Lectura inicial: 1 Tesalonicenses 5:15-23
Mirad que ninguno dé a otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos. Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis el Espíritu. No menospreciéis las profecías. Examinadlo todo; retened lo bueno. Apartaos de toda especie de mal. Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Es de suma importancia conocer la creación de Dios comenzando desde la composición del ser humano, de acuerdo con la lectura inicial, podemos comprender que el hombre está compuesto por tres elementos: Espíritu, Alma y Cuerpo.
De acuerdo con lo que dice la palabra de Dios en la 2ª carta a los Corintios capítulo 4, el Cuerpo es el Hombre Exterior, es decir, lo que podemos tocar (brazos, cabeza, pies, etc.); el Espíritu y el Alma conformarían el Hombre Interior, lo intangible, que no se puede ver, pero que existe.
Hablando específicamente del Alma, comprendemos que en la Escritura se menciona no sólo dicho término, sino también con palabras semejantes como: Corazón y Mente. Esto lo corroboramos al realizar una comparación de distintas citas bíblicas que contienen los dos elementos intangibles (Espíritu y Alma), pero que en cada uno de ellos lo menciona con diferentes palabras que hacen referencia al mismo concepto.
La Mente del ser humano, es capaz de almacenar información, la cual es utilizada para la toma de decisiones, esto quiere decir que en la Mente se encuentra el conocimiento y la sabiduría del hombre. De acuerdo con el tipo de conocimiento adquirido, será la forma de comportamiento de cada individuo, por lo que Dios nos invita a que podamos escuchar con atención su palabra, a fin de guardarla en nuestro corazón para ponerla en práctica, y así, participar de sus bendiciones.
Versículos clave para el tema
Ezequiel 18:31; Proverbios 18:15; Apocalipsis 17:9; Proverbios 2:10; Efesios 4:22-24;
Hebreos 4:12; 1 Pedro 2:11
Conclusión
De acuerdo con lo que nos dice el Apóstol Pedro, la lucha que tiene el hombre es realmente contra los propios pensamientos negativos, los cuales se encuentran fuera de orden cuando no van de acuerdo con lo aprendido por la palabra de Dios, a esto se le llama concupiscencia. Finalmente, se nos invita a abstenernos de los deseos de la carne que van en contra del Alma, que es nuestra Mente. Seamos verdaderos hijos de Dios para estar apercibidos a la venida del Maestro y presentemos nuestra Alma irreprensible.
“Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.”
Salmos 119:105
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