 4–12
Cuenta una historia acerca de un profesor que le gustaba poner en duda la existencia de Dios y un día le pregunta a un alumno, si todo lo que existe es consecuencia de su hacedor, entonces si en el mundo existe la maldad y si Dios es el que creo todo quiere decir que ¿Dios es malo? El muchacho ante esta lógica no puede contestar por lo que el profesor se sintió orgulloso de su hazaña. Sin embargo, un joven levanta la mano y dice: profesor ¿le puedo hacer una pregunta?, claro contesta el profesor, ¿existe el frío?, claro que sí, ¿acaso no lo has sentido? Perdóneme profesor pero a lo que llamamos frio es solo ausencia de calor, contestó el alumno. ¿Existe la oscuridad?, volvió a preguntar. Claro que sí, contestó nuevamente el profesor. Ante esto, la aseveración del alumno fue la siguiente: la oscuridad no existe, lo que se tiene es la luz y a esta se le puede dividir en sus diferentes colores, por tanto, la oscuridad es ausencia de luz. Por último, el alumno preguntó ¿existe el mal? Nuevamente la respuesta del profesor fue: sí, ¿no te das cuenta como está el mundo?, lleno de maldad. La postura de este joven llamado Albert Einstein fue la siguiente: el mal no existe, lo que ocurre es que en el mundo hay una ausencia de Dios.
Actualmente, muchas personas en el mundo están tan ocupadas en sus trabajos, en el estudio, en viajes, en diversiones. Pero a esas mismas personas les preocupa la situación de violencia, robos, mala economía, inseguridad, entre muchas otras cosas por lo que buscan algo en que confiar. Algunos se refugian en amuletos, imágenes, hombres, etc., pero esto no los va a librar de la situación en que están. La solución se tiene acercándose al único Dios verdadero, creador del cielo, de la tierra y de todo el universo. Reconocer que Él nos hizo y sobre todo aceptar el orden que desde el principio de la creación ha establecido. Ante esto, nos hacemos una pregunta: ¿cuándo será el mejor momento en nuestra vida para creer en El y aceptarlo? La respuesta es hoy. Algunas personas se esperan para acudir a Él cuando ya se encuentran en edad avanzada o cuando se presenta algún momento de angustia. Sin embargo, el mejor momento es precisamente cuando tenemos la oportunidad de hacerlo y cuando están abiertos sus brazos para recibirnos. Hoy, cuando tenemos mucho que agradecer pero también una necesidad inmensa de ser escuchados y de pedir perdón es cuando debemos acudir a Él. No desaprovechemos esta oportunidad tan grande de acercarnos a nuestro Creador.
Versículos clave para el tema
Hechos 17:22–25; Salmo 24:1; Eclesiastés 12:1; Hechos 16:23-30; Daniel 4:30–34; Salmos 23:1-4; 91, 34:18; Santiago 1:17; Lucas 15:11-32; Isaías 55:6; 2 Corintios 6:2; 1 Juan 3:1.
Conclusión
¿Por qué no acercarse a Dios el día de hoy? Dios nos llena de bienestar, de protección y seguridad así como de respuestas a todas nuestras interrogantes en la vida. Lo único que necesitamos hacer es decidirnos y acercarnos a Él. Así seriamos reconocidos por Él cómo sus hijos y alcanzaríamos su amor. Por lo tanto, hoy es el día para reconocerlo y acercarnos con toda convicción.
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
Salmos 119:105
← Volver a los estudios bíblicos



